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Los intereses oscuros de Juan Carlos Sikaffy Canahuati, y breve historial político del COHEP

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Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

Las cosas por su nombre, Ingeniero Sikaffy y la acción a la par de la palabra. No vamos hacia una, estamos en crisis. El CNE afirma que habrá elecciones a como dé lugar en noviembre, Raúl Pineda reputado analista cachureco afirma que no habrá y que, para seguir, JOH convocará una Constituyente. El jefe de turno de la fuerza armada, Tito L.  Moreno vitupera contra los que llama cabezas calientes, sin especificar quiénes (así nos ha llamado antes a los LIBRES, si bien es difícil entender cómo se aplica este término hoy). No me cuestiono estas expresiones por desvariar. Señor. Intento poner fotos con nombres y mapas en la pizarra -como esos investigadores forenses en las series policíacas- para entender lo ocurrido y anticipar el delito que sigue, la responsabilidad y la relación entre los actores.

En Viera -embajada solo hay donde hay embajador- dicen que solo quieren elecciones libres y creíbles, mientras sus institutos, el demócrata en particular empuja un outsider, suelta misteriosos globos sonda y echa a rodar especulaciones, sobre la capital que arde, sin siquiera mencionar a la ZEDE, ni a sus inversores, que serán pedidos en extradición. Con el apoyo de las grandes familias, sus candidatos prestados dicen y Doña Doris, Salvador Nasralla, está ominosamente calladito, lo cual es –digamos – poco característico de él. Aunque así se ven más bonitos, como decía el Lobo hoy alicaído.

En medio de otras distracciones oficialistas, LIBRE denuncia una supuesta conspiración del PN para descarrilar el proceso electoral, distrayendo la atención, además, con el tema según él falso, de las zedes, mismas que, según la propaganda del régimen, resolverán el problema desempleo. La bancada azul que llaman sin cabeza rehúsa el presupuesto para el TREP (la trasmisión electrónica rápida) y para el lector de huella dactilar, los cuales pudieran entorpecer un poco el fraude. Culpa a LIBRE, el cachureco corrupto ¡verdaderamente! y por asociación, al Partido Liberal, de querer derrochar dinero en gastos inútiles y peligrosos, que no servirán de nada allá en La Sierra del Indómito, en donde sus votos rurales no necesitan electricidad ni Internet. Contradictoriamente, el excandidato Oliva anuncia que solo espera un dictamen de finanzas, para decretar la ampliación necesaria del presupuesto. Pero JOH responde que no habrá tal dictamen. ¿Los demonios juegan a las escondidillas? O  ¿a qué? ¿Quién oculta qué cosa o intención? ¿Quién se oculta?

Juan C. Sikaffy, hoy presidente del Consejo Hondureño de la empresa Privada es un buen muchacho, me dicen. Pide para sus agremiados los mismos monstruosos privilegios que reclaman las ZEDE. Pero entre otros importantes señalamientos -sobre la incapacidad de la burocracia, la lentitud de los trabajos de mitigación, la ineptitud en el proceso de vacunación, etc. -declara según publican sus rotativos, ayer lunes- que el problema no es el TREP (así lo repite, Eduardo). Y como clama La Prensa en primera plana, el problema es una anónima clase política, una clase política irresponsable e inconsciente del daño que provoca, con un supuesto interés en catalizar una ¿nueva? crisis. Es decir, culpa a los partidos, menos al suyo.

¿Por qué tengo la impresión de que no me está diciendo toda la verdad? Ni develando el misterio esotérico. Lo primero es que todos entendemos que las clases políticas salen de una relación simbiótica, no de generación espontánea. Al final, lo que se coliga aquí es una asociación -de las elites económicas y las cúpulas políticas- que convierte al Estado en un intermediario para facilitar el saqueo de recursos públicos; de modo que cada crisis se convierte en oportunidad para el despojo. Las ZEDE siguen.

