Las primarias o la búsqueda del sustituto de JOH

Por: Tomás Andino Mencía

En Honduras las desgracias parecen ser cíclicas en ciertos periodos de la historia. Cada cuarto de siglo tenemos un huracán destructor; cada 7 u 8 años, un golpe de Estado o de barracas; y ahora, en 2021, los eventos indican que nos encaminamos a una nueva edición del narco estado con nuevos actores políticos, es decir, con un sustituto del actual mandatario hecho a medida de la oligarquía y, probablemente, de los narcos hondureños. Eso es lo que parecen augurar las elecciones primarias e internas del 14 de marzo recién pasado,

UN PROCESO DESASTROSO

El domingo 14 de marzo un importante sector de la población se movilizo venciendo su temor a la pandemia, a los anuncios de “golpe de estado” y a cuanta maniobra utilizó JOH y la prensa tarifada para desalentarlo de ir a las urnas a respaldar las candidaturas que, en su opinión, podrían ayudar a sacar a Honduras del atolladero. Como siempre, el Pueblo dio una lección de civismo, sentido pragmático y madurez política, cruzando masivamente el voto.

Pero si hay un término que puede resumir lo que ocurrió ese día por parte del CNE y el RNP, ese término es “CAOS”. Estas “elecciones” fueron cualquier cosa, menos un proceso electoral ordenado, eficiente y confiable.

La desorganización del CNE y el RNP fue tal que, a juzgar por los múltiples testimonios que recogen las redes sociales y medios de comunicación, hubo electores que no se encontraron ni en el censo ni en las listas; quedaron fuera muchos jóvenes que no lograron su Documento Nacional de Identificación por deficiencias del RNP; a otros les asignaron urnas en lugares lejanos para dificultarles su votación; en cambio otros pudieron votar varias veces gracias a “cuadernillos” donde se anotaban los “no previstos”; en el interior del país hubo personas que votaron con una fotocopia de identidad, un recibo y hasta una recomendación; también hubo denuncias de urnas con actas llenas, antes de iniciar la votación; y así por el estilo.

Cabe destacar que la mayor parte de denuncias sobre estas situaciones se presentaron por parte de activistas de los partidos de oposición, pero no pareció ocurrir en el caso del partido de gobierno. En este caso no creo que la casualidad exista. Todo indica que la intención fue obstaculizar la afluencia de votantes de los partidos y corrientes de oposición, por un lado, y favorecer a determinados candidatos, por otro.

EL ROL DEL CNE y el RNP

El CNE no solo brillo por su ausencia para resolver estas situaciones, sino que actuó durante, y sigue actuando después, con medidas que echan más gasolina al fuego de la desconfianza. Algunas de estas cuestionables medidas se reflejan en denuncias sobre el ocultamiento de actas; la injustificada tardanza en la transcripción de datos oficiales, mientras ocurre la emisión publica de resultados a “boca de urna” por parte de encuestadoras privadas y no del ente estatal encargado del proceso, las que no están exentas de marcar tendencias falsas; el conteo centralizado de actas en Tegucigalpa y no en los municipios; el impedimento a observadores ciudadanos en las bodegas y, como ya es costumbre, la espera de los “votos rurales”.

Para colmo la emisión oficial de resultados finales se ha anunciado para mediados de abril, pero mientras tanto, encuestas de dudosa credibilidad posicionan como “ganadores” a determinados candidatos, ¡cuando las actas ni siquiera han comenzado a digitalizarse oficialmente! Inaudito. Esto indica el interés de posicionar a ciertos personajes en la mente del público sin ningún respaldo objetivo, a vista y paciencia del CNE.

Pero ¿por qué sucede esto? Como yo lo veo, lo realmente preocupante es la causa detrás de ese aparente “caos”. Esta causa es la voluntad perversa de ciertos círculos políticos de convertir estas elecciones en un filtro para beneficiar a candidatos responsables de los peores escándalos de corrupción, del lavado de activos y del narcotráfico; o a candidatos(as) que no les estorben.

No hubo tal “caos” sino un desorden planificado y mal intencionado, un desastre programado para obstaculizar la participación ciudadana en el proceso y así tener más oportunidades de burlar la voluntad del Pueblo en las urnas.

