Certeza.

Honduras, el país con más amputados por la bestia

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Reportaje elaborado por María Cidón y Priscila Hernández

redaccion@criterio.hn /colaboración Connectas

Medio en risa, medio serio, dice Rony que uno se asusta de ver tanto hondureño en las rutas del migrante hacia Estados Unidos. Él lo sabe porque a sus 27 años lo intentó cuatro veces, dos con éxito pero fue deportado, una tercera fue detenido en México y en la última, en 2012, le fue peor porque perdió las dos piernas al caer del tren. Pero con todo es un muchacho alegre y jovial, cariñoso con las personas mayores de las cuales cuenta que se ganó su afecto mientras se recuperaba de las heridas en un asilo de hermanas de Santa Teresa de Calcuta en San Luis Potosí.

Según reporta el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) entre 2012 y 2014, 71 hondureños han resultado amputados. Y es que gran parte de los migrantes que resultan lesionados de gravedad y que toman la peligrosa ruta del tren por la ser la vía más rápida, son de este país. La mayoría salen por la frontera de Guatemala con México por Tenosique, donde es más rápido llegar hasta el tren, esto lo expone más mientras que mucho de los migrantes de Guatemala y El Salvador son frenados antes en controles migratorios, principalmente en la zona de Tapachula, Chiapas.

 ¿Y por qué son más los hondureños?

Los migrantes consultados suelen citar dos factores: pobreza y violencia, y aunque estas dos temáticas son comunes en los países del Triángulo Norte, en Honduras se disparan las cifras. El segundo país más poblado de la región, con 8.1 millones de habitantes (2013) ha estado a la cabeza del ránking de homicidios en los últimos años. En 2012 fue el país con más muertes violentas del mundo sin ser un país en conflicto. Se cometieron 7,172, es decir que la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes fue 90,4, según Informe Global de Homicidios 2013 de la Organización de Naciones Unidas (ONU). Ese mismo año en El Salvador se cometieron 2,594 asesinatos, con una tasa de 41,2 y en Guatemala 6,025, con una tasa de 39,9 homicidios.

 Además de los tres países del Triángulo Norte, Honduras es el que tiene el Índice de Desarrollo Humano (IDH) más bajo situándose en el puesto 129. Y es que más de dos tercios de la población vive en pobreza y cinco de cada 10 hondureños en extrema pobreza, según datos del Banco Mundial para 2012. En las zonas rurales, esa proporción aumenta a seis de cada 10 hogares en extrema pobreza. Otro “buen motivo” para probar suerte en otro lugar.

Sin embargo la población inmigrante es la segunda más baja de los tres países, con un 0.3% de su población, es decir 1.2 por cada 1,000 hondureños. Mientras Guatemala registra uno por cada 1,000 y El Salvador siete de cada 1,000, según cifras de la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).

Pero quizás uno de los factores que más incide en que los hondureños registren la cantidad más altas de migrantes amputados es también la visibilización del fenómeno que se ha logrado en su país. Y en esto Honduras también destaca al ser el único país de la región que desde 2009 cuenta con una organizacion no gubernamental especializada en apoyarlos, la Comisión Nacional de Apoyo a Migrantes Retornados con Discapacidad (Conamiredis) que trabaja con el apoyo de la Pastoral de Movilidad Humana. A la fecha han atendido a 400 migrantes, siendo el 95% de ellos amputados por La Bestia. De esa cantidad, mantienen un contacto permanente con 250 de ellos, a quienes les ofrecen un apoyo integral, pero no asistencialista, señalan sus representantes.

Rony

Rony espera a que le tomen las medidas para hacerse unas prótesis nuevas en la Fundación Nueva Vida de Choluteca, Honduras. Foto: María Cidón

 Entre los ultimos logros de la Conamiredis está el haber carnetizado a muchos de ellos como personas con discapacidad para que el gobierno hondureño subsidie descuentos para el transporte público, servicios médicos, espectáculos, etc.  Aunque todavía falta que el Estado divulgue más estas facilidades porque algunos migrantes denuncian que se han burlado de ellos al mostar el carnet cuando abordan el bus.

“El trabajo que hacemos en conjunto con el CICR es que nosotros le damos seguimiento, monitoreo y detención de casos a las personas que vienen repatriadas de México o que han sido identificadas de años anteriores”, dice Karen Núñez, coordinadora de Conamiredis.

Karen indica que en 2014 fueron repatriados por vía aérea 18 casos de hondureños amputados, pero que gracias a las salidas diarias al terreno y las visitas que hacen en el seguimiento a otros casos les informaron de otros  que no aparecen en los registros del CICR. “Solo el año pasado identificamos a 20 personas que habían sufrido en la ruta migratoria en años anteriores, para nosotros son nuevos porque no los teníamos en la base de datos. Entonces nosotros decimos que en 2014 hubo 38 personas retornadas, identificadas con discapacidad”.

 Pero antes de Conamiredis, en Honduras ya había surgido un movimiento propio de migrantes, algo que por el momento no ha sido replicado en los países vecinos, se trata de la Asociación Nacional de Migrantes Retornados con Discapacidad (Amiredis) que se hizo famosa en 2014 al realizar una caravana hasta México para reunirse con el presidente Enrique Peña Nieto. A finales de febrero pasado montaron de nuevo una gira, esta vez para ir hasta la mismísima Casa Blanca en Washington, y reunirse con el presidente de los Estados Unidos,  Barack Obama. “Vamos a salir un aproximado de 40 personas para hablar con él y explicarle a Obama los planes que tenemos porque sabemos que nos va a recibir porque es parte de la pérdida del futuro de nosotros”, dice Norman Varela, vicepresidente de Amiredis.

karen y Norma

Karen Núñez, coordinadora de Conamiredis y Norman Varela, vicepresidente de Amiredis. Foto: María Cidón

Norman nació en Puerto Cortés, municipio de la costa caribeña de Honduras, y presume de su ascendencia garífuna (afrodescendientes centroamericanos). Es un tipo alto, grande, de voz grave, sus carcajadas casi intimidan. Dice que se volverá a subir al tren si es necesario y que en su país no le dan oportunidades porque al verle su prótesis lo marginan. Pero él la muestra con orgullo. ”Estoy orgulloso de cargar esta prótesis que yo camino y sé que muchos pueden hacer lo mismo, caminar con una prótesis, la vida no se ha acabado ahí. Yo uso bastón con una ética, para que me miren que soy una persona con discapacidad y que necesito el apoyo de ellos, eso es lo que representa el bastón: apoyo”, expresa Norman.

 A mediados de marzo, la caravana de 17 migrantes en ruta a Washington ya había llegado al DF donde solicitaban al consulado de su país en México que les extendiera pasaportes para continuar su camino con pancartas que decían:  “somos guerreros anónimos”.

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