¿La autodestrucción de las Honduras en tiempos de Trump?

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

También allá se intentó por un momento negar la trascendencia de la nueva era, signada por la personalidad en la presidencia y los intereses corporativos gigantescos que se han alineado con Trump.  O bueno, se intentó meter la cabeza en la arena. Se llamó al Colegio Electoral a negarle un triunfo que estaba bien definido, a pesar de que había perdido por casi tres millones de votos inútiles. Dentro del propio republicanismo se dio una conspiración para neutralizarlo. Luego, muchos alegaron que no podía ser que fuera en serio. Si alguna vez había dicho tantas tonterías, Trump recapacitaría al llegar al poder. Era un hombre moderno, no atentaría ¿contra la integración económica, que es la fuente del crecimiento mundial y la integración social que es la base de la tranquilidad nacional? Los legisladores republicanos querían verlo alinearse.  Los demócratas se comprometían a detenerlo. To no avail. Hoy renunció obligada la plana mayor de la Cancillería, los mejores y más brillantes profesionales no servirán al gobierno del showman. Quizás es mejor.

 Cuando se ha confirmado lo peor, el gabinete plutocrático y militarista y la política ambiental permisiva, excusada con el afán de mas trabajos, las primeras ejecutorias para desarticular los programas sociales básicos y una política exterior agresiva y aun temeraria, la construcción de un muro que cobrará al vecino por la fuerza, un nuevo Plan contra Venezuela y Cuba, la confrontación.

 La clase política estadounidense ha comenzado a ver claro, y la ciudadanía mas consciente ya cayó en cuenta de… que no hay otro Trump detrás de Trump, ni –menos- uno mejor. Es decir que Trump es un evasor de impuestos, un acosador de mujeres indefensas, un penco que se burla de la discapacidad y que no entiende la ciencia ni el arte, un payaso. Pero que no los ha engañado, es el h.d.p. que dijo que era, que va  hacer las barrabasadas que dijo que iba a hacer y solo dejará de hacer lo que se le impida del todo. Algunas pocas cosas. (No esta todo en su poder. Hay algunos tratados que le va a tomar tiempo desconocer. Va a tener que pelear muchas batallas en todos los tribunales de EUA y otros del extranjero y va a perder muchos juicios. En las grandes ciudades de EUA muchos alcaldes y legisladores locales se van a oponer a los federales que intenten perseguir a la gente. Puede ser que el santuario llegue a ser muy  amplio.) Sin proponérselo Trump puede llegar a sacar lo mejor de los gringos, resucitar el tren de la libertad, inducir… solidaridad, una novel cohesión de lo diverso. Puede ser.

Pero ya ha movilizado a su propia base, ignara, ofrecido legitimar el linchamiento, publicando los crímenes de los migrantes, alborotado al nacionalismo populista abajo con las deportaciones e imposiciones, y ha blindado arriba los intereses corporativos que alzaron los indicadores de sus bolsas de valores a los niveles mas altos de la historia, en pocos días, horas? Se corrobora el viejo dicho de que, ante el poder no hay amistad, solo intereses. De manera muy norteamericana los canadienses ya asumieron el papel pragmático de sobrevivir como la más fuerte. En América Latina igual se produjo al inicio un fenómeno sicológico, de eso que en ingles llaman wishfull thinking, de imaginar el mal menor.

 Aquí tampoco todavía no hay  una conciencia clara de lo que significará la era Trump para nuestras economías. Los líderes latinoamericanos ya mayoritariamente de derecha se rehúsan aun a convocar a un moribundo CELALC, porque  casi todos quieren ser el mejor amigo de Trump. Con la excepción de México, cuya moneda se ha devaluado catastróficamente en los pocos días que tiene Trump de estar llegando. Aun ahí -por prudencia- no ha habido mayor reacción  concreta fuera de la resurrección del astuto L. Videgaray para declarar que no hay manera de que México pague por el muro. A lo que Trump respondió que el reembolso será del 100% mexicano y que hay mil maneras de despellejar a un gato. Y al fin consiguieron llamarse a silencio. ¡Que le ofrezcan construirle el muro a lo largo de la frontera original, de 1845! Afuera también, eventualmente, la política de Trump podría precipitar beneficios inesperados. Despertar y aglutinar a otras naciones. Por  hoy, falta que se condense y concrete la conciencia.

