Debate sobre el modelo económico chino

      Respuesta de Rodil Rivera Rodil al comentario de Edmundo Orellana

 Me llena de gran satisfacción que el propósito de que mi ensayo acerca del modelo económico de China sirviera de arranque para un serio debate sobre este tema de tanta actualidad mundial y de crucial interés para los países subdesarrollados como el nuestro, se haya comenzado a cumplir a cabalidad desde el mismo acto de su presentación con las valiosas observaciones críticas que formularon los notables profesionales Edmundo Orellana, Roger Marín y Fernando García.

Los acuciosos comentarios de estos queridos amigos me obligan a revisar a fondo mi trabajo para ampliar y rectificar algunas de mis opiniones y reflexiones sobre este apasionante tópico. Hoy me voy a referirme y comentar, a la vez, las acotaciones que considero más relevantes contenidas en el incisivo planteamiento del doctor Orella, con cuyo objetivo reproduciré literalmente cada una de ellas insertando a renglón seguido mis respuestas.       

COMENTARIO DE EDMUNDO ORELLANA

“El hecho es que China es hoy una potencia mundial que amenaza con ocupar el primer lugar en todo, incluido el campo militar, pero particularmente el económico. “¿De dónde sacan el Exim Bank y el CDB sus ilimitados recursos?”, se preguntan los autores del famoso libro “La Silenciosa Conquista China”, la respuesta es que esos bancos “se financian con emisiones de bonos que compran los bancos comerciales chinos, desembolso que respaldan los depósitos de 1,300 millones de chinos que-ante la ausencia de Estado social-economizan más de un 40% de lo que ganan, la mayor tasa de ahorro del mundo”. Depósitos sometidos a lo que se denomina “represión financiera”, “que, en el sistema chino, siguen explicando aquellos autores, supone que los depositantes son forzados a perder dinero con sus ahorros…porque reciben por sus depósitos rendimientos negativos, consecuencia de la intervención de unos tipos de interés que son a menudo más bajos que la inflación.

Con ese enorme financiamiento compra deuda pública a Estados Unidos y otros países, compra empresas en el extranjero y financia proyectos de infraestructura multimillonarios en todo el mundo, convirtiéndose en 2009 en el primer prestamista del planeta, guiándose por su plan estratégico, conocido como la “La Nueva Ruta de la Seda”; lo que permite entender por qué rechazó la oferta de Obama de formar un G-2, un eje Washington-Pekín, para comandar los asuntos mundiales. China sabe que el liderazgo del mundo está a su alcance, y, después de la última reunión de Davos, celebrada con la notoria ausencia de Estados Unidos, no quedó duda de quién dirigirá el nuevo orden económico mundial”.

RESPUESTA DE RODIL RIVERA:

Los inmensos recursos que maneja el Exim Bank y el CDB chinos no solamente provienen de los ahorros de la población de China sino, y en mucha mayor medida, del enorme excedente que anualmente le dejan sus exportaciones al resto del mundo, que solo a los Estados Unidos en el 2017 fueron superiores a los 300.000 millones de dólares.

De otra parte, el hecho de que en ciertas ocasiones los bancos paguen a las cuentas de ahorro intereses menores que la tasa de inflación no sólo acontece en China sino en casi todo el mundo, particularmente en las naciones desarrolladas, ello porque ambas, la inflación y el interés, se han convertido en herramientas muy utilizadas para el control de la economía, al grado que hay países en donde la tasa de interés no solo es inferior a la inflación sino, además, negativa, es decir, que son los ahorrantes los que deben pagar a los bancos porque reciban su dinero, como es el caso actual de Suiza, Dinamarca, Suecia, Japón y del propio Banco Central Europeo, en los que los tipos de interés oscilan entre el -0.2% y el -0.8%, ello, explican los expertos, “porque la economía se está desacelerando y el banco central quiere que haya más dinero circulante”. En estos países, por consiguiente, si es válido afirmar, según la cita del doctor Orellana, que “los depositantes son forzados a perder su dinero”, pero no en China.

En el sistema bancario de China, hasta donde he podido investigar, nunca se han pagado intereses negativos y, al contrario de lo que insinúan los autores de “La silenciosa conquista china”, raras veces estos han sido menores que la inflación. De acuerdo con la revista digital Gestión del 10 de enero de 2019, el promedio de la tasa de interés en los últimos siete años siempre ha sido positivo, de 2.55%, en tanto que el comportamiento de la inflación ha sido el siguiente: 2,1 %, en el 2018, o sea, menor que la tasa de interés; en el 2017 de 6.3%, mayor que aquél, pero en los cinco años precedentes, de 2013 al 2016, en lugar de inflación más bien hubo lo contrario, o sea, deflación, la que llegó hasta el -3.5%, por lo que la diferencia positiva para el depositante chino en este período ascendió a casi 6%.

