Mercenarios de la fe

 

Por: Rosamaría Ghidinelli

 

Los mercenarios de la fe salieron al descubierto, Mario Fumero dice que la llamada “Confraternidad evangélica” negoció con el gobierno la obtención de prebendas, y es que el mercenario es aquel que realiza una actividad con el objetivo de conseguir ventajas y ganancias.

Es mercenario el que “cede los elementos espirituales, morales y/o afectivos por ventajas económicas y sociales”. El diccionario define de cuerpo entero la oferta/solicitud de bonos y conexos a los pastores.

La seguridad social es la protección que el Estado tendría que proporcionar a todos los hondureños, pero no es así: el campesino que se levanta de madrugada, que trabaja de sol a sol para que podamos comer, el campesino que se esfuerza físicamente y que es mal pagado, no tiene ni jubilación, ni pensión, ni asistencia médica gratuita proveniente de una seguridad social.

El maestro que enseña a niños desnutridos en escuelas unidocentes a punto de derrumbarse, este maestro apenas se jubila recibe las gracias del Estado y se le priva de la seguridad social, en el momento en que más lo necesita, el Estado le da las gracias privándolo del servicio médico, obligándolo a gastarse su mísera jubilación si se enferma. Un ama de casa, una vendedora ambulante, los hijos de la vendedora de tortillas o de verduras, un carpintero, un electricista, tienen algo en común: si se enferman no tienen ningún sistema de seguridad social, el Estado los tiene, desde siempre abandonados, ellos no están asociados, no pertenecen a ninguna confraternidad, no tienen capacidad de convencer a los corderos.

Y, ahí precisamente está el “kid” de la situación, no es poca cosa controlar a los corderos, decirles por donde deben andar, lo que pensar, por quién votar, cuando callarse, cuando gritar y, los corderos por fe, ignorancia o miedo obedecen a sus pastores. Esto lo sabe el que gobierna y sabe que debe pagar el favor, debe comprar voluntades, no importa si se carga la Constitución, si ésta ya no vale nada, si hasta los miembros de la Sala de lo Constitucional, sin rubor alguno, se han encargado de darle su valor actual: menos que cero.

Pero lo mejor, o peor de todo, – depende de quién es el sujeto- será que cientos de desocupados, si son “inteligentes” escucharán el llamado del “Señor” y saldrán a “predicar” la “buona novella” a los cuatro vientos. Tendremos, como hemos tenido, más analfabetas predicadores que con gran fatiga logran comprender el significado de una frase compuesta y que con gran osadía tergiversan, acomodan a su gusto el contenido bíblico, y será legítimo porque, me pregunto yo, por qué los mercenarios deben estar en un grupo solo, en una confraternidad reducida, hay que democratizar la comercialización de la religión, total los corderos están ahí esperando el pastor de turno que los lleve al despeñadero.

Un comentario en “Mercenarios de la fe

  • el septiembre 15, 2020 a las 9:23 pm
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    Verdaderamente eso que usted dice que si los pastores controlan a sus feligreses y les dicen por quien votar, cuando callar o cuando gritar es una práctica que no enseña la Biblia. Eso se debe por no tener un sistema de gobierno eclesial apegado a la práctica de la Iglesia Primitiva. Si todas las iglesias siguieran el sistema de las Iglesias Reformadas y Presbiterianas no existirían pastores que manejan las iglesias en todo sentido como si fueran de su propiedad. Hay una sentencia que dice que los pastores deben evitar las 3 efes: finanzas, fama, féminas. ( decían féminas porque entonces no se ordenaban mujeres para el santo ministerio).

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