Y luego porque, acaso por aquello de que, con el cuento del oficio, uno pasa recordando cosas, sufre el deja vu de que, si bien con evoluciones, esta supuesta nueva crisis política es la vieja. La misma de ayer, como reza la canción, desde el golpe de Estado de 2009 (cuando el COHEP apoyó al golpismo, rechazando la intervención y el retorno del gobernante legítimo, que se promovía los negociadores).[1] La misma crisis política que se reflejó en las elecciones de ese año inasistidas (las que el COHEP apoyó mediante Convenio, con observadores) que eligieron al hoy perseguido Pepe. La crisis que no se resolvió en la elección de 2013, en la cual, por primera vez, se eligió al actual dictador, ¡después que hiciera fraude en las internas de su partido, un pacto con los narcotraficantes y desviara miles de millones del IHSS! La mismísima crisis que catalizó en 2017 (en que el COHEP apoyó la reelección inconstitucional y el fraude, cuando ya habían trascendido las relaciones del reelecto con el crimen organizado), declarando que pese al reiterado colapso del sistema “Los reportes (de sus observadores) indican que todo está normal”. Y cuando vio al pueblo valiente en la calle exigiendo rectificación, se reunió el COHEP con el salvador para que disolviera el motín y luego con el impostor. Para exigirle que pusiera orden, supuestamente porque Honduras no quiere caos.[2] Y puso a su disposición los medios para que reprimiera a sus anchas y a oscuras, agradeciendo después la ejecutoria sangrienta.

En todas esas ocasiones, los intereses oscuros eran ¡los del COHEP! Para prevenir la participación popular en una encuesta, estorbar la convocatoria a una constituyente, en que el pueblo fuera democráticamente representado, para derrocar a un gobierno democráticamente electo, armar el régimen sucedáneo, y luego para validar una elección fraudulenta tras otra, lo que impidió resolver la crisis ¿Se arrepintió? ¿Hoy no? ¿Ya no? Entonces sería mejor Juan Carlos, llamar por su nombre a las cosas.

¿Quién piensa -el empresariado-, que está interesado en descarrilar el proceso eleccionario?  Díganoslo con claridad. Dígannos que han rectificado y ahora optan por la democracia. ¿Luchará sin cuartel su Consejo, contra la dictadura, de la que antes fue baluarte y pilar? Repudiará con nombre y apellido a quienes quieren refrendarla, y estorban una elección diáfana, cuyo resultado ¿estarán dispuestos a aceptar? Vengan aquí, a marchar junto a nosotros, en vez de azuzar fantasmas y asustar dundos.

[1] En aquella ocasión, Alejandro Álvarez vicepresidente del COHEP declaró que el golpe había sido un procedimiento democrático y era irreversible. En lo cual coincidía Adolfo Facussé. La investigadora Leticia Salomón explicaba que el golpe había sido planificado por un grupo empresarial liderado por Carlos Flores Facussé, ex presidente de Honduras (1988-2002) y dueño del periódico La Tribuna, que junto con La Prensa, El Heraldo, los canales de TV 2, 3, 5 y 9 fueron los pilares fundamentales del mismo. Al respecto la Delegación de Observación del Parlamento Europeo encabezada por la Embajadora Pilar Ayuso en su Informe final de Observación a las elecciones generales del 24 de noviembre de 2013, confirmaba La destitución de Manuel Zelaya contó con un amplio apoyo del sistema económico y político… fue acogido con satisfacción por las principales asociaciones empresariales, incluido el influyente Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP) y sus principales medios de comunicación.

[2] Así lo declaraba don Armando Urtecho quien presidía la Misión de Observación del organismo resumiendo los reportes de sus compañeros, Honduras con hechos, 26 de noviembre de 2017 y en La Prensa del 18 de diciembre de ese año, cuando pedía al gobierno que pusiera orden con las armas, porque según él, Honduras no quiere caos, el Cohep avalaba esa elección.

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