¿Qué hay detrás de la pugna por la MACCIH?

 

Ese asunto de la MACCIH no me huele bien, ni por un lado ni por el otro

Por: Tomás Andino Mencía

Por el lado del Congreso, los diputiteres del Partido Nacional y Liberal han cerrado filas para que dicha Misión no siga más en el país, recomendando al Ejecutivo no renovar su convenio, el cual finaliza el 19 de enero de 2020. Está claro que les resulta incómodo (peligroso sería más exacto) que sus investigaciones sigan revelando sus nexos con la corrupción y el narcotráfico. De ese temor de los diputiteres no tengo dudas.

Lo que no está claro es: ¿qué es lo que quiere el gobierno norteamericano al presionar al Congreso de Honduras para que no se oponga a la continuidad de esa misión? Advierto que no acepto por respuesta que, de la noche a la mañana, el gobierno gringo se ha convertido en un paladín de la lucha anticorrupción, cuando ha sido desde un inicio el soporte principal de JOH. Me resulta tremendamente contradictorio que el gobierno de Trump, que financia, arma y lisonjea a JOH felicitándolo públicamente por su “eficiente” lucha contra la corrupción y el narcotráfico, a sabiendas de que es el principal capo de la droga de Centroamérica y uno de los más corruptos del planeta, sea el mismo que se nos presenta como el más interesado en “sanear” al país de los corruptos.

No se me olvida la denuncia que hizo en 2017 Juan Jiménez Mayor, ex vocero de la MACCIH, en el sentido de que existe un pacto entre los gringos, JOH y Almagro para evitar que sus investigaciones toquen, ni con el pétalo de una rosa, al usurpador de Casa Presidencial.  De hecho, Juan Jiménez fue sacado por Almagro de la Misión por haber iniciado una investigación a JOH. Desde entonces, su sustituto, Marrey Guimarães a la cabeza de la MACCIH, ha cumplido ese “mandado” de Almagro lo que se confirma porque la pareja presidencial no ha sido mencionada en ninguno de los 12 mega casos que la Misión ha ventilado contra mas de un centenar de funcionarios.

Tanto interés de la Embajada norteamericana me hace sospechar que mantener la MACCIH en Honduras forma parte de una jugada política mediante la cual quiere tener a “mecate corto” al sector dominante en el Congreso Nacional, siendo la Misión un instrumento de chantaje político. Lo han demandado Nancy Pelosi, Trump y todos los especímenes del imperio que vienen por estos lares. ¿Acaso están a punto de romper ese idilio que se pregonan públicamente y estamos por pasar a un momento de transición hacia un nuevo escenario político? ¿O es un acomodo de piezas que no tocaran al mero toro, como ha ocurrido hasta ahora, es decir a JOH, haciendo cambios cosméticos para deshacerse de su oposición interna para que las cosas sigan igual? Mas me inclino a pensar que es esto último.

Es interesante que esto pasa cuando el Jefe del Estado Mayor Conjunto, Gral. Rene Orlando Ponce Fonseca, declara que aquí las Fuerzas Armadas “somos el verdadero poder”, a quince días de ser sustituido por el también Gral. Tito Livio Moreno Coello; se da cuando el Presidente del Congreso Nacional, Mauricio Oliva, uno de los más férreos opositores a la permanencia de la MACCIH ha lanzado su pre candidatura presidencial en el Partido Nacional y cuando la fracasada Convención cachureca evidencio la gran fractura que hay en ese partido;  se da cuando estamos a pocas semanas de conocer la sentencia contra Tony Hernández, en el Tribunal de New York; cuando los sicarios de la narco dictadura realizan una labor de “limpieza” de testigos y evidencias; y cuando el Pueblo se encuentra en su punto más bajo de movilización popular.

Qué se traen entre manos estos lobos, lo sabremos en poco tiempo. Pero si de algo estoy seguro es que ninguno está pensando en el bienestar de nuestro país y mucho menos en una lucha sincera contra la corrupción. Así las cosas, prefiero mantenerme al margen de ese pleito entre esos dos enemigos del Pueblo hondureño para no ser utilizado en sus inconfesos fines, aunque respeto a muchos compañeros(as) que, de buena intención, han optado por darle votos de confianza a la MACCIH respaldando su permanencia en el país. En su lugar no apostaría por ese organismo; con la misma energía que ahora se invierte en defenderlo, deberíamos apostar y trabajar por reanimar la lucha y la organización popular, por nuestras propias razones, que nos sobran, y no por las causas de la “Honduras de allá”.

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