Detienen a presidente de Sudán, África, por crímenes de guerra

Por: Agencias

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Johannesburgo, Sudáfrica. Un tribunal sudafricano prohibió este domingo que el presidente de Sudán, Omar al Bashir, abandone Sudáfrica mientras la justicia no se pronuncie sobre el pedido de detención en su contra formulado por la Corte Penal Internacional (CPI) por delitos de genocidio y crímenes de guerra.

El presidente de Sudán se encuentra en Sudáfrica para participar en una cumbre de la Unión Africana (UA) y posó el domingo en la foto de jefes de Estados de la UA. Vestido de traje azul, el presidente sudanés se hallaba en la primera fila de la foto de grupo. El dictamen del tribunal estipula que las autoridades sudafricanas «deben impedir al presidente Omar el Bashir que abandone el país, hasta que una decisión sea tomada por esta corte».

El caso debía ser examinado de forma urgente por la justicia sudafricana este domingo por la tarde. A la espera de eso, el gobierno sudanés aseguró que el presidente volverá a la capital Jartum tras la cumbre de la UA en Johannesburgo, «hoy o mañana» lunes. La CPI, con sede en La Haya (Holanda), pidió a las autoridades sudafricanas detener al presidente sudanés, buscado desde 2009 por crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad y desde 2010 por genocidio.

Los dos pedidos de captura están vinculados al conflicto de Darfur, una región del oeste de Sudán escenario de violencia desde 2003. Más de 300.000 personas murieron en ese conflicto según la ONU. La CPI indicó que el 28 de mayo le había recordado a Sudáfrica su obligación estatutaria, en tanto que miembro de la Corte, de detener y entregar a Omar al Bashir.

Según el documento, el embajador sudafricano en Holanda respondió a la CPI que su país se encontraba frente a obligaciones contradictorias y que la «ley no era clara», posición que no comparte la Corte. «No existe ninguna ambigüedad o incertidumbre con relación a la obligación de Sudáfrica de entregar inmediatamente a Omar al Bashir a la Corte», dijo la CPI en el documento.

Basándose en ese documento, la organización sudafricana «Southern Africa Litigation Center» presentó una demanda urgente pidiendo que la justicia sudafricana se pronuncie sobre la situación del presidente sudanés. Bashir, de 71 años, en el poder desde un golpe de Estado en 1989 y reelegido en abril con 94% de los votos para un nuevo mandato de cinco años, ha limitado considerablemente desde 2009 sus desplazamientos al extranjero, prefiriendo aquellos países que no sean miembros de la CPI.

Burundi e inmigración La cumbre de la Unión Africana está centrada en la crisis en Burundi y en el tema de los migrantes. Los demás temás candentes en el continente son los movimientos islamistas que amenazan a los Estados, desde el oeste del Sáhara hasta Kenia, y la guerra civil en Sudán del Sur.

El sábado la presidenta de la Comisión de la Unión Africana, Nkosazana Dlamini-Zuma, exhortó a las partes a reactivar el diálogo para acabar con la crisis que azota a Burundi desde fines de abril. Los jefes de Estado debían iniciar sus trabajos el domingo por la mañana con una sesión a puerta cerrada dedicada a temas de inmigración y de xenofobia. Sudáfrica, que alberga esta cumbre, vivió en abril una ola de violencia xenófoba dirigida contra ciudadanos de otros países africanos, que dejó un saldo de siete personas muertas.

El TPI requirió a las autoridades de Sudáfrica, como país firmante del Estatuto de Roma que ilumino la corte, el arresto inmediato de Al Bashir. En 2009 crímenes, de los votos, fue imputado de guerra y en contra de la humanidad, el presidente sudanés reelegido el pasado mes de abril con el respaldo de el 94. Se acusó un año después de genocidio. Los dos cargos en su en contra de y en los que se basa la orden de detención tienen rerlación a la guerra en Darfur.Hasta mañana lunes, un tribunal sudafricano ratificó que el presidente de Sudán, Omar Hasán A el Bashir, tendrá que permanecer en el país a el menos, confirmando así su dictamen inicial a petición de el Tribunal Penal Internacional que emitió, una orden de arresto en contra de el mandatario africano por crímenes de guerra, genocidio y crímenes en contra de la Humanidad.

Darfur -en árabe دار فور, que significa “hogar de los fur”- es una región ubicada en el Sudán occidental, que limita con la República Centroafricana, Chad, Sudán del Sur y Libia.

Sudán estaba inmerso en una cruenta y larga guerra con los separatistas sursudaneses que no ha acabado hasta el acuerdo de paz de 2005 que se ha traducido posteriormente en la secesión de Sudán del Sur, cuando ha llegado al poder Al Bashir, pero justo empezaba otro violento conflicto en la región de Darfur por el que el Tribunal Penal Internacional (TPI) le acusó de crímenes de guerra y en contra de la Humanidad.