Debo admitir, sin embargo, que es probable que esta discrepancia tenga que ver con que  “La silenciosa conquista china”, de donde el doctor Orellana extrajo sus datos, fuera escrita en el 2011 (publicada en 2012) con información de períodos anteriores, pero que no es mencionada por los autores del libro.

Pero ahora veamos lo que dice BBC Mundo, en su portal digital del 4 de noviembre de 2019, acerca de lo que ocurre con el ahorro en Estados Unidos:

 “Ante el temor de que venga una nueva recesión, una de cada cinco personas está ahorrando dinero en su casa en la economía más rica del mundo. Eso reveló un estudio hecho por MetLife, la mayor empresa de seguros de vida en Estados Unidos.Y otra de las conclusiones de la investigación es que la gente se ha vuelto más conservadora con su dinero y prefiere tomar precauciones antes que invertir. Sin embargo, este tipo de decisiones puede resultar más costosa, dado que la inflación le resta valor a los billetes, y por otro lado, evita que los ahorrantes puedan obtener ventajas de potenciales inversiones.Los expertos señalan que, además de ser una decisión financieramente errónea, los ahorrantes se exponen a que el dinero se pierda o se destruya.Pero por otro lado, las tasas de interés de los bancos están muy bajas. Algunos de los grandes de la banca comercial, ofrecen 0,03% de rendimiento anual para las cuentas de ahorro.

Nota relacionada Libro: el modelo económico chino: ¿futuro de la humanidad?

 COMENTARIO DE EDMUNDO ORELLANA:

Para ofrecernos una visión crítica sobre el modelo chino, lo compara (el abogado Rodil) con la experiencia soviética, impulsada por Lenin, bajo la denominación de Nueva Política Económica, NEP, para apoyarse en su tesis de que, hace cuatro décadas, China echó a andar lo que sus dirigentes denominan “Socialismo con características chinas”. La experiencia soviética ofrece al autor suficiente arsenal para fundamentar su tesis, con lo que queda comprobado que, como sostenía Bolívar, “para juzgar de las revoluciones y de sus actores, es menester observarlos de cerca y juzgarlos de muy lejos”.

Con lo que ocurre en China, en cambio, la cuestión no es fácil. Porque, además de estar en curso, tiene características que evocan, como bien dice el Profesor Julián Pavón, autor de “China: Dragón o Parásito”, experiencias de capitalismo de Estado, bajo una rigurosa planificación, con resultados exitosos, como sucedió con el régimen hitleriano, y el apego, según otros, a reglas, siendo que ya no se trata de la dictadura del proletariado, como aquella de que “todo en el Estado, nada contra el Estado, nada fuera del Estado.” e igualmente, la máxima mussoliniana de “la doctrina de la acción», para indicar que «el fascismo nació de una necesidad de acción y fue acción”, frases de un indiscutible parecido, en forma y contenido, a la de Den Xiao Ping,  que nos recuerda el Abogado Rodil Rivera: “no importan las ideologías con tal que el sistema funcione”.

RESPUESTA DE RODIL RIVERA:

En primer lugar, el masivo empleo que generó Hitler provino, fundamentalmente, de la orientación de la economía alemana al rearme a gran escala que Hitler impulsó desde su ascenso al poder en preparación para la guerra de conquista de Europa que desencadenó pocos años después, en 1939, y que desembocó en la Segunda Guerra Mundial. La economía de guerra siempre trae consigo aumento del empleo. Contrario a lo que muchos creen, no fue tanto el New Deal de Franklin Delano Roosevelt el que sacó a los Estados Unidos del gravísimo desempleo ocasionado por la gran crisis de 1929 sino la ocupación que generó el colosal auge de su industria armamentística para la intervención del país en aquel conflicto.

En segundo lugar, el neoliberalismo, por definición, supone un capitalismo sin control o con un mínimo de regulación, exactamente lo opuesto de lo que acontece en China. Y en el caso del fascismo y el nazismo, de lo que hablamos es de un capitalismo o más precisamente de grandes corporaciones capitalistas, no solo sin control sino de cuando son ellas las que pasan a controlar totalmente al mismo Estado, en el caso alemán con propósitos de anexiones territoriales. Así, la élite de los empresarios alemanes, encabezada por la familia Krupp, se apoderó por la fuerza militar de las mayores fábricas de los países ocupados de Europa y convirtió a sus trabajadores en esclavos, con retribuciones miserables que apenas bastaban para la mera subsistencia.

