Opinion

En el aniversario del asalto al Cuartel Moncada

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Por: Gustavo Zelaya

Entre agresiones y pandemia los cubanos celebraron 68 años del asalto al cuartel Moncada; fue en 1953, el año del centenario del nacimiento de José Martí, era otra etapa de lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista. Momentos antes Fidel Castro decía: “Podrán vencer dentro de unas horas, o ser vencidos, pero de todas maneras, ¡óiganlo bien, compañeros!  De todas maneras este movimiento triunfará. Si vencen mañana, se hará más pronto lo que aspiró Martí. Si ocurriera lo contrario, el gesto servirá de ejemplo al pueblo de Cuba, a tomar la bandera y seguir adelante”[1] . El fracaso del asalto se convertiría en un elemento de la futura victoria de enero de 1959.

Antes de la revolución cubana las condiciones sociales de la isla eran muy parecidas a las hondureñas: la mayoría de la población vivía en pobreza, altos niveles de desempleo, casi un 40% de analfabetismo, la población infantil afectada por parásitos. Las circunstancias eran tan duras en cuestiones elementales como el empleo, la educación, la salud y profunda crisis en las instituciones políticas.  Contra esa situación se organizó un movimiento revolucionario que forjó los cimientos de la segunda independencia de Cuba. Además del asesinato y tortura de buena parte de los participantes en el asalto al Moncada, se obtuvo un valioso documento elaborado por Fidel Castro para defenderse de las acusaciones en su contra en el juicio de octubre de 1953; se le conoce como La Historia me Absolverá y representaba el programa de los primeros elementos democráticos de lucha contra la dictadura. Fue condenado a 15 años de prisión y gracias a una amnistía liberado en mayo de 1955; un mes después se crea el Movimiento 26 de Julio a partir de los sobrevivientes del asalto al Cuartel Moncada.

 En La Historia me Absolverá Fidel denunció la falta de garantías que lo obligaron a asumir su  defensa; señaló  los crímenes de la dictadura contra sus compañeros, demostró la ilegalidad del proceso en su contra; exigió el restablecimiento de la Constitución de 1940, reforma agraria, confiscación de bienes usurpados por funcionarios corruptos, mejor distribución de la riqueza, nacionalización de las comunicaciones y de la industria eléctrica, asignación de más recursos en educación y salud pública. Expuso la legitimidad del derecho a la rebelión y no sólo reivindicó la figura de José Martí, también sintetizó la lucha del pueblo cubano que se descubre en figuras como Antonio Maceo y Máximo Gómez, en la revolución de 1933 contra Gerardo Machado, en antimperialistas como Tony Guiteras, en las luchas estudiantiles y del movimiento obrero.  Rechazó la legitimidad del sistema que lo acusó injustamente con la expresión: “Condenadme, no importa, la historia me absolverá”.

En palabras de Fidel la estrategia del Movimiento 26 de Julio era la siguiente: “En dos renglones se sintetiza nuestra concepción sobre la única forma posible e incontrarrestable de derrocar la Dictadura: insurrección armada, secundada por una huelga general revolucionaria y un sabotaje completo de todos los medios de comunicación del país en el momento de la acción”[2] .

Es probable que un momento decisivo fue la organización del brazo armado del Movimiento, el Ejército Rebelde, formado a partir de los 82 expedicionarios del Granma y, como en el Moncada, desde un momento de derrota los sobrevivientes, supieron convertir en victoria. Un rasgo fundamental de la lucha del pueblo cubano es el profundo sentido moral que contiene ese proceso; el mismo Fidel Castro lo dijo el 8 de enero de 1959: “Decir la verdad es el primer deber de todo revolucionario.  Engañar al pueblo, despertarle engañosas ilusiones, siempre traería las peores consecuencias, y estimo que al pueblo hay que alertarlo contra el exceso de optimismo…Y por eso yo quiero empezar —o, mejor dicho, seguir— con el mismo sistema: el de decirle siempre al pueblo la verdad”[3].

En la situación actual, con la pandemia amenazando la existencia humana en todo el planeta y enriqueciendo como nunca a un pequeño grupo de millonarios, las amenazas contra Cuba se recrudecen; las tácticas de su guerra no convencional parecen renovarse, pero esta coyuntura puede mostrar la necesidad de emprender retos éticos más profundos, más necesarios a partir de la experiencia acumulada desde 1959.

Con justeza el Che Guevara afirmaba que “El principal reto de la sociedad contemporánea, es enfrentar la hegemonía capitalista, esa que se avista con un poder avasallador, orquestada con una propaganda deslumbrante y apoyada en tantos siglos de ignorancia y saqueo, y que amenaza con aniquilarnos los propósitos más altruistas de mutar a un mundo mejor, la educación será decisiva … tendremos que reformar la escuela, convirtiéndola en un espacio cooperativo, donde conviva formación intelectual, científica, artística y de manera especial la formación de una conciencia crítica … la vida práctica, esa que se sufre y padece desde la crisis, nos recuerda que la piedra angular del socialismo es el ejemplo, y por tanto nada hace más mella en nuestras intenciones, nada favorece tanto a la subversión enemiga, como nuestros propios errores, dígase corrupción, falta de sensibilidad ante los problemas de la gente, burocratismo, falta de honestidad de cuadros y directivos, decisiones unilaterales mal tomadas, cacería de brujas a quienes se enfrentan y combaten, la desidia, la falta de vinculación y acompañamiento al pueblo, la falta de espacio para el debate abierto”[4].

El bloqueo y la pandemia revelan que los intereses del capital norteamericano seguirán promoviendo la subversión en la isla, que Cuba sigue siendo la piedra en el zapato de esos intereses sea porque es un reto para ese dominio y porque, entre tanta presión y carencias, muestra que es posible edificar una sociedad más justa y equitativa. Esto enseña que las relaciones de producción, la distribución de la riqueza social y la educación política son construcciones sociales que no culminan con proclamas y declaraciones de principios; son práctica social constante. Que no se tiene solamente el ejemplo de Martí, Mella, Fidel y el Che sino que surgen otros símbolos materializados en los proyectos vacunales Soberana y Abdala y en políticas públicas justas que permitan mejorar las condiciones de vida.

Las protestas del 11 de julio de este año expresan que los grupos anticubanos seguirán conspirando, que, al igual que los “nuevos críticos” de la Unión Europea y elegantes asesores de gobiernos colombianos como el salvadoreño Joaquín Villalobos, ninguno dijo algo contra el bloqueo, ni siquiera mencionan la palabra bloqueo; que para ello cuentan con más de 250 millones de dólares proporcionados por los gobiernos norteamericanos; que debido al bloqueo en el lapso de un año las pérdidas de Cuba suman más de 9 mil millones de dólares. Esas protestas y su utilidad mediática hacen recordar lo dicho por Fidel en 1961, decía: “de nuestra Revolución se habla mucho, bien y mal.  Todos sabemos quienes hablan bien, y todos sabemos quienes hablan mal; todos sabemos quiénes la defienden y quienes la combaten.  Y no son, precisamente, latifundistas, o presidentes de monopolios, o directores de prensa mercenaria y amarilla, los que integran las legiones de los defensores de la Revolución Cubana”[5].

Algo de eso fue mencionado por Fidel en 1994 cuando sostuvo: “Ellos, naturalmente, quieren que se produzcan escenas sangrientas, quieren que haya una balacera, que haya muertos, para utilizarlos como instrumento de propaganda, en primer lugar; como instrumento de subversión, y, finalmente, como instrumento de intervención en nuestro país. La estrategia imperialista es crear una situación, crear el máximo de descontento dentro de nuestro país, dividir a la población, crear las condiciones más difíciles posibles y conducir a nuestro país a un conflicto, a un baño de sangre. ¡Sueñan con eso, añoran eso!”[6]

Desde el 7 de febrero de 1962 se declaró el bloqueo y la guerra económica contra Cuba, son cincuenta y nueve años de agresiones contra su economía, más de medio siglo de violentar el derecho internacional, de quebrantar la salud y la existencia de millones de cubanos; más de medio siglo provocando daños físicos para vencer la decisión de un pueblo a ser independiente. Aunque se introduzcan modificaciones en la política exterior norteamericana se continúa atentando contra la decisión de un pueblo a ser soberano y a practicar su derecho a la autodeterminación.

Sin embargo, la única forma de normalizar las relaciones bilaterales entre Cuba y EE.UU consiste en el levantamiento del bloqueo, esa es la dificultad fundamental para normalizar las relaciones económicas, comerciales, financieras, culturales y tecnológicas. Bien lo decía Fidel: «Hay que seguir luchando contra el bloqueo muy duramente, porque el bloqueo es el obstáculo principal para nuestro desarrollo, porque el bloqueo no solo es la prohibición de comerciar con Cuba, sino las presiones que Estados Unidos ejerce sobre todo el mundo, sobre todos los países, sobre todas las empresas, incluso sobre los individuos que quieren hacer algún negocio en Cuba”[7]

A pesar del esfuerzo mediático por ocultar el cinismo y la inmoralidad de los procedimientos anticubanos, ese hecho no se traduce en el levantamiento del bloqueo, ni siquiera es moderación de esa política, no es suspensión de la guerra económica contra el pueblo cubano ya que se siguen aprobando medidas que afectan a Cuba  y a otros países. Aspecto esencial de esa agresión es que se violan los derechos del pueblo cubano. En la Declaración sobre el derecho al desarrollo de la ONU se lee:

“El derecho al desarrollo es un derecho humano inalienable en virtud del cual todo ser humano y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales[8].”  En las condiciones del bloqueo tal derecho no es más que otra ficción jurídica, simple retórica, sistemáticamente rechazado por los huéspedes de la Casa Blanca.

Hasta abril de 2015 los daños acumulados por el bloqueo ascienden a más de 900 mil millones de dólares. Pero, lo más grave y que expresa la esencia criminal e inhumana de esa práctica es que no se puede cuantificar el efecto en las personas que han fallecido por causa del bloqueo. La ciencia actual no tiene una expresión matemática que permita calcular el daño por las muertes humanas provocadas por la guerra económica contra Cuba. Además, el bloqueo viola el derecho internacional por su aplicación extraterritorial. La persecución de las operaciones comerciales y financieras internacionales de Cuba, así como el acoso y represalias contra terceros por mantener relaciones normales con Cuba, tuvieron como objetivo mantener la imposición de la legislación norteamericana sobre el resto del mundo, con lo cual se sigue infringiendo las normas del Derecho Internacional y la Carta de las Naciones Unidas. 

Es necesario conocer e incrementar la denuncia contra esta abusiva y criminal política. Es importante manifestarse y divulgar la verdad sobre el bloqueo y sus consecuencias para el pueblo cubano, realidad que ha sido manipulada por la prensa nacional e internacional con el fin de ocultar el impacto negativo de esa guerra económica.

 “Desde 1992, cada año la Asamblea de la ONU vota una resolución casi unánime condenando el bloqueo; en junio pasado, 184 países pidieron ponerle fin y otra vez sólo se opusieron Estados Unidos e Israel. Dimensionemos esto: nunca en la historia de la humanidad una superpotencia económica y militar agredió a un país pequeño por tanto tiempo y con tanta virulencia (…) Cuba siempre genera pasiones encontradas. Por haber elegido un camino de soberanía. Y por ser bastión de resistencia y alternativa al capitalismo. Por eso desde hace 62 años EE.UU. se obsesiona en asfixiarla y destruir su revolución. Una revolución que deberá reinventarse pero a partir del rumbo que decidan las cubanas y cubanos, sin bloqueos criminales ni injerencia extranjera”[9] .

Por último, los fuertes vínculos del pueblo hondureño y el  cubano datan desde las tres últimas décadas del siglo XIX con la presencia en nuestro país de luchadores independentistas encabezados por Máximo Gómez y Antonio Maceo, con otros cubanos y dominicanos formaron parte del gobierno de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa, son parte de la historia nacional; por ellos y por los actuales internacionalistas cubanos no debemos olvidar en ningún momento la histórica solidaridad cubana con Honduras y manifestarnos con firmeza contra esa guerra económica.

[1]   Tomado del sitio web Fidel Soldado de las Ideas.

[2]   Del sitio web LAS IZQUIERDAS LATINOAMERICANAS Izquierdas: multiplicidad y experiencias.

Relaciones entre el Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario en el enfrentamiento a la tiranía batistiana 1952-1958; por Elvis Raúl Rodríguez Rodríguez, p. 10. …  Fidel Castro Ruz. Carta a Carmen Castro Porta, de 17 de septiembre de 1955, en Fondo Fidel Castro.

[3]   Tomado del sitio web Fidel Soldado de las Ideas. Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a su llegada a la Habana, en Ciudad Libertad, el 8 de enero de 1959.

[4] Pressenza International Press Agency, Los otros virus.13.07.21 – Abel Rodríguez Leiva – Redacción Cuba

[5] CubaDebate, 26 de julio, 2001: Discurso pronunciado en la conmemoración del VIII Aniversario del ataque al Cuartel Moncada, en la Plaza de la Revolución José Martí, en La Habana, el 26 de julio de 1961

[6] Sitio Fidel Soldado de las Ideas. Comparecencia del presidente Fidel Castro ante la Televisión cubana y las ondas internacionales de Radio Habana Cuba.

[7] Tomado del sitio web Fidel Soldado de las Ideas. Discurso pronunciado en el en el Encuentro con organizaciones de solidaridad con Cuba, en el Hotel Bahía Othon, Salvador de Bahía, Brasil, 19 de julio de 1993

[8] Artículo 1, Declaración sobre el derecho al desarrollo. Adoptada por la Asamblea General en su resolución 41/128, de 4 de diciembre de 1986

[9]https://www.alainet.org/es/articulo/213179 .Cerrar filas con Cuba sin romantizarla. Gerardo Szalkowicz. 22/07/2021

Un comentario en “En el aniversario del asalto al Cuartel Moncada

  1. Vaya Gustavo cómo se te olvidó la verdad sobre el Asalto al Cuartel Moncada en el que, por el aventurerismo y la irresponsabilidad de Fidel Castro, murieron jóvenes valiosos como Abel Santamaria, hecho que afectó mucho a su hermana Haydee, quien terminaría suicidándose al ver en lo que se había convertido la revolución años después. Y eso también afectó mucho a los dos hijos de Haydee, Celia y Abel Hart Santamaria los que terminarian matándose en un accidente de tránsito planificado. El régimen castrista ha ignorado el mensaje crítico de muchos de sus propios dirigentes principales, los cuales han terminado por suicidarse como Oswaldo Dorticos. Digamos toda la verdad de los hechos históricos.

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