Partido Nacional retorna al poder imponiendo posturas conservadoras

“No va a prosperar en el Congreso Nacional ninguna iniciativa que atente contra la vida y contra la familia”, manifestó Tomás Zambrano, presidente del Legislativo. 

Tegucigalpa, Honduras. Tras cuatro años fuera del poder, el Partido Nacional regresó a la presidencia y al Congreso Nacional de Honduras, dando señales del inicio de una agenda conservadora que ha reavivado el debate sobre la laicidad del Estado y el respeto al derecho a decidir de niñas, adolescentes y mujeres. 

La controversia se originó el pasado domingo 25 de enero, durante la apertura de la primera legislatura del nuevo período constitucional, marcada por la exhibición de la bandera provida en las instalaciones del Poder Legislativo. Según el presidente de ese poder del Estado, esta acción refleja la protección a la vida y la familia que promoverá el Partido Nacional durante los próximos cuatro años. 

De acuerdo con el artículo 77 de la Constitución de la República, en Honduras se garantiza el libre ejercicio de todas las religiones y cultos sin preeminencia alguna, siempre que no contravengan las leyes y el orden público, lo que reafirma el carácter laico del Estado. No obstante, desde el Congreso Nacional se impulsa la implementación de la lectura obligatoria de la Biblia en el sistema educativo, bajo el argumento de fomentar valores en la niñez.

Estas posturas han generado preocupación en algunos sectores de la población, especialmente en organizaciones de mujeres y feministas, que advirtieron a Criterio.hn que estas medidas podrían marcar el inicio de retrocesos en materia de derechos humanos.

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UN INICIO DESALENTADOR 

La noche del pasado domingo 25 de enero, tras la culminación de la primera sesión ordinaria del Congreso Nacional, donde se marcó un inicio desalentador en materia de derechos humanos, el presidente del Poder Legislativo, Tomás Zambrano, la designada presidencial Maria Antonieta Mejía y el alcalde capitalino Juan Diego Zelaya participaron en un reconocido foro televisivo, en donde Zambrano fue cuestionado sobre las razones de la presencia del símbolo conservador.

Bandera provida colocada en el hemiciclo legislativo. 

Zambrano explicó que se trata de la bandera provida, la que, afirmó, tiene varios significados. Sobre los colores dijo que representan al hombre y a la mujer, y que las manos que aparecen simbolizan al padre y la madre, es decir, el modelo de la familia tradicional. 

“Esto es a favor de la vida, en contra del aborto y a favor de la familia”, aseguró el presidente del legislativo.

El titular del Congreso Nacional señaló que desde ahora en dicho poder del Estado se apostará a promover esa línea de pensamiento  y que la presencia de la bandera en la cámara legislativa buscó transmitir que  se identifican como provida y profamilia. 

Tomás Zambrano
Zambrano recalcó que durante los próximos  cuatro años el Congreso estará blindado contra todos los ataques de la ideología de género y de otras iniciativas que vienen de tendencias de países de izquierda.

A lo expuesto por Zambrano se sumó la designada presidencial, María Antonieta Mejía, quien dio a conocer que esta medida sería replicada dentro del Poder Ejecutivo, puesto que el Partido Nacional pretende dejarla como un legado en la historia democrática del país. 

Mejía informó que, como partido, quieren proteger la figura de la familia y subrayó que esto será posible a través del fomento de los valores y principios de humanismo cristiano. 

El alcalde del Distrito Central, Juan Diego Zelaya, respaldó la postura de sus correligionarios y anunció que la misma bandera también será colocada en las instalaciones de la alcaldía municipal.

“Aquí estamos alineados todos con el tema de la vida y la familia, así que esto es lo que puede esperar el pueblo hondureño durante los próximos cuatro años”, concluyó Zelaya. 

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INQUIETUD 

Para la feminista e integrante del Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla”, Cristina Alvarado, los discursos sobre el respeto a la familia y a la vida deben partir del reconocimiento de que la vida comienza con el nacimiento. En ese sentido, cuestionó que se impulsen políticas enfocadas en los no nacidos, en lugar de priorizar acciones que mejoren las condiciones de vida de quienes ya forman parte de la sociedad. 

Alvarado lamentó el panorama y afirmó que esto está enviando un mensaje sobre los actores con los que las autoridades entrantes pretenden establecer diálogos y discusiones, lo que evidencia una exclusión a cierto sector de la población hondureña.

La feminista señaló que esto impedirá las posibilidades de plantear diferentes propuestas y encontrar puntos en común. 

Alvarado apuntó que una cosa es exhibir una bandera e institucionalizar a nivel público un acto que no es correcto, y que otra cosa es el análisis de la realidad que están viviendo las niñas y adolescentes en Honduras, la violencia sexual y los altos niveles de embarazo en adolescentes.

“Hay un vacío terrible porque no están tocando las realidades que viven las familias hondureñas; es bonito hablar desde los privilegios que  tienen desde los cargos públicos al tener recursos garantizados”, dijo la feminista. 

Cristina Alvarado explicó que la protección de la niñez y la juventud no puede limitarse a discursos, sino que requiere acciones concretas como el acceso a la salud sexual y reproductiva y a una educación sexual integral, con la participación de las familias, el Estado y otros actores.

UN RETROCESO 

Lara Bohórquez, feminista y coordinadora del Observatorio del Centro de Derechos de Mujer (CDM), dijo a Criterio.hn que lo registrado el domingo 25 de enero anuncia lo que denominó como una arremetida en contra de los derechos de las mujeres y de las personas LGBTIQA+. 

Bohórquez señaló que el escenario prevé grandes retrocesos en lo poco que se había logrado avanzar durante la administración de la expresidenta Xiomara Castro, lo que generará graves implicaciones. 

La feminista apuntó que este discurso está acompañado por movimientos antiderechos y también por sectores conservadores de las iglesias que son los impulsadores de una agenda que va en contra de los derechos humanos de las mujeres y que tiene una lógica de control sobre los cuerpos de las mujeres. 

La defensora recalcó que el discurso es una manipulación para poner como enemigos a las mujeres y las personas LGBTIQA+.

Sobre la lectura obligatoria de la Biblia, lo calificó como un acto inconstitucional, puesto que la misma constitución, aunque advirtió que no sería una acción imposible, puesto que el Partido Nacional se ha caracterizado por hacer cosas ilegales y fraudulentas. 

En Honduras los dirigentes y funcionarios públicos de este partido han tenido la necesidad siempre de blindar y no solamente violentar el derecho, sino también  quitar la posibilidad  que en el futuro  podamos avanzar, manifestó Lara Bohórquez.

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