Incesante violencia contra las mujeres en Honduras

Honduras urge resurgir

Por: Carlos Zelaya Herrera

Incesante es la alarma por tanta criminalidad y formas de violencia de género contra las mujeres que lleva años de recrudecer; oenegés que defienden su vida, integridad y derechos lo denuncian constantemente y organizaciones como la Comisión Económica para América Latina, CEPAL, y la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica de Honduras, lo vienen ratificando año a año.

Y no es para menos, desde 2014 Honduras figura en la lista de naciones con la mayor cantidad de muertes violentas de mujeres del continente, cerca de México, con 470 femicidios; Argentina, con 195 y Brasil, con 126 el año pasado.

En 2014 la CEPAL estimó en Honduras una de las tasas más altas de violencia de género del hemisferio, como en los años 2012 y 2013, cuando más de 600 mujeres fueron asesinadas en cada período, lapso en el que país tan solo pudo bajar al segundo lugar.

Son entidades feministas las que mejor reflejan el horror que viven las mujeres en el país, donde los escenarios cambian a unos más violentos, como en enero, en el que decenas de mujeres perecieron a manos de amigos, parejas, amantes y ex admiradores, señaló Suyapa Figueroa, directora del Comité de Mujeres Visitación Padilla, Las Chonas, como popularmente se les conoce.

Son muchas las mujeres utilizadas en venganza contra terceros, en crímenes cometidos con odio, saña y en el que el 80 por ciento de los casos persisten en impunidad, precisó. Intibucá y Copán, en el occidente de Honduras, es donde crímenes deleznables contra menores de edad, ultrajadas y asesinadas, son más frecuentes.

Cifras que muestran que en 18 años seis mil 265 mujeres expiraron en actos violentos; que tres de cada cuatro muertes vienen sucediendo desde 2009 a la fecha, en coincidencia con una de las etapas políticas más turbulentos del país.

Y que en 2020 la media no ha bajado significativamente, pues 2017 cerró con 388 mujeres asesinadas y 382 en 2018, en edades comprendidas entre los 20 y 29 años, en su mayoría.

Asimismo, al 25 de enero de 2020, al menos 23 féminas murieron con violencia, a un promedio de un femicidio por día, denunció Cristina Alvarado, dirigente del Movimiento de las Chonas.

Uno de los reclamos es que el estatuto legal y el estado no registran los femicidios como lo describe el artículo 118 del Código Penal, que detalla que incurre en delito de Femicidio el o los hombres que  den  muerte  a  una mujer por razones de género, odio y desprecio por su condición de mujer… cuando concurran una o varias circunstancias en las que si el sujeto activo del delito mantiene o ha mantenido con la víctima una relación de pareja.

Incluso, cuando precedan violencia doméstica intrafamiliar, exista o no antecedente de denuncia; que el delito preexista a una situación de violencia sexual, acoso, hostigamiento o persecución de cualquier naturaleza o que cuando la infracción sucede con ensañamiento o infligido lesiones infamantes, degradante o mutilaciones previas o posteriores a la privación de la vida.”

Fuera del texto jurídico enero de 2019 arrancó exactamente con las mismas características trágicas de femicidios al mismo mes de 2020; en enero 14 mujeres, dos de ellas de entre 15 y 12 años, fueron asesinadas en los departamentos de Cortés, Francisco Morazán, Atlántida y Yoro.

El femicidio en Honduras es un hecho y expresión de violencia extrema que sustenta y el sistema hace invisible ante la falta de reconocimiento de las mujeres como sujetas de derechos, lo que limita la prevención, erradicación y castigo a la violencia contra las mujeres en el país.

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