La fiebre del dengue, una epidemia olvidada en Honduras

Médicos sospechan que puede haber un subregistro porque no se están realizando las pruebas serológicas

 

Por: Laura Andrea Aceituno

Edición: Emy Padilla

Fotografías: Fernando Destephen

Portada: Reynaldo Raudales

Gráficos: Guillermo Burgos

redaccion@criterio.hn

Dengue Honduras
El almacén de Control de Vectores de la Secretaría de Salud tiene varios químicos para el control del vector, entre estos,  Aqua Reslin y la aplicación del BTI, una bacteria de control natural que hasta ahora se considera el único agente de control biológico aplicado para el control de mosquitos. Asimismo, el biolarvisida VectoBac WG que se aplica en las pilas.

Tegucigalpa. – La actual emergencia por la pandemia de Covid-19 ha opacado la sistemática prevalencia del dengue en Honduras, que a la fecha ya acumula más de 23.000 casos y nueve fallecimientos, entre estos, cinco menores.

Hasta la semana epidemiológica número 47, el Departamento de Vigilancia de la Salud de la Secretaría de Salud (SESAL) ha confirmado que se han alcanzado los 23,680 casos, de los cuales 21,965 son dengue no grave y 1,795 de dengue grave. Se han confirmado 9 fallecimientos, 5 de ellos han sido menores de 15 años.

En el continente americano las cifras del 2020 (1.6 millones de casos) en comparación a las del 2019 (3.1 millones de casos), muestran una disminución relativa del 10 %. Sin embargo, el 2020 ha estado acompañado por la pandemia generada por la Covid-19. Esto ha sido una de las principales problemáticas en países con vulnerabilidad geográfica, social, climática y con pobreza extrema.

De la región de América Latina, Honduras no ha sido la excepción en cuanto a ser uno de los países con mayor vulnerabilidad de casos de dengue. Solamente en el 2019 superó los 122,742 mil casos de dengue no grave y grave, con 180 muertes confirmadas. En este año epidémico, en Honduras se despuntó la epidemia del 2010, año en el que se alcanzó más de 67 mil casos con 83 muertes. Esta se consideró la más grave presentada en el territorio, teniendo una incidencia de mil contagios por cada cien mil habitantes.

Una de las principales problemáticas que ha demostrado la Secretaría de Salud (SESAL) ha sido el obviar una de las principales recomendaciones de los especialistas sanitarios: la atención primaria en salud. La prevención temprana y el énfasis para trabajar en la eliminación de criaderos del vector, en la eliminación de deshechos y de la basura, situación que resulta ser compromiso tanto del gobierno como de la ciudadanía.

«Las autoridades deben tener un mayor énfasis en el cimiento de nuestro sistema de salud que es la atención primaria en salud. Es ahí donde se controlan algunas enfermedades, es ahí donde nosotros hacemos la prevención, la búsqueda activa de casos y podemos abordarlos y tratarlos antes de que se conviertan en brotes comunitarios y luego en epidemia», comentó a Criterio.hn el médico internista, Guimel Peralta.

Dengue Honduras
El jefe de la Región Metropolitana de Salud del Distrito Central, Harry Buck, explicó a Criterio.hn las acciones de la Secretaría de Salud en cuanto al manejo del dengue.

Ante esta situación, existe una aparente discontinuidad de atención al zika y chikungunya, que en comparación con el 2019 ha reducido el número de contagios. En lo que va del 2020, el jefe de la Región Metropolitana de Salud del Distrito Central, Harry Buck, dice que se han registrado 42 casos de chikungunya y 23 casos de Zika. En total, se han registrado 23,745 casos de aborvirosis generadas por el mosquito Aedes aegypti

 

EL OLVIDO DEL DENGUE

La epidemia del dengue junto con la pandemia de la Covid-19 fueron causales para poner en alerta a la población hondureña. Desde junio del 2019 el gobierno de Honduras decretó emergencia nacional por dengue a través del Decreto Ejecutivo Número PCM-033-2019, que estableció una aprobación de 65 millones de lempiras destinados para la prevención y atención de esta patología. En febrero del 2020 se reiteró decretar emergencia por dengue y por COVID-19 a través del Decreto Ejecutivo Número PCM-005-2020.

La aprobación total del 2020 fue de 100 millones de lempiras para combatir ambas enfermedades. Es decir, que entre julio de 2019 y febrero de 2020 (siete meses) han aprobado 175 millones de lempiras (más de $ 7 millones). A la fecha, de esta inversión millonaria existen dudas respecto a los fondos destinados para las campañas de prevención y atención a pacientes con dengue y, por consiguiente, el Estado ha solicitado la colaboración de organizaciones y gobiernos internacionales para donaciones ante la crisis sanitaria aunada a la crisis humanitaria tras el paso de los huracanes Eta e Iota.

Las dudas sobre el manejo de los fondos persisten dado a la ausencia de transparencia por parte del gobierno y prueba de ello es que Criterio.hn consultó sobre a cuánto ascendió el presupuesto para contrarrestar el dengue en el 2019 y durante el presente año, sin embargo, pese a que la consulta se hizo con base a la Ley de Acceso a la Información Pública, no se obtuvo respuesta.

 Asimismo, la historia reciente ligada a la corrupción en el manejo de los recursos destinados para el dengue incrementan esa desconfianza, para el caso en junio de 2019 el Colegio Médico de Honduras (CMH) denunció que la administración Hernández había dejado vencer los químicos para contrarrestar el vector, mientras en ese periodo del año ya se contabilizaban más de 100 muertes.

Por esta razón en junio de 2020 investigadores de la Universidad Tecnológica Centroamericana (UNITEC) realizaron el lanzamiento del Observatorio de COVID-19 y Dengue con el objetivo de generar una plataforma digital para recopilar información, hacer análisis y visualización de datos proporcionados tanto por la SESAL, como aquellos dados de forma anónima por los ciudadanos que completaron una encuesta que les ha brindado información vital, específicamente sobre dengue.

Entre los datos relevantes que ha identificado el grupo de investigadores, que comprende médicos clínicos, epidemiólogos, internistas, pediatras y neurólogos, es que las personas que atendieron la encuesta señalaron haber tenido síntomas de dengue, pero estos recurrieron a una automedicación o uso de remedios naturales, y no tanto una recomendación médica en concreto.

Dengue Honduras
Copeco, una institución señalada por actos de corrupción durante la pandemia de Covid-19, se ha integrado a las brigadas contra el dengue específicamente para la distribución del biolarvisida VectoBac WG que se echa en las pilas de almacenamiento de agua para evitar los criaderos de zancudos.

La doctora Reyna Durón, neuróloga y directora de Investigación en UNITEC, señala que el sistema de salud hondureño, tras enfocarse en la Covid-19, un gran número de personas ha quedado apartado de la atención primaria en salud y la continuidad de sus tratamientos.

«Está ocurriendo una marginación de algunas enfermedades por varias razones, las personas tienen miedo a salir e ir a un centro de salud y que allí se puedan contagiar de Covid-19. Una persona que tiene dengue va a decir: bueno, me trato, busco telemedicina o en internet y mejor no me arriesgo. Por eso entendemos que 1 de cada 5 personas que ha tenido dengue admite que se ha automedicado o que no ha tomado nada», comentó.

Y así como ha pasado con el dengue, la doctora indica que ha pasado de igual manera con personas con enfermedades como la diabetes, la hipertensión, la epilepsia y pacientes crónicos (con cáncer o enfermedades renales). A su vez, indica que «la SESAL no está ofreciendo alternativas a los pacientes con otras patologías».

Esta problemática podría indicar que existe un subregistro de casos de dengue, como de otras patologías. Luego del paso de los huracanes Eta y Iota, no se ha continuado con los reportes de la zona norte del país y, por ende, habrá una limitación de acceso a los servicios de salud para atender casos de dengue, Covid-19 y demás enfermedades que presenten los ciudadanos.

«Los programas de dengue en los ministerios de Salud deberían apuntar a reducir la transmisión y esforzarse por identificar predictores tempranos de dengue grave en servicios de atención primaria de salud», expuso Luis Castellanos, jefe de la Unidad de Enfermedades Infecciosas desatendidas, tropicales y transmitidas por vectores de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de Salud (OMS/OPS).

Esta nota de prensa emitida por la OMS/OPS se extendió luego de que se identificara a mediados del 2020 que la epidemia del dengue superó en el continente americano los 1.6 millones de casos. De igual manera, el especialista indicó que «la identificación temprana y el manejo de casos con signos de alarma reducirán la cantidad de casos de dengue que requieren hospitalización, aliviando la carga adicional en niveles de atención más complejos que brindarán casos severos de infección por COVID-19».

LOS NIÑOS SON LOS MÁS AFECTADOS

Una de las situaciones que más ha preocupado a los médicos clínicos y especialistas, es que durante la pandemia de la Covid-19 no parece ser que se estén realizando pruebas serológicas para determinar los casos de dengue, zika y chikungunya. Se ha denunciado que no se están realizando las pruebas competentes para determinar la serología de los casos que se presentan a las salas, especialmente a la de pediatría del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS).

El doctor Gaspar Rodríguez, especialista en epidemiología y pediatría, explica que en el IHSS se está haciendo un estudio en niños desde finales de agosto, sin embargo, en el departamento de epidemiología se les ha indicado que no se ha hecho ninguna prueba para dengue, atendiendo únicamente con diagnósticos presuntivos.

«Nosotros hacemos diagnósticos clínicos y los manejamos como tales. Claro, tenemos acceso a pruebas rápidas de Covid-19 y al menos tenemos un poco de seguridad en eso porque sabemos que no estamos tratando Covid-19, sino que dengue evidentemente. Aun así, nosotros llegamos a tener en promedio entre 5 a 10 pacientes diarios en la sala de pediatría del IHSS y eso es bastante. Hemos tenido muertes por dengue este año, sí, llevamos 3-4 por dengue grave en realidad», afirma el doctor Rodríguez.

Los principales ingresos, que en promedio -explica el doctor Rodríguez- son entre 100 a 150 por mes, llegan con signos de alarma y son dengues graves. Si estos pacientes no presentan síntomas como dolor abdominal, vómito o plaquetas bajas, no son hospitalizados y se tratan de forma ambulatoria.

Aun así, indica el galeno, «si hacemos los números, solo en pediatría nosotros ganamos esa estadística. Lastimosamente la serología para dengue no la hay porque es laboratorio central y no la hay. Afortunadamente la Covid-19 en pediatría no hace sus manifestaciones clínicas, es raro en el paciente pediátrico. Pero sí nos da miedo la Covid-19 en niños porque son los que van a contaminar a los adultos. Si el niño está asintomático, nadie va a sospechar, entonces son las fuentes de contaminación de los adultos».

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Un vehículo automotor de la Secretaría de Salud realiza una jornada de fumigación contra el dengue en la colonia Mirador de Oriente en la capital hondureña.

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LA LLEGADA DEL VIRUS A HONDURAS Y SU VULNERABILIDAD

Un estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud (OMS/OPS) indica que la incidencia del dengue en la región de las Américas ha experimentado una creciente tendencia en los últimos decenios, donde se ha pasado de una endemia baja a una hiperendemia, quiere decir, a una enfermedad que reina habitualmente o en épocas fijas de un país.

La OMS/OPS señala que en las Américas en las últimas cuatro décadas los contagios pasaron de 1.5 millones a 16.2 millones, esta última cifra únicamente entre el 2010 y 2019. Honduras es uno de los países con mayor vulnerabilidad de la región respecto a la fiebre del dengue y el alto número de contagios. Solo en el 2019 se posicionó en el segundo lugar de la región centroamericana (superado por Nicaragua) y quinto lugar del continente, superado por Brasil, Colombia, México y Nicaragua.

La historia del dengue ha indicado claramente que es una enfermedad reemergente, es decir, que tiene un aumento repetitivo. Para el caso en Honduras, a partir de 1978, la fiebre del dengue se comenzó a estudiar, ese mismo año se presentó la primera epidemia con 13,800 casos en todo el país, aunque se tiene duda de que esta enfermedad haya estado en el territorio varias décadas atrás.

Cinco años más tarde, en 1983, aparece una segunda epidemia con 28 mil casos. Ya para 1995 aparece la primera epidemia con dengue hemorrágico -hoy definido como dengue grave- la cual fue causa de varias muertes, y en su mayoría pacientes menores de 15 años. A partir de entonces, la epidemia ha seguido un patrón ascendente lineal de 3 a 5 años con contagios que han superado los 100 mil casos.

El dengue también resulta ser un problema político, social, cultural, ecológico y económico. La vulnerabilidad de la región de América, Asia y África respecto a este grupo de arbovirosis causados por el Aedes aegypti y otros mosquitos, es que no se toman en cuenta las particularidades del vector para entender la problemática que causa la fiebre del dengue.

Según el epidemiólogo Manuel Sierra, el Aedes es un mosquito que le gustan los humanos y disfruta de los humanos, «ese es el vector que en el mundo entomológico se le conoce como altamente “antropofílico”. Por eso se les conoce como enfermedades hechas por el hombre, porque la mayoría de los criaderos de los mosquitos son hechos por los humanos, sobre todo en Latinoamérica donde el agua no llega todos los días y se ven obligados a recolectarla».

A mediados de 2019 e inicios de 2020, el gobierno de Honduras declaró emergencia por escasez de agua en todo el país luego de presentarse una sequía por varios meses sin lluvia. Ante esta situación, el Banco Mundial señaló en junio del presente año que otorgaría al país un crédito de 45 millones de dólares para la mejora de suministro de agua potable en zonas urbanas de Honduras. Dicho proyecto estaría a cargo de Inversión Estratégica de Honduras (INVEST-H) y supone beneficiar a 360 mil hogares.

Asimismo, la Comisión Permanente de Continencias (COPECO) también anunció que se están haciendo los análisis de reservorios de agua y que se cuenta con presupuesto para la perforación de 125 pozos de agua para la producción agrícola y ganadera, y 35 pozos para suplir la necesidad en la capital.

Estos proyectos pueden significar una mejora en la salubridad de la población que vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema, solo si son manejados adecuadamente y la inversión es orientada a esos fines. Aun así, explica el doctor Sierra, «el segundo problema es el desorden territorial que existe en todas las ciudades. Ese desorden de desarrollos urbanos, si se le puede llamar desarrollo, son una miseria desprovistos de servicios básicos que no son aptos para el consumo humano».

Sierra obvió los altos niveles de corrupción alrededor de las dos instituciones que se encargarán, tanto del suministro de agua como de los reservorios, como solución ante la pérdida de cosechas por las sequías, porque Invest-H y COPECO han sido señaladas de malversas los fondos públicos aprobados para atender la emergencia de Covid-19.

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«Existe una evaluación, comenta el doctor Sierra, donde se señala que en Tegucigalpa 1 de cada 2 casas tiene criaderos de Aedes aegypti. Y luego de eso vienen los serotipos circulantes, y cada cuatro o cinco años cuando hay un número de población susceptible entonces resurgen los rebrotes».

 

Una de las problemáticas graves también resulta ser que la SESAL no cuenta con especialistas en entomología, contando únicamente con personal técnico. En ese sentido, no existen personas preparadas para el estudio de los arbovirus y de las demás enfermedades transmitidas por otros insectos y que puedan entender el comportamiento de los vectores.

FUMIGACIONES COMO ÚNICA ALTERNATIVA

El vector Aeges aegypti ha habitado por siglos en las regiones del subtrópico y trópico de Asia, África y América, y tal como se explicó antes, este afecta especialmente a zonas frágiles en lo político, social y económico. A su vez, este mosquito ha logrado adaptarse a lo largo de los años a la convivencia con los humanos, inclusive, a los químicos que los sistemas de salud utilizan para su erradicación.

Las evidencias indican que la fiebre del dengue lleva siglos de existencia y décadas en el país. En consecuencia a esta enfermedad se han realizado diferentes avances tecnológicos para predecir el dengue y trabajar en tratamientos para disminuir la tasa de dengue grave.

Las acciones tomadas por el gobierno de Honduras en los últimos años ha sido la fumigación con un producto químico llamado Aqua Reslin y la aplicación del BTI, una bacteria de control natural que hasta ahora se considera el único agente de control biológico aplicado para el control de mosquitos y que presenta efectividad. También se hace uso del biolarvisida VectoBac WG que se aplica en las pilas.

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Héctor Videa, coordinador de la Unidad de Control de Vectores dice que para controlar la epidemia del dengue a diario se atienden, mediante brigadas, entre 3 mil a 5 mil viviendas en la capital hondureña.

Según los reportes del Control de Vectores de la Región Metropolitana de Salud, hasta la tercera semana de noviembre del 2020 se han realizado jornadas de fumigación en 687 barrios y colonias del Distrito Central y Comayagüela utilizando máquinas leco. Estas máquinas, explica Héctor Videa, coordinador de la Unidad de Control de Vectores, «se utilizan para abarcar mayor número de casas en mayor cantidad de colonias, es decir, entre 3 mil a 5 mil viviendas diarias visitando de cinco a seis colonias».

Por otro lado, el doctor Harry Buck, explica que se ha estado trabajado en «una actividad integral de control vectorial a través de brigadas». Tras la prohibición del Sistema Nacional de Gestión Riesgos (Sinager) de ingresar a las casas para la aplicación del VectoBac WG, este únicamente es entregado al jefe de familia indicándole su aplicación y posterior a esto se ha continuado con la fumigación en las colonias, los centros de triaje y ahora en los albergues donde se encuentran los afectados por los huracanes Iota y Eta.

A pesar de estas acciones, las estimaciones, tanto de los epidemiólogos como del Observatorio de Covid-19 y Dengue de UNITEC, es que el 2020 podría terminar con más casos de los ya indicados por el Departamento de Vigilancia de Salud de la SESAL y el año 2021 podría iniciar como un año epidémico para Honduras.

Ante todo esto la situación del dengue en Honduras permite concluir que existe un desinterés y abandono de esta epidemia y una aparente malversación de los fondos destinados al sector salud, específicamente los indicados para las campañas de prevención y mitigación de esta enfermedad grave que afecta a una población vulnerable.

 

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