Por ello, con mis disculpas para el doctor Orellana, siento que la comparación del modelo económico chino con el régimen de Adolfo Hitler es inapropiada, por no decir odiosa.

COMENTARIO DE EDMUNDO ORELLANA:

Este sistema, según algunos estudiosos, se ha erigido a un costo muy alto, el de los derechos de los trabajadores. La precarización del trabajo y las condiciones socioeconómicas en las que viven la mayoría de los trabajadores, prácticamente en el umbral de la pobreza, ocasionada por la movilización de trabajadores del campo hacia las ciudades (según informes oficiales, 114 millones emigraron del campo, cifra que se elevará a 300 millones en 2020, nos dice David Harvey), en contraste tenemos una élite que acumula la riqueza del país, propietarios de empresas multimillonarias con presencia en el mundo, como Huawei, Lenovo y Alibaba, ultimo éste, Jack Ma, destacado miembro de Partido Comunista Chino, según nos comparte el Abogado Rodil Rivera Rodil.

Estas contradicciones, se destacan por estudiosos como el marxista británico David Harvey (Breve Historia del Neoliberalismo)  cuando afirma que China es la economía con un ritmo de crecimiento más acelerado pero, a su vez, es una de las sociedades más desiguales, lo que se manifiesta en el ensanchamiento de la brecha entre los ingresos de la población urbana rica y la población rural pobre, de modo que se puede decir que dejó de ser uno de los países más pobres, pero, dejó de ser una de las sociedades más igualitarias del mundo, para pasar a padecer una desigualdad crónica. Y finaliza afirmando: “el mero incremento de la desigualdad social constituye un indicador precario de un proceso de reconstitución del poder de clase”. Se ha formado una fuerza de trabajo abundante, fácilmente explotable y relativamente impotente, condiciones que le permiten a David Harvey concluir que China debe ser considerada como una economía neoliberal, aunque con características chinas”.

RESPUESTA DE RODIL RIVERA:

No dudo en ningún momento que puedan existir en China casos de “precarización del trabajo y de condiciones socioeconómicas”, como sostienen los estudiosos a que alude el doctor Orellana, pero me parece que aseverar que “la mayoría de los trabajadores, viven prácticamente en el umbral de la pobreza” es incorrecto, porque si así fuera, entonces la ONU y todos los organismos internacionales que se ocupan de estos asuntos estarían equivocados, o peor aún, falseando la verdad, al informar oficialmente que casi 800 millones de personas, más de la mitad de la población de China, han sido liberadas de la pobreza. Recuérdese que los estándares de la ONU para medirla se basan en parámetros de Estados Unidos y son los mismos para todo el mundo, incluyendo a China.

La emigración masiva de los trabajadores del campo a las ciudades no ha sido la causa de ninguna precariedad de las condiciones de los trabajadores chinos, como arguye la fuente del doctor Orellana. Muy por el contrario, el extraordinario y acelerado incremento de la industrialización del país fue la razón de este gran desplazamiento poblacional, el que fue perfectamente planificado por el gobierno que, para tal fin, llevó a cabo la mayor obra de construcción de toda la historia, tal como lo relato en la página 16 de mi ensayo, que reproduzco:

La velocidad del crecimiento de China con respecto al de los Estados Unidos ha sido muchísimo mayor. El inusitadamente rápido desplazamiento de millones de campesinos del campo a las ciudades llevó, según la ONU, a que el número de centros urbanos en China con poblaciones de un millón o más personas pasara de 16 en 1970 a 106 en 2015. En comparación, hay 45 de estas ciudades en EE. UU. y aproximadamente 55 en Europa”. Para darle acogida a este enorme movimiento poblacional, China construyó una gigantesca infraestructura nacional en apenas tres años, de 2011 a 2013, para lo cual empleó más cemento que EE. UU. en todo el siglo pasado, de 1900 a 1999”.  

 Que haya en China grandes capitalistas, de repente más ricos que los de Estados Unidos, es perfectamente lógico, no otra cosa podía esperarse de la inclusión de la inversión privada nacional y extranjera en una boyante economía que atiende a casi 1.400 millones de personas. Lo que, además, representa un poderoso aliciente para los empresarios del resto del mundo interesados en invertir o comerciar con ella. No creo que esto tenga nada de malo, siempre desde luego, que China continúe, al mismo tiempo alejando de la pobreza a sus habitantes. 

