Lo sacamos o emigramos, dicen ahora los «caravanos»

población alienada de las Honduras

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

Más claro no puede estar. Haríamos bien en concentrarnos para verlo con esa luminaria, sin despistarnos por las tangentes. No hay alternativas. Y eso explica por qué el anuncio asustó también al régimen. Una cosa es que vayan a molestar allá, y otra muy distinta que amaguen con congestionar aquí la capital. ¿Llamaron para darle instrucciones? ¿Al encargado del Departamento?[1] Hay que parar esa papada. Deténgala. En el fondo no creen en su propia mentira, su propia realidad alternativa. Y la peste no detiene nada. Han muerto cuatro médicos y una enfermera el fin de semana y otros tantos batallan entre la vida y la muerte. Murió Mario Flores, hermano del magnate Rafael Flores, ¡en El Catarino Rivas! El Seguro, todos los hospitales están saturados. Por supuesto que vamos a prevalecer.

Los que quieren irse a EUA, cada día son más. Las primeras caravanas eran de pocos cientos, ahora son de a diez mil. En 2019, cientos de miles llegaron a la frontera, y otra vez hoy nadie sabe exactamente cuántos se preparan. Pero un día serán suficientes para cambiar el álgebra. Cambiar los términos y el número de los factores de la propuesta, y del resultado, a ambos lados de la ecuación. ¿Los van a ametrallar? Fuerza Honduras.

Se ha dicho que Biden les mandó a decir que le hagan una espera, que le den oportunidad de “arreglar las cosas”, que con esos $1330 millones, las cosas van a cambiar y viene un nuevo amanecer dice la congresista. ¿Ya no va a ser para los chafas y ahora sí le va a alcanzar el pisto a JOH? Y le ha ordenado Joe al Hielo (ICE se llama la policía de la Migra), que encuentre la manera de reunificar a los niños, con los acompañantes de quienes los separaron, aunque no pueden; porque no registraron los datos, y no saben quién es quién, entre los enjaulados, y quienes los reclaman, y muchos güirros están demasiado traumatizados para recordar lo necesario o, en algún caso, para reconocer a nadie.

Debió solicitar ayuda y coordinar con otras organizaciones amigas de la oposición, la dirigencia planificar los tiempos, prever necesidades logísticas. Pero no estaba bien organizada la caravana que llevaba ese lema, Lo sacamos o migramos, en marcha de protesta a Tegucigalpa, el viernes 22. Debía salir de la gran Terminal de buses Pedro Sula, poco después de las 7 de la tarde de antier. Y congregarse en Tegucigalpa hacia la medianoche, para una primera jornada de protestas, que tenía que prolongarse. Pero no estaban aún previstos actividades y espacios, los refugios en Tegus, los insumos básicos, agua y alimentos. Aun así, varias organizaciones del viejo frente nacional de resistencia se alistaron para darles una mano. Había gente de varios partidos dispuesta a apoyar, otra, preparada para recibir a los peregrinos en la capital.

En vez de anticipar esos apoyos, fruto de la emotividad y exceso de inspiración, se la anunció la marcha como un hecho consumado, sin haberse convocado como hacía falta. Los líderes del movimiento llegaron a la Terminal desde las 5:30, y ya percibieron el problema que planteaban varios operativos de la policía nacional, en las inmediaciones…

A las siete con minutos, ya se había juntado alguna gente comprometida. Pero también se hizo presente motorizada, con sus usuales atavíos, pasamontañas y actitudes prepotentes la policía militar. Cuyo fin no es proteger ni infundir confianza si no temor y quietismo. Se acercaron a preguntar por los líderes reportados, y a acosar a los sospechosos y a otros que tenían facha de díscolos. Los dirigentes lógica y sabiamente se esfumaron. De modo que, aunque la gente seguía llegando hasta las 8:30 ya no encontraron orientadores, ni quien los apoyara. Claro que ¡si hubiéramos sido todos! habría sido distinto. Pero ayer sábado, comenzaba la campaña de las internas y la gente estaba distraída. Como ya viene la vacuna, verdad o ¿es que no hay que preocuparse?

No sé si es que nos queremos hacer los pendejos; pero muchos pareciéramos no entender de dónde salen los caravanos. Nos parece un misterio. Quién los llama, se preguntan, cómo se congregan y qué los mueve a caminar miles de kilómetros a un sitio en que les dicen que no los quieren, separando a los niños y a las mujeres. Pero es que antes de probar esa barbarie mucha gente ha tomado conciencia de la injusticia radical de este país, igual de la impunidad del poder, y la persecución al desvalido: el que perdió su pequeño negocio con la pandemia, o su empleo como dice el spot de aquel, si es que tuvo uno antes, permanente, con derechos. Mucha gente, perdió su casa, de repente, con todos sus enseres, en la inundación o en los aludes. Y, sobre todo, perdió la fe y luego la esperanza de volver a construir algo en esta vida.  Eso es lo que ha perdido la mayoría, la esperanza en Honduras. Se llaman entre ellos con el Facebook, y se ahorran los mil dólares que les cobra el coyote poco confiable.  Y forman un cardumen que se defiende del tiburón y del lobo, de los delincuentes comunes, de maras, de policías y extorsionadores, de narcos, ya que van por el paso de la droga también. ¿Cómo defenderse, sin embargo, de los kaibiles[2] con garrote, o de la Guardia Nacional, socialista mexicana? Que antes los garroteaban por ilegales y ahora por virulentos.