Su objetivo es posicionar a aquellos personajes que a juicio de los grupos de poder “deben” salir electos, es decir, ser impuestos para que sea inevitable su elección en noviembre próximo. Nada más conveniente para ese fin que un proceso desordenado y una prolongada espera de los resultados que dé lugar a negociaciones de los puestos entre los diferentes partidos o corrientes internas, a espaldas de los electores. En esas negociaciones la basura se convertirá en oro, y muchos perdedores resultaran vencedores.

Esto es algo que se viene fraguando hace años, desde la negativa a hacer reformas electorales, la inexistencia de una nueva Ley Electoral, la pésima depuración del censo y el fracaso del proyecto Identifícate. Aunque ciertamente, muchas de esas maniobras son actos provenientes del poder, la responsabilidad es de los tres partidos políticos que conforman el CNE y que participan en el RNP.  

LA BURGUESIA EN BUSCA DE UN SUSTITUTO DE JOH

Pero ¿por qué se hace esto en unas elecciones primarias? En mi opinión porque para noviembre “el Hombre” (JOH) estará frito con un avanzado proceso judicial en New York y los grupos de poder y el imperio necesitan que su relevo esté listo desde ahora. Esa es la razón por la cual un proceso primario e interno de los partidos mayoritarias, que en el pasado no levantaba tanto interés, ahora resulta ser un paso estratégico para el régimen.

El primer grupo interesado en sacar provecho de esta situación es el mismo JOH para impedir ser removido. Su candidato Tito Asfura, quien representa el grupo actualmente en el gobierno, fue llevado a los tribunales por el mismo Ministerio Publico que JOH controla, un proceso que podría inhabilitarlo como candidato presidencial. Esto indica que podríamos estar ante la repetición de la estrategia que en otro momento utilizaron Ricardo Maduro y Elvin Santos, en el sentido de que un testaferro les guarde el puesto para después inscribirse a última hora. Recordemos que en septiembre de este año la presidencia del CNE pasara a manos del Partido Nacional, y ahí una maniobra como la indicada puede ocurrir.

Por otro lado, la candidatura de Mauricio Oliva, contrincante de aquel, no implica mucha diferencia pues ambos han sido parte de la misma especie de corruptos. Por conveniencia Oliva busca distanciarse de JOH, para no ver afectadas sus aspiraciones, pero en el fondo comparten el mismo proyecto político de corrupción. Así que en el Partido Nacional lo que se cuece es la continuidad del narcodictadura para salvarse de los procesos judiciales en curso a nivel internacional y los que un gobierno opositor pudiera emprender a nivel nacional.

¿Y qué pasa en los otros partidos políticos?

En LIBRE, a juzgar por los resultados de votación en muchas urnas, la novedad no fue que Xiomara Castro se alzara con la candidatura presidencial, algo esperado, sino el avance que tuvo el movimiento “5 de julio”, una de las corrientes más críticas de dicho partido; y también la alta votación que obtuvo el movimiento de Wilfredo Méndez a la Coordinación General del LIBRE, detentada hasta ahora por el caudillo de dicho partido, pese a ser la más satanizada en esta campaña por el activismo oficialista. Por otro lado, movimientos menos radicalizados como Nueva Corriente y otros tuvieron bajos niveles de votación. Esto indica que crece la polarización en dicho partido.

Hasta el momento de escribir este artículo no hay datos concluyentes en base a actas, porque estas permanecen fuera del escrutinio público, sin embargo, es difícil ocultar que en algunos sectores de ese partido crece el descontento interno por la forma como su dirigencia actual lo ha conducido.

Pero donde para mí se desarrolla la madre de las batallas es en el Partido Liberal, en donde se definirá el candidato alternativo a JOH de parte de un fuerte sector de la burguesía hondureña, y por ende, el futuro del próximo proceso electoral.

Dos sectores burgueses pugnan por posicionar cada uno a su candidato. Por un lado, Yani Rosenthal, exconvicto por hacer negocios con Los Cachiros, recién salido de prisión y exportado a Honduras por influencia del lobby sionista para caer directo a la candidatura presidencial, para lo cual cuenta con el apoyo de los grupos oligárquicos locales que ya se convencieron de que es inevitable el fin de JOH.