La contundente afirmación que reproduce el doctor Orellana del “marxista” británico David Harvey (Breve Historia del Neoliberalismo) de que China, paradójicamente, habría pasado “de ser una de las sociedades más igualitarias del mundo, para pasar a padecer una desigualdad crónica”, en un principio me había intrigado, pero pronto reparé en que no tenía ninguna importancia por cuanto el autor en su mismo libro reconocía paladinamente lo contrario. He aquí una cita tomada de la página 182 de la versión digital de la obra de David Harvey que gentilmente me proporcionó el propio doctor Orellana:   

Al tomar su propio y peculiar camino hacia el «socialismo con características chinas», o como algunos ahora prefieren denominarlo, hacia «la privatización con características chinas», consiguió construir un modelo de economía de mercado manipulada por el Estado que proporcionó un espectacular crecimiento económico (arrojando una tasa media de crecimiento cercana al 10 % anual) y que ha aumentado de manera progresiva el nivel de vida de una significativa porción de la población durante más de 20 años”.

 Pues eso, “aumentar de manera progresiva el nivel de vida de una significativa porción durante más de 20 años” es, justamente reducción de la desigualdad. Y ya sabemos que esa “significativa” porción de la población es en realidad la “mayoría” de la población, más de 700 millones de personas.

La explicación de la aparente contradicción de David Harvey es muy simple, él utiliza el término “desigualdad” en su tradicional acepción, como la mera negación de la igualdad, que tiene que ver más con el campo social y político, en donde la igualdad absoluta debe prevalecer (todos, sin excepción, debemos tener los mismos derechos), que con el económico en donde tal igualdad no es posible ni lógica (no puede ser, por ejemplo, que todos, sin excepción, devenguemos el mismo salario). La irrupción de la investigación de Tomas Piketty en el 2013 en la escena mundial, ocho o nueve años después del libro de Harvey, obligó a un nuevo enfoque del tema. La preocupación actual no es tanto por la desigualdad, digamos normal, entre pobres y ricos, sino de la que produce la dinámica del capitalismo, esto es, que la riqueza y la pobreza estén siguiendo una curva histórica de imparable incremento en una dirección totalmente opuesta, tanto cuantitativa como cualitativamente, es decir, que cada vez haya menos ricos, pero más ricos, y mayor número de pobres cada vez más pobres, lo que encierra el gran peligro de que en un tiempo relativamente corto se produzcan masivas convulsiones sociales de impredecibles consecuencias, de las que ya tuvimos una pequeña muestra durante la crisis del 2007-2008.

Por tal razón, la frase de David Harvey citada por el doctor Orellana, a la luz de esta nueva visión de la desigualdad, corre el riesgo de ser interpretada como que los chinos vivían mejor antes de 1978 porque, según Harvey, eran “una de las sociedades más igualitarias del mundo”, aunque fuera en una gran pobreza, que ahora que 700 millones de ellos, más de la mitad, dejaron de ser pobres.

 Es muy claro que China no ha alcanzado la desigualdad ideal con la que sueña el ser humano, pero es que su excepcional desarrollo no es un milagro sino el producto de un gigantesco esfuerzo. Pero ciertamente, parodiando a Mao Ze Dong, ha dado el primer gran paso de una larga marcha hacia la eliminación de esta lacra social que el hombre ha arrastrado durante miles de años. Y siendo así, el plazo de cien años que se ha fijado China para llegar a esta meta bien podría ser demasiado corto.

COMENTARIO DE EDMUNDO ORELLANA

Por otra parte, allí donde llega el capital chino no tiene reparo en actuar como actor dominante, porque sus financiamientos son onerosos, algunos hasta humillantes, como ocurrió en Ecuador, que un iracundo Rafael Correa acusó a China de exigir garantías más gravosas que las exigidas por el FMI; se refería a la exigencia de que el Banco Central ecuatoriano debía poner sus activos en garantía (La Conquista Silenciosa China). Y en la mayoría de los casos no repara, en la ejecución de sus respectivos proyectos, en los daños ambientales ni en los derechos laborales de los trabajadores.

 

RESPUESTA DE RODIL RIVERA:

Efectivamente, el presidente Rafael Correa criticó fuertemente a China en el 2009 con motivo de un crédito que negociaba con el Exim Bank para la construcción de la más grande represa hidroeléctrica de Ecuador, conocida como “Coca Codo Sinclair”. Quizás olvidó Correa que desde 1978 China había abandonado totalmente la política conocida como “internacionalismo proletario”, o de solidaridad con otros Estados y movimientos revolucionarios y que desde entonces en sus relaciones comerciales no hace diferencias de ninguna clase en los gobiernos con los que trata.

Pero, aun así, tampoco es cierto lo que firman los autores de “La conquista silenciosa china”, pues pasaron por alto que las condiciones propiamente dichas del préstamo en cuestión, como intereses, plazo, etc. (debe también mencionarse que se trataba de otro crédito más de los varios que había concedido anteriormente China), eran sumamente favorables para Ecuador, como son las que suele otorgar China a los países subdesarrollados. Aunque no puedo asegurarlo, creo que no hay un solo caso en que estas condiciones hayan sido más onerosas o siquiera iguales a las que imponen a las naciones pobres los bancos y organismos financieros de Occidente, por la sencilla razón de que este tratamiento concesional es indispensable en los planes de China para facilitar la expansión global de su economía, por lo menos hasta hoy. Véase, si no, el convenio recientemente suscrito entre China y nuestro vecino El Salvador.

El problema con el presidente Correa se dio, no por las dichas condiciones sino por la garantía que exigía China para respaldar el crédito, que son cosas distintas. Pero prefiero trasladar al lector las declaraciones que sobre el particular brindó a los medios el exministro de gobierno de Ecuador, Mauricio Gándara, que hablan por sí solas:

 Para el ex ministro de Gobierno y conocedor de temas internacionales, Mauricio Gándara, las condiciones de China para financiar el Coca-Codo Sinclair tienen lógica, pues no se trata de una institución de beneficencia. “Ellos son financistas en todo el mundo y, por lo tanto, realizan inversiones que les garantice rentabilidad”.

Ahora pregunto: después de lo que conocemos sobre China y su modelo económico ¿puede criticarse con propiedad cómo esta maneja sus relaciones de comercio internacionales? Antes se la acusaba de injerencia en los asuntos internos de otros países y ahora de comportarse igual que las potencias occidentales. ¿Quién lo entiende?

Y quizás resulte de interés saber que, al año siguiente, en el 2010, fue autorizado por Correa el crédito del Exim Bank de China y que la represa Coca Codo Sinclair, a un costo de 2,000 millones de dólares, fue inaugurada en el 2016 por el propio presidente Rafael Correa y el presidente Xi Jinping de China.

Aparte de lo expuesto, debo dejar constancia de que en nuestros periódicos encuentros he coincidido completamente con el doctor Orellana en que los grandes éxitos del pueblo chino solo han podido alcanzarse a costa de  infinidad de errores, inequidades, injusticias y, sobre todo, de durísimos sacrificios, por lo que, sin duda alguna, tiene bien merecidos los frutos de este monumental esfuerzo y de llegar a ser el primero del planeta en lograr la mayor igualdad social y económica posible, y lo mejor, en una gran bonanza.

Y una vez más deseo insistir en que el objetivo de mi ensayo no es defender el modelo económico chino, sin negar por supuesto, no faltaba más, mi admiración por sus éxitos, sino más bien intentar explicarlo, lo cual no es nada fácil, como seguramente ya el lector lo habrá podido comprobar. Por eso mi trabajo es nada más un ensayo, una muy preliminar aproximación al tema, que debe ser ampliada y enriquecida y, como no, contradicha y corregida en un debate abierto. 

Concluyo agradeciendo al doctor Edmundo Orellana en todo lo que vale la dedicación y el tiempo que empeñó en estudiar tan a conciencia mi modesto ensayo, al igual que sus elogiosos conceptos sobre mi persona. No me resta más que reiterarle mi invariable amistad y admiración por su talento y don de gentes, así como manifestarle que, si tiene a bien contestar estos comentarios, por mi parte me abstendré de la tríplica a fin de que el cierre de este cordial intercambio de opiniones sea justo y equilibrado. Y, una vez más, lo felicito efusivamente por su valiosa contribución a la discusión en torno a lo que realmente ocurre hoy en día en la milenaria y misteriosa China y qué influencia, finalmente, podrá llegar a tener sobre la sociedad hondureña. Tal vez -y solo tal vez- pueda significar la real posibilidad de comenzar de verdad a dejar atrás nuestro secular atraso.

4 comentarios en “Debate sobre el modelo económico chino

  • el diciembre 16, 2019 a las 9:17 am
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    me an comentado sin embargo que para el ano 2050 la india sera la primera economia del mundo, esto se debe a que en ese pais existe una gran poblacion y sin la barrera del idioma, me gustaria que me explicaran esta prediccion que aparecio en una pagina de la cia.

    Respuesta
      • el diciembre 17, 2019 a las 9:47 am
        Permalink

        Estimado Abog. Rivera Rodil:

        Lo felicito por su interesante ensayo. Quisiera saber como obtenerlo.

        Saludos cordiales

        Juan Carlos Funes Navarro
        Cel. 3229-5674

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