De Judas Iscariotes, Conciencias y Corrupción en Honduras

 

Por: Ondina Maldonado Zavala

“Todo cae por su propio peso”.

Propicio es, que, en los días especiales de la celebración de Cuaresma, analicemos cuáles son los Judas Iscariotes, que roban las posibilidades para que muchos hondureños, salgan de la extrema pobreza, situación provocada por altos índices de corrupción e impunidad en Honduras.

La Biblia nos dice en Juan 12, 1-11 que, en casa de Làzaro, ofrecieron una cena a Jesùs, y estaba allí, una mujer que derramaba perfume sobre sus pies, lo que a Judas Iscariote no le pareció buena idea, por lo que le dijo:  “¿Por qué no se ha vendido este perfume por trescientos denarios para dárselos a los pobres?, Pero dijo esto, no porque se preocupara por los pobres, sino porque era un ladrón, y como tenía la bolsa del dinero, sustraía de lo que se echaba en ella”.

Veamos ocho características del personaje de Judas Iscariote.

La primera. La deslealtad. Conocía muy bien al Maestro, es seguro que más de una vez compartió con él muchos eventos importantes, sin embargo, no supo agradecer el gesto de María al perfumar los pies de Jesús, pues “no le pareció buena idea”.

La segunda.  Hipócrita o cínico. No fue solamente el sentimiento de desaprobación por el derrame del perfume, sino, que pensaba en efectivo, es decir, con la frase, “Por qué no se ha vendido este perfume”, demostraba que su quehacer no concordaba con los Planes divinos del maestro.

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La tercera. La mentira. Aparentemente la intención de “para dárselos a los pