La pandemia es la careta del enorme desastre económico que ya tenía Juan Hernández

Por: redacción CRITERIO.HN

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Tegucigalpa, Honduras.- Antes de la pandemia las políticas económicas de Honduras generaron un enorme malestar social. Las estadísticas posicionaban al 70 % de la población en la pobreza y los indicadores mostraban una caída estrepitosa desde el 2017. Eso se tradujo en una violencia enorme y en caravanas de migrantes escandalosas hacia los Estados Unidos.

A lo anterior se sumó el malestar social y la desconfianza aguda expresada en protestas, como la de las antorchas, y de un sistema político infiltrado por el narcotráfico, dice Rodulio Perdomo, quien es docente y especialista en economía de la Salud, graduado en la Universidad de Bahía, Brasil.

Aún cuando no se presentaba el primer caso de coronavirus en Honduras, ya se estaba desacelerando la economía, veníamos con un crecimiento económico de 4.8 % en el 2017, luego pasamos a 3.8 %, luego pasamos a 2.5 % y, para este año 2020, se esperaba un crecimiento no más allá del 1 %, reveló  por su parte el economista Claudio Salgado, doctor en economía y desarrollo con una especialización en Fondo Monetario Internacional (FMI), Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y Banco Mundial.

Democracia en tiempos recios
En Honduras la crisis generada por la pandemia del Covid-19 está afectando a por o menos 7 de cada diez personas de la población económicamente activa que está inmersa en la economía informal.

“Entonces la desaceleración ya se venía manifestando y lo podíamos comprobar por el número de pobres, teníamos un 60 % de pobreza, de eso el 42 % en extrema pobreza, sobreviviendo con menos de 2 dólares diarios y una desocupación de 2.5 millones de hondureños”, dijo Salgado en el programa “Economía en tiempos de pandemia”, dirigido por el abogado, diputado y exfiscal hondureño Jari Dixon Herrera.

Perdomo reveló que una vez entró la pandemia a Honduras paralizó el 60 % del motor económico.

“Una enfermedad catastrófica es aquella que empobrece a quien la sufre y que impactará en el número de hondureños engrosando las caravanas para buscar nuevos horizontes. ¿Qué pasará cuándo ya esté la fase de la post pandemia, si en este momento la mayoría de los exportadores hondureños han reducido sus siembras porque se han reducido los pedidos?, porque la incertidumbre es tan grande, que incluso abarca a los transportes internacionales”, argumentó Perdomo.

Agregó que vamos a comenzar el 2021 con una gran incertidumbre de si se va a poder colocar los melones, las sandías, el café, las hortalizas, en el mercado internacional, tomando en cuenta que los precios andan muy mal a nivel internacional.

Perdomo espera que las políticas públicas mejoren para poder enfrentar ese escenario en las calles con todos los negocios cerrados, ya que de lo contrario nos espera un escenario poco halagüeño.

Honduras le ha dado fuertes incentivos a una inversión extranjera titubeante y ha apagado todos los encendedores para reactivar su propia economía. Se priorizan franquicias norteamericanas que no le dan ningún incentivo a lo popular hondureño, como ser los negocios de comidas de nacatamales, enchiladas, pupusas, pero las franquicias compradas por las élites tienen todos los incentivos. Los tejidos productivos en Honduras se han perdido por los Tratados de Libre Comercio (TLC), explica Perdomo.

Por su parte, Claudio Salgado expresa que la pandemia ha venido a justificar el fracaso de este gobierno durante los últimos diez años, ya que después del golpe de Estado en 2009 se profundizó el modelo neoliberal y los primeros sacrificados fueron los trabajadores porque se suprimieron todos los signos de un Estado de Bienestar, reflejado esto en la implementación del trabajo por hora, las privatizaciones, concesiones, exoneraciones fiscales y, por último, destrucción del Estado.

“La desigualdad era ya muy fuerte. La pandemia desnuda de que realmente el libre mercado de que nos han querido vender siempre fue un fracaso. Vienen 500 mil nuevos desempleados que dejará la pandemia. Son 3 millones de hondureños con problemas de empleo. Las élites son las que más ganan en medio de la pandemia. No es posible que el Estado pierda hasta 40 mil millones de lempiras por exoneraciones fiscales, debemos empezar a gravar la fortuna de los que más tienen. Si no se hacen cambios sociales, económicos y políticos se puede llegar a una convulsión social no tanto por la conciencia de las personas, sino que por el hambre”, advierte y concluye Salgado.

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