Aquí ni pío. Ni la más minima expresión de solidaridad con los acosados. Incluso algunos críticos del régimen aseguran que no hay que preocuparse acerca de nuestro tratado, el CAFTA porque Trump solo repudia el de América del Norte, el NAFTA. Mi amigo L. Larach declara -y esto si se lo publican- que Trump es un hombre de negocios y recuerda (es verdad y pertinente) que nuestro comercio favorece mas a EUA. Puede ser que sea un hombre de negocios. Pero eso no lo hace racional, ni congruente. Centroamérica que es el eslabón más débil del neoliberalismo no le interesa. En el Congreso de EUA, aun los líderes demócratas supuestamente opuestos a Trump, como Ch. Schumer -que hoy defiende la educación publica- en su momento se opusieron a los servicios básicos de Obama y al libre comercio con Centroamérica. ¿Quien nos va a defender ahí? El nuevo nacionalismo gringo nos da la espalda y nos deja por fuera no solo de su zona de confort, si no de su red de seguridad. La inminente caída de las remesas y la presión nos hundirán.

 El precio del café mejora y asimismo la producción. Muchos hondureños nos empeñamos en producir y de algo sirve. Pero la ganancia se la come el impuesto de guerra del gobierno al combustible y cada quien sigue con su fantasía. Honduras esta cambiando. La MACCIH terminó con la corrupción, ¿porque condenaron a los funcionarios por una compra sobre valorada de boletos? La Embajada ya declaró que va a seguir siendo nuestra amiga porque hacemos un gran esfuerzo por respetar los derechos humanos. Aquí no ha pasado nada. Pero los datos son otros. Nuestro crecimiento económico sigue siendo igual que el de la población, y será pronto menor. La conflictividad social se acumula y la presión migratoria. Y los políticos de los partidos no perecerían estar a la altura de su reto.

 Caemos once puntos en el índice internacional de corrupción. El ministro de los derechos humanos arrebata –a empellones– una pancarta condenando la reeleccion a un diputado de la oposición en el Congreso, y parte sin novedad. Altos oficiales del ejército y los jefes de las Maras son acusados de múltiples asesinatos contra activistas y periodistas contrarios al régimen. Son cosas personales, la mara y las FFAA nada tienen que ver. Nadie aclara ¿quién les da las órdenes? ¿Donde esta el centro de mando? JOH anda feliz porque le nombraron ministro a su «cuate» el General Kelly, que ya lo mandó a felicitar como el héroe del Pozo. Cree que lo va a defender.  Pero es que no solo se trata de que no se lo lleven a una cárcel de máxima seguridad. Que se endurezcan las penas contra la extorsión y que se le apliquen a JOH que extorsiona a los opositores, difamándolos, a los empresarios amenazándolos y a los dueños de los medios y a los jueces.

 Para salvarse, el gobernante tendría que restaurar la credibilidad de las instituciones, los partidos y las elecciones. Por eso finge ayer estar dispuesto a conceder a última hora las reformas que tenia que firmar antes de ser electo. Con su connivencia los diputados liberales se ausentan  de la cámara para no dar a la oposición mayoritaria una representación en los organismos electorales. De compadre hablado, JOH se echa para atrás. Con tres partiditos de maletín PL, DC y UD  en las mesas, no ocupa los fondos del IHSS. Pero para que no le reviente este país bajo los pies, necesitaría resolver los problemas reales, necesitaría inversión cuando ya desaparecieron varios rubros y desaparecen las reservas y necesita capital nuevo extranjero que solo venia antes gracias a esos tratados que le están jalando debajo de los pies. Y en este ambiente de incertidumbre,  terror y arbitrariedad nadie invierte ni va a venir a invertir, mientras brille el signo de Trump y JOH se rehúse a darnos la estabilidad que solo proporciona la real democracia. Creyéndose tan listos como Trump y con su bendición, los aliados del oficialismo indisoluble caminan -desnudos y solemnes- agarrados de la  mano, hacia el abismo de la irrelevancia. Vamos a dejarlos, como pedía la ranchera del negro

 Que caigan.  No hay solución de continuidad,  fuera de la democracia, la integración latinoamericana y la apertura al mundo. ¡A aprender mandarín! Esos pederastas que vayan a joder a otro lado y esas pulgas rubias a otro perro.

3 comentarios en “¿La autodestrucción de las Honduras en tiempos de Trump?

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