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Por: Marlin Oscar Ávila

La clase trabajadora[1], hondureña, centroamericana, suramericana, norteamericana, europea, africana, asiática, del este y oeste, del pacífico y del atlántico, de todo el globo terráqueo, es la misma víctima de las consecuencias de decisiones que toman las grandes y medianas potencias mundiales, el Estado Profundo y sus grandes y medianas corporaciones financieras y globales, regionales o continentales. El éxito de éstas, mediante la aplicación de sistemas liberales y neoliberales, son la desunión, la desinformación, la ingenuidad política y el empobrecimiento en crescendo que vive esta clase trabajadora.

Las crisis generadas por contaminación de microorganismos (patógenos), provocadas con armas biológicas o no; los daños causados por fenómenos atmosféricos, no atendidos debidamente con los recursos destinados a paliar sus efectos; la crisis provocada por las políticas de sanciones como recurso de castigo a otro gobierno y pueblo señalado unilateralmente como enemigos y sus repercusiones a la clase trabajadora de nuestro continente, son los flagelos cotidianos de los y las trabajadoras. Se ha sabido que parte de los proyectos de las élites globales, ha sido la reducción de la población trabajadora en un 15%..

Aun cuando los medios internacionales hacen creer que son únicamente Cuba, Venezuela y Nicaragua quienes han sido bloqueados para que sus gobiernos caigan bajo control de Washington, las repercusiones de la guerra bélica, económica y comercial de las potencias mundiales, en los últimos tres meses, con escenario ucraniano, los errores políticos de los gobiernos en conflicto provocan un impacto negativo generalizado en todo nuestro continente y sin duda a nivel global, en toda la clase trabajadora mundial, hasta sentirse que el bloqueo se expande hacia todos los pueblos trabajadores, incluso en el mismo eje imperial.

Es evidente el efecto bumerán que las sanciones económicas contra Rusia han producido en las grandes compañías que invierten a nivel global, incluyendo a la misma Rusia.  Un efecto inmediato ha sido la inflación. En la potencia del norte la inflación no tiene precedentes en las últimas décadas.[2] En Honduras la inflación se obtuvo en un 5. 32% en 2021, pero el primer trimestre del presente año llegamos a 2.52%, según el Banco Central, proyectándose arriba de un 9% para el fin del presente año[3] Si las grandes corporaciones, así como las medianas y pequeñas empresas se ven obligadas a cerrar parte o el total de sus operaciones, porque los insumos de producción se han encarecido y la energía para operar se les elevó más de un 30% el efecto inmediato es el cierre de negocios, pequeñas y medianas empresas, el desempleo o, al menos, la reducción empleados, será el resultado.

Los costos de la canasta básica han ido aumentando y seguirán así porque el país depende de la importación de agroquímicos y alimentos procesados para sus cultivos y los alientos de su ganado en general, lo que repercute en la mano de obra rural.

Honduras importa vegetales y hasta granos de otros países. Hemos sido inducidos a una agricultura “moderna”, de extensas plantaciones sembradas y cultivadas con agroquímicos, semillas mejoradas y alimentos procesados, todo importado. Sabemos que los mayores productores de esos insumos y energéticos (petróleo, carbón, gas) son los países del este de Europa, como Ucrania y Rusia, aun cuando hay otros pequeños productores que no tienen capacidad de satisfacer la demanda global.

Conocemos bien que los recursos energéticos son la clave para el desarrollo económico de una nación. Es con energía que se mueve casi todo, sino todo, desde el ser humano, cualquier equipo electrónico, maquinaria, recurso ecológico, la atmosfera, el universo mismo, es movido por su energía intrínseca o extrínseca. Los primeros recursos que se encarecieron fueron los hidrocarburos. Irónicamente han sido las grandes corporaciones petroleras las primeras en sacar ventaja económica de la crisis y profundizar la misma, internacionalmente.[4]

Es este el panorama obscuro que la clase trabajadora nacional e internacional tiene, con grandes retos en su vida cotidiana y a corto plazo. Sí aun así, esta clase trabajadora sigue desorganizada (desunida) y solamente dispuesta a participar en contiendas políticas partidarias, dejando en el pasado sus reivindicaciones económicas para mejorar su calidad de vida, y abandonando sus organizaciones sindicales, tendrá que encontrar cómo sobrevivir aquí o adonde emigre.

[1] Asalariados, labradores, pastores de ganado, operarios fabriles, sub empleados y desempleados, microempresarios del sector informal.

[2]Desde hace más de un año, la tasa de inflación supera la meta de 2% establecida por la Reserva Federal. La tasa interanual de inflación en Estados Unidos se disparó en marzo a 8,5 %, informó este martes (12.04.2022) la Oficina de Estadísticas Laborales.13 abr 2022

[3] Tegucigalpa, 8 abr (EFE). – Honduras cerró el primer trimestre de 2022 con una inflación acumulada de 2,52 %, informó este viernes el Banco Central del país centroamericano (BCH).8 abr 2022. Aunque estos son datos oficiales, a los cuales normalmente se les aplica una reducción para no afectar negativamente la economía general.

[4] El precio del petróleo ha subido más de un 70% en los últimos 12 meses, desde los 45 dólares por barril de Brent de junio de 2017 hasta cerca de los 80 dólares en mayo de 2018. Así, después de tres años de bajos precios, el crudo ha vuelto a niveles no vistos desde finales de 2014.

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