Por otro lado, Luis Zelaya, un liberal conservador de clase media que si bien es cierto tiene los sellos del partido, no tiene el poder real de la estructura que sigue siendo influenciada por Carlos Flores. Luis es un hombre de derecha que en un principio le hizo el favor a JOH de apoyar a Oscar Chinchilla para ser electo Fiscal General. Sin embargo, se pasó a la oposición después de la inscripción continuista de JOH en violación de la Constitución. En ese sentido, Luis Zelaya, sin ser de origen progresista, es un estorbo para el sector más despiadado de la oligarquía que ha estado vinculada a los narcos, y se perfila como parte de una alianza opositora junto a Salvador Nasralla, con el apoyo de un sector de la empresa privada del norte del país.

Por eso no es un hecho casual que el principal conflicto se de en el Partido Liberal, porque ahí Yani con el apoyo de la oligarquía más rancia, esta “limpiando terreno” para suceder a JOH. Sin embargo, tiene un problema: el pueblo hondureño, por su instinto de clase, no confía en él, sabido de la forma en que se relacionó con los narcos. Es por ese motivo que, con ayuda de sus amigos de la prensa tarifada, Yani ha necesitado promover su “triunfo”, en cambio Luis Zelaya defiende su posición con actas en la mano.

Todo indica que el problema ira al Tribunal de Justicia Electoral donde el Partido Nacional y el sector oscuro del liberalismo dominan; de manera que dudo mucho que Luis tenga oportunidad.

ALIANZA LIBRE-YANI: UNA SUMA QUE RESTA

Es un secreto a voces que LIBRE tiene pactada una Alianza con Yani Rosenthal de cara a las elecciones generales. Desde cualquier ángulo que se le mire, una alianza de ese tipo, innecesaria a mi juicio dado el potencial electoral que LIBRE tiene por sí solo evidenciado en estas internas, es descabellada; daría al banquero una cuota de poder estratégica, sea en la Presidencia del Congreso, el Poder Judicial, el Ministerio Publico o el mismo Poder Ejecutivo, que comprometería severamente al principal partido de oposición

Solo pensar que un partido que se dice de izquierda pacta con la peor alternativa dentro de un partido burgués, da escalofríos. Si esa decisión se consolida, LIBRE estaría echando a la basura el logro que pudo tener en estas primarias y con seguridad dividiría su voto, ya que este candidato liberal en particular no goza de popularidad en sus bases. Tal alianza en lugar de sumarle le restaría apoyo; dividiría al conjunto de la oposición y le daría al Partido Nacional la oportunidad de mantenerse en el poder. ¿Está lista LIBRE para cargar con esa responsabilidad?

Pero suponiendo que esa alianza logra ganar ¿Está listo LIBRE de ser corresponsable de las decisiones que un personaje como Yani tome cuando este en el poder? ¿Quién puede garantizar que no utilizará ese poder para impulsar los negocios de su interés, y peor aún, que no volverá a sus andanzas con los narcos?

Para muestra un botón. Una de las jugadas maestras de Yani es ganar la demanda que tiene por 1 mil millones de Lempiras contra el Estado de Honduras a causa de la confiscación de sus propiedades por JOH. De ganarla recuperaría con creces la plata que perdió mientras estuvo en prisión. Lo triste es que esa plata no la pagara JOH ni su grupo, sino nosotros las y los contribuyentes, a costa de tener menos centros de salud, escuelas y fuentes de trabajo. ¿LIBRE se va a corresponsabilizar de ese desastre?

Devolverle tanto poder a este grupo burgués que hizo fortunas negociando con Los Cachiros sería una traición a las aspiraciones del Pueblo que se ha movilizado en las calles y que ayer se movilizo en las urnas precisamente para impedir que los narcos y sus aliados sigan en el poder.

LIBRE debe pensarlo bien porque se colocaría abiertamente al lado de los sectores oligárquicos que han tenido en el infierno a Honduras, y cuando toque la hora de rendir cuentas, no tendrá excusa que valga.

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