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Si me preguntas por Lempira

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Por: Edgar Soriano Ortiz

redacción@criterio.hn

Tegucigalpa.-En instituciones educativas, en tertulias, en medios de comunicación y otros espacios siempre surge la pregunta ¿existió Lempira?

Así se imaginan los hostoriadores el asesinato contra Lempira.
Así se imaginan los historiadores la muerte de Lempira.

Como ciudadano, con cierta preocupación por la memoria histórica de nuestras colectividades hondureñas, planteo dos puntos vitales para la respuesta reflexiva a dicho cuestionamiento. Primero, los distintos aportes historiográficos sobre la penetración española-europea a los territorios de “Tawantinsuyu” y “Anáhuac” (que los españoles bautizaron o inventaron como el continente de América) indican como la monarquía peninsular entregó los territorios a los colonos mediante un régimen denominado “La encomienda”.

A través de la “encomienda” otorgada por el rey y con la venia “bendita” de la iglesia católica los colonizadores explotaron las tierras y sometieron a trabajos forzados y a todo tipo de humillaciones criminales a las poblaciones indígenas. Esa abrupta forma inicial de someter a los nativos de estos parajes provocó la ira de muchas poblaciones organizadas en sus cacicazgos, que vieron violentadas sus milpas y sus ríos.

Se sabe que existieron diferentes rebeliones en las primeras décadas de colonización del siglo XVI, justo el momento en que los imaginarios colectivos de resistencia y comunidad guardaron las memorias de líderes ancestrales, leyendas y luchas por sobrevivir.

En conclusión Lempira afirma su existencia por sí mismo frente a los saqueos y la humillación. El historiador Mario Martínez, nos lo muestra a través de un colonizador buscando fortuna en la audiencia de México, la preocupación es cómo murió, pero lo importante es cómo se desarrolló el contexto y las fuerzas indígenas en resistencia cultural y rebeldes en comunidad.

Hoy 20 de julio los escolares conmemoran con actos el día consagrado a Lempira.
Hoy 20 de julio los escolares conmemoran, con actos, el día consagrado a Lempira.

Segundo, sí Lempira es una figura simbólica para el Estado liberal en su afán de construir un discurso de nación, también puede significar la lucha por la tierra, por la milpa ancestral (libre de Monsanto) y las cuencas hídricas.

Lempira no debe ser interpretado como un exótico “líder” indígena mitificado y petrificado en las leyendas del siglo XVI, al contrario debe ser un imaginario de libertad y soberanía de nuestras decisiones y responsabilidad de proteger nuestros patrimonios naturales para la sobrevivencia de nuestra especie amenazada por un capitalismo voraz que vino a asesinar a Berta Cáceres, pero la memoria consciente ya días comenzó a ver a Lempira y Berta como el significado de lo que debe hacer la ciudadanía para construir convivencia territoriales dignas.

Tegucigalpa, 20 de julio de 2016.

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