El gobierno de JOH sigue buscando un responsable entre los opositores, que dizque es Libre, para desacreditarlo o grupos del crimen organizado ¿Cómo los diputados? El gringo sigue buscando a un culpable, y le reclama al gobernante, al que escogió y al que le ha dado las armas y le va a dar el dinero, igual que a los gobiernos vecinos. Los peores culpan a los miserables, que dicen son haraganes, que creen que allá todo es gratis, y todo el mundo es rico, y que no quieren trabajar, dice la ministra Nelly Jerez tan perspicaz como la Ministra de Salud. (¿De dónde las saca caray?) No quieren cortar granos de café en el barranco o caña de azúcar en verano que es trabajo duro y riesgoso, con que bien pudiera agenciarse un hombre sano -en temporada- unos $10 dólares al día, a saber, los L.250 pesos que cobran por el combo en Burger King. Cuando allá, por recoger verdura eso si en lo plano y clima templado, cualquier cosa, le dan a un güirro $15 la hora, y la misma hamburguesa puede estar en promoción a un dólar. De modo que puede ganar en valor ¡cientos de veces más! ¡Cada día! Y después de enviar la remesa, ahorrar para el futuro (un carro usado cuesta unos $500, aquí, $5000). Puede tener un futuro, al menos económico, ¡puede tener un mañana! ¿Cómo compensar ese desequilibrio? La vida buena también pasa por satisfacciones elementales. ¿Cómo evitar la seducción?

 El Norte que nos tienes prometido se titula la nueva novela, que sale mañana a la venta, del P. Ismael Moreno S.J.[3] Y hay cosas subjetivas claro que sí, imaginarios confusos, alucinaciones mediáticas del consumismo, cuestiones de identidad y de derechos, de dignidad, pero lo esencial es sencillo. Irse quieren todos. No se cuando exactamente, no queremos que nos pase lo mismo que a los caravanos en la frontera o la Terminal. Pero pronto. Vibra el suelo bajo sus pasos, los árboles musitan. Huelen.

¿Por qué será que este año nadie está haciendo los acostumbrados pronósticos de principios de cada año? ¿Es mayor la incertidumbre que en años pasados? O es que no hay ya más opciones, que solo queda esta disyuntiva a la vista, Los sacamos o migramos. Y que no es automático, porque depende de nosotros, de que caminemos en la misma dirección que quieren prohibir. De que convenzamos a los policías que se vayan con nosotros, cuidándonos por el camino en buses, y taxis y «pailitas» (pick ups), y a los militares que se atrincheren en sus cuarteles. ¡Porque no van a hacer falta! No hará falta la violencia. Nadie lleva armas de fuego. Nadie quiere perder tiempo apresándolos fanáticamente, enjuiciando ni castigando a nadie no digamos contagiarse.

Sólo vamos a cerrar ¿de verdad la capital, el centro gubernamental, congestionándola de rastras y de chácharas? Para que migren Juan y Mauricio, Ebal y Rolando y Oscar y Omar, y que se lleven a Ricky y a Miguel y a los pandoros, a los desvisados, a los solicitados, a los cuatro generales cómplices, o cuarenta y a los zombies y fantasmas que tengan escoltas y guardaespaldas ¡Que tendrán expedito el camino a Toncontín y pruebas de Covid para el viaje! ¿Caben en un solo avión jumbo?

¡Que los reciban sus amigos en otras latitudes, donde puedan llegar, con salvoconductos provisionales y les den refugio y asilo! Algunos pueden ir al Norte, que les tienen prometido, allá, en Nueva York o en Miami. Para que diez comandantes de todos los sectores y movimientos opositores y gremios concernidos elijan una Junta ejecutiva y un Consejo Consultivo, y que retornen los magistrados destituidos a los que les dio la razón la Corte, pero no les devolvieron sus lugares en La Corte. Y se organice una transición. ¿Ya llegó el momento? Yo no es que lo asegure. No es que lo desee, lo busque, ni pida que se haga, ni quiera Dios que me acusen de animarlos, de exhortar esos actos. Ni menos que yo sepa de cierto que sucederán o lo pueda profetizar. ¡No soy profeta! Son subjetividades. Pero es que ¡no veo que ellos tengan otra salida, ni nosotros! Que puedan hacer o se pueda hacer, otra cosa. Los sacamos o emigramos. Fuera del país que se robaron, no nos queda otro, no nos quieren en ningún otro lado.

[1] Titulo nuevo de una burocracia en la sombra, eso de encargado, en este caso difícil. ¿Habrá sido el Abogado Leonel Ayala, hijo de Chepito Ayala y la Doña Olga, Mancha Brava de El Triángulo? La Entrada, potentado del mismo talante y talento, que habla como JOH, se corta el pelo, sonríe y hace ademanes y camina como él. ¡Admirable mimetismo! Por si acaso, hace falta un doble en algún momento, poniéndolo a dieta.

[2] O tigres en Maya, como se llama a los militares de especializada formación contrainsurgente.

[3] En librerías a 150 lempiras, $6 por si acaso buscaban la conversión. Lean hombre, desapendéjense.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.