Pese a la orden de arresto internacional emitido por el TPI, ha logrado la reelección uno a uno en 2010 y 2015 con porcentajes aplastantes de apoyo en las urnas.

La carrera de Al Bashir, que ahora tiene 71 años, empezó en el Ejército, donde ha dirigido las operaciones militares en contra de las fuerzas separatistas sursudanesas de John Garang. Cuando ha firmado el acuerdo de paz, por eso argumentó que no lo ha firmado tras haber sido derrotado, sino “cuando estábamos en lo más alto de nuestras victorias”.

La realidad es que presupuso el fracaso de su idea de un Sudán unido, ya que en el referéndum de 2011 el 99 por ciento de los sursudaneses ha votado a favor de la independencia, que se ha plasmado seis meses después.

En cambio, en Darfur su actitud fue mucho menos conciliadora. en 2003, cuando grupos insurgentes respaldados por la población no árabe de Darfur se han sublevado en contra de la discriminación de el Estado, el conflicto ha estallado, dominado mayoritariamente por los árabes.

El Ejército contestó a la insurgencia con dureza, pero los principales protagonistas de la represión han sido las tribus janjaweed, las tribus árabes que vivían en la zona. El Gobierno siempre ha negado haber apoyado a los janjaweed, pero estos paramilitares, con la connivencia de las fuerzas de seguridad, han perpetrado las peores matanzas y crímenes de guerra en contra de las comunidades negras.

Las estimaciones más fiables de organismos de la ONU apuntan a unos 300.000 muertos en el conflicto de Darfur, aunque Jartum reconoce apenas 100.000. En 2008, además, los propios rebeldes de el Movimiento Justicia e Igualdad de Darfur estuvieron a punto de ingresar en Jartum. Dos años después se ha firmado un alto el fuego.

Según Naciones Unidas, cerca de 300.000 personas (100.000 según Sudán) fueron matadas y otros dos millones tuvieron que huir de sus hogares durante los once años de conflicto en el país africano.

INVESTIGACIÓN DEL TPI

El TPI ha abierto una investigación en contra de Al Bashir por los crímenes de Darfur y finalmente en marzo de 2009 fue formalmente acusado de cinco cargos de crímenes en contra de la Humanidad y dos de crímenes de guerra.

Sin embargo, la fiscal jefe del TPI, Fatou Bensouda, anunció a mediados de diciembre que se paralizaba la investigación contra Al Bashir por falta de apoyo del Consejo de Seguridad, el único organismo con capacidad para obligar a Al Bashir y a los demás acusados a ser procesados.

Además de Al Bashir, también están acusados el ministro de Defensa, Abdel Raheem Muhammad Hussein; el exministro del Interior Ahmed Haroun; y el líder de la milicia janjaweed, Ali Kushayb. Se detiene ninguno de ellos y China evita cualquier nueva iniciativa con su derecho a veto en el Consejo de Seguridad.

En 2010, el tribunal ha remitido a Sudán a el Consejo de Seguridad de la ONU, ya que el país africano se ha negado a colaborar en el arresto de los acusados. Cuando ha visitado estos países, también ha remitido a Kenia, Yibuti, Malaui, República Democrática del Congo y Chad por negarse a arrestar a Al Bashir. La ONU no ha contestado a ninguna de estas reclamaciones.

ORGULLOSO Y PROPENSO A LA IRA

En 1944, ha nacido en el seno de una familia de agricultores y se ha unido al Ejército, donde empezó a subir paulatinamente en el escalafón. Ha llegado combatir a Israel en las filas del Ejército egipcio en la guerra de 1973 y perpetuó el estilo militar en su forma de gobierno y en la gestión de su partido, el Partido del Congreso Nacional.

Dentro del propio partido reconocen que su permanencia en el cargo durante décadas se debe más a que sus rivales dentro de la formación desconfiaban más entre sí de lo que lo hacían de Al Bashir.

Un analista especializado en Sudán Alex de Waal, en declaraciones a la BBC ha informado: “Cuando cree, es un hombre que da mucha importancia a su dignidad y a su orgullo, un hombre impulsivo, propenso a la ira, en particular que su orgullo está herido”. Además, De Waal previene de que “es más inteligente de lo que aparenta”.

De su vida personal poco se sabe, más que con unos 50 años tomó una segunda esposa y que no tiene hijos. Según anunció él mismo, se ha casado con la viuda de Ibrahim Shams al Din, considerado un héroe de guerra en el norte para dar ejemplo , para que las viudas de la larga guerra pudieran subsistir.

En economía, hasta la secesión del sur el petróleo ha sido un maná que parecía inagotable que ha impulsado el crecimiento del país, pero ahora dos tercios de la producción quedó al sur de la nueva frontera. El régimen de Al Bashir siempre negó que el conflicto de Darfur se debiese a la mala distribución de los beneficios del petróleo y lo atribuye a un conflicto tradicional. (El Faro, BBC).

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