El mártir Alfredo Landaverde

Por: Jorge Montoya

Si practicas la justicia, aunque te asesinen,

siempre serás recordado. (Jorge Montoya)

 

        Un día a mi hijo en la escuela le dejaron de tarea buscar la lista de héroes de Honduras, para mí son pocos los que se merecen ser llamados héroes en esta tierra del gran Francisco Morazán Quezada, pero, sin dudarlo ni un segundo alguien que se ganó ese título fue el Ingeniero Alfredo Landaverde, que ofrendó la vida por su tenaz y justa lucha contra el narcotráfico y crimen organizado en Honduras.

Luego de leer la historia del señor Landaverde quedamos emocionados, tristes, melancólicos y decididos a seguir los pasos de tan gran ser humano, si tan solo hubiese muchos hombres como él, la historia sería diferente para Honduras.

Luego de esta investigación, mi hijo no dejó de hablar en todo momento de por qué asesinaron vilmente a un hombre tan justo y heroico como Alfredo, tanto así que encontró la palabra clave para describirlo, me dijo “Papi, papi Alfredo Landaverde es un MÁRTIR, y lo mataron por su ideal, por no ser corrupto en Honduras”, te imaginas escuchar esas palabras de un niño de 8 años, con esa mirada triste en su rostro de pensar que si en este país dices la verdad o luchas contra la corrupción te van a asesinar, y con suerte solo a tí, ya que muchas veces asesinan a toda tu familia.

Recordando un poco de su tragedia, el periódico El Heraldo el 7 de diciembre del 2016 menciona:

 Su muerte cambió la historia de Honduras e incrementó la demanda de la sociedad en la lucha contra la corrupción y el narcotráfico…

El 7 de diciembre de 2011 Alfredo Landaverde, experto en la lucha contra el narcotráfico, fue atacado por malhechores que le dispararon mientras conducía su vehículo por una calle de la colonia 21 de octubre de Tegucigalpa.

Su muerte, según se ha dicho, fue producto de fuertes revelaciones hechas por el experto días antes de su asesinato y en las que acusaba a elementos uniformados de la Policía de colaborar en actividades del narcotráfico. (p. 42)

 Luego de esta cruel realidad un día mi hijo me dijo; “Papi, ya no quiero ser como el Ingeniero que lo asesinaron, mejor quiero ser como Pablo Escobar, Tony Hernández o los grandes Capos, mire que ellos deciden quien vive y quien muere.”

Creo que estas palabras me dolieron aún más que las primeras, y me puse a reflexionar, ¿Qué está pasando con la niñez y juventud de Honduras?

Claro, recuerdo que ellos tienen acceso a un celular, una tableta, una computadora, un televisor, entre otros y ahí logran ver cosas malas en: YouTube, Netflix, HCH, Q´Hubo TV, entre otros programas que no dejan nada productivo a los niños y jóvenes de Honduras, es de darnos cuenta que en la televisión los programas más vistos y famosos son los de narcos, quitando la epidemia que hubo hace poco con “Gay es Trump” o mejor dicho Game of Thrones.

Luego de ese problema con las narconovelas le prohibí a mi hijo verlas o cualquier programa de televisión parecido, mejor le dije que jugaran con el celular, el problema es que el juego de moda es “Free Fire” que solo es matar, matar y matar, entonces se lo prohibí también, ese y todos los juegos de asesinos que hay en los celulares.

Así que sólo lo dejé usar la radio, qué más sano que las noticias y música, el problema fue que en más del 50 % de las radioemisoras, solo se escucha reguetón, música que denigra, insulta y maltrata a la mujer y entorpece el buen funcionamiento cognoscitivo de los niños y jóvenes, imagínense que hasta en las escuelas cuando hay actividades ponen reguetón, y las maestras dicen que es porque a los niños les gusta y los mantiene “entretenidos.”

Por eso decidí que lo mejor es que los niños jueguen afuera como en los tiempos pasados que todos hacíamos rondas de juegos y nuestras mentes eran “más creativas”, lastimosamente, recordé que eso es totalmente imposible, puesto que a mi hijo lo podrían, matar, secuestrar, violar, asesinar, traficar, golpear, o peor aún que lo “adopte” una mara y le enseñe el oficio que está de moda en Honduras, El Sicariato o el Narcomenudeo, recordemos que quien mató a nuestro héroe Landaverde fueron sicarios formados en las maras, aunque dicen que fue financiado por algunos ex-elementos de la Policía Nacional de Honduras, aunque no lo se rick parece falso, recordemos que el eslogan de la Policía es SERVIR Y PROTEGER y no me cabe en mi mente que ellos sean los responsables de tal atroz caso.

Le corresponde al Ministerio Público esclarecer dicho asesinato, pero han pasado muchos años y todo quedó en la impunidad, donde sólo se sabe el actor material, pero, no el intelectual de Landaverde, también como el caso de Berta Cáceres, de los periodistas muertos, de los pastores, o de todo ciudadano común y corriente de nuestro país que lo asesinan cobardemente.

En otro medio de comunicación escrita del país específicamente en La Prensa el 15 de agosto de 2013 escribieron:

El analista tenía un amplio conocimiento del origen del crimen organizado y narcotráfico en Honduras.

Siempre se le vio sin guardaespaldas pese a que era una de las voces que denunciaron la infiltración del crimen organizado en la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas de Honduras y fue férreo crítico de la corrupción a todos los niveles.

Se caracterizó por no ocultar información relevante relacionada en este tema, lo que le agendó la enemistad de personas vinculadas al narcotráfico, pero que públicamente siguen impolutas ya que la justicia no ha logrado proceder en su contra en (con) base a prueba. (p. 1)

        Con tristeza en los ojos mi niño me preguntó qué si ya no iba a ver televisión, escuchar radio, usar la computadora, celular, tableta, ni salir a jugar, ¿qué iba a hacer?

La respuesta es lógica; tienes que ir a la escuela, aprender mucho y hacer todas las tareas que te deje tu profesora, pero, recordé algo, NO HAY CLASES, lastimosamente soy como el 80 %  de la población hondureña que necesitamos utilizar la educación pública del país, cabe mencionar que es pública, pero, no gratuita, ya que nos obligan a dar una aportación de 200 lempiras mensuales para pago de vigilancia y aseadora, ya que si no, no me dejan matricular a mi hijo, y ni modo dicen que solo la educación cambia al ser humano, aunque vean a más de 3 millones de hondureños graduados y sin trabajo.

Ahora tengo 3 problemas con mi hijo:

  1. No sé con quién dejarlo el lunes que tengo que ir a trabajar desde las 6 de la mañana hasta las 8 de la noche que regreso del trabajo, aunque me pagan una miseria y no me ajusta para vivir dignamente.
  2. Hoy es domingo y él está enfermo, lógico no hay donde llevarlo hoy, ya que la vez pasada fui al Cliper del Hato y me trataron como perro, me dijo la profesional de la medicina que “ahí sólo es para emergencias”, y eso que llevaba al niño con más de 38 grados de temperatura, sólo me regañaron, me dijeron que comprara paracetamol (aunque escrito en letra de doctor) y lo bañara.

Creo que se preguntarán adonde está la mamá del niño, bueno ella se fue a USA, buscando un mejor futuro, porque tiene familia allá, pero aún no a podido mandar dólares a Honduras, aunque no sé por qué si ella manda dólares, aquí me dan lempiras y luego cuando quiero pagar una cuenta me cobran en dólares, es una estafa o es una locura.

  1. Lo bueno que recordé que mañana es lunes y puedo llevar a mi hijo al centro de salud o al hospital, pero, ya me dijeron que los “doctores” siguen en huelga, NO HAY CITAS.

No me pregunten si es culpa de los médicos, de los profesores, del gobierno, de la policía, de las fuerzas armadas, de los Cobra que decía el ingeniero Landaverde que el crimen organizado utilizaba sus armas, creo que por eso lo mataron, realmente no sé, aunque, por lo que escucho creo saber de quién es culpa.

Es culpa de MEL ZELAYA, ese señor siempre “hace cosas que nos afectan”, ya que los medios de comunicación siempre dicen que es culpa de él.

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Hasta las tormentas que inundaron mi casita de cartón fue culpa de él, por suerte la buena noticia que hoy COPECO nos sacó de la casa, ya que se estaba inundando, nos dieron comida caliente y al fin un médico vio a mi hijo, dijo que estaba desnutrido, ya sabía, es que el pobre solo come una vez al día, igual yo, pero, eso no importa.

Ahora creo que no sería tan mala idea ser NARCOTRAFICANTE, puesto que las leyes en Honduras ahora son menos para ellos o los asesinos, lo que si me da miedo es escribir este relato y que me acusen de cualquier tipo de injuria y me den cadena perpetua en el POZO o me extraditen a USA, aunque quizá así pudiera ver a mi adorada esposa.

Mi hijo me pregunta, “Papi, ¿qué tiene que pasar para que Honduras cambie y sea un mejor país?, yo solo quiero ser feliz en Honduras.

Primero lloré al escuchar su pregunta, luego me di cuenta de que sí tenía la respuesta, y respondí:

Tan sencillo mi hijito:

Para que Honduras cambie tenemos que seguir el legado que dejo el Gran Héroe y Mártir Alfredo Landaverde, un legado de dedicación al trabajo y lucha al narcotráfico, solo naciendo 100 hombres como él, aunque mi abuela decía que hombres así solo nacen cada 100 años, pero, quiero pensar que su legado de amor hacia Honduras puede transformar la niñez y juventud de mi país, si todos luchamos contra el narcotráfico, crimen organizado, corrupción e impunidad estoy seguro que Honduras va a cambiar, y te prometo mi hijito que Voy a Hacer lo que Tenga que Hacer, para que tu tengas un mejor futuro, le dije eso mientras escuchábamos la lluvia caer y los truenos sonar en aquella fría noche de mayo de 2019.

Mi hijo me dijo entre despierto y dormido:

“Papi, cuando sea grande quiero ser como el Ingeniero Alfredo”

Buenas noches papi, me dijo antes de quedar dormido.

*Jorge Montoya-Licenciado en Educación Artística UPNFM, pasante de la Maestría en Investigación Educativa UPNFM

 

2 comentarios en “El mártir Alfredo Landaverde

  • el octubre 27, 2019 a las 12:05 pm
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    Que buen escrito.Les agradeceria pogan botones para compartir

    Respuesta
    • el octubre 27, 2019 a las 9:21 pm
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      Buenísima me gustó mucho.
      A una profesora que conozco le dijo uno de sus alumnos que quería ser sicario, palabra que nunca escuché en mi pueblo o en el país durante mi niñez y adolescencia.

      Respuesta

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