Inadaptados a la naturaleza

Honduras urge resurgir
Por: Carlos Zelaya Herrera
Qué sucede con un venado a los tres días de haber nacido en el bosque, seguramente aprende a caminar; qué pasa con un ser humano de tres días de nacido en un bosque y sin un ambiente artificial que lo proteja, es probable que de que muera, entonces ¿Quién es el inadaptado?
Siento nostalgia por la lluvia, el agua limpia y fresca que cae desde las nubes; extraño el aire limpio, fresco como la abundancia del agua tanta que nunca creímos se iba a acabar. 
Agua, agua dulce, dulce fragancia que por por nuestra irresponsabilidad como especie hoy ensucia al planeta y fulmina el futuro de nuestros hijos.
Recuerdo cuando después de la escuela pasaba con los compañeros de clases de la escuela Uruguay, para bañar en las posas de La Isla. 
Hablo de 1966 al 69 en que el río Choluteca era aún un río de verdad, con aguas bastante limpias, con peces y batracios, aunque ya empezaba a dar muestras de contaminación ambiental y ahora se transformó en un asco por los pésimos hábitos de producción y consumo e irresponsabilidad de las autoridades municipales.
Hoy la capital es un espejismo aún más desagradable que la mueca de dolor que siempre carga a horcajadas. A la injusticia social, política, económica y cultural hoy se suma la falta del vital líquido en casi toda la ciudad.
De quién es la responsabilidad, pues creo que de todos, cada quién en su medida y circunstancias, sea por acción u omisión. 
Pero más de quienes nos hemos permitido que nos desgobiernen porque tomaron los destinos de la ciudad en sus manos y no han sido honestos, dignos y valientes, porque nos ven como su botín de guerra.
Como especie la humanidad se ha colocado en la cúspide de la cadena alimentaria en el planeta, y como somos racionales y civilizados vemos en otros animales el reflejo de la maldad y lo aborrecible propios del ser humano. 
Seguimos sin entender que la brutalidad, violento e irracional del resto de los animales es puro instinto de sobrevivir pero que en el ser humano esto se traduce en afán de poseer, acumular, consumir y destruir sin poder idear la mejor manera de relacionarnos con la Madre Tierra.
Lo dijo Berta Cáceres y siempre será una verdad, «despertemos humanidad, mañana será tarde..», reflexión que me lleva nuevamente a expresar: ¿Quiénes son los inadaptados, los humanos o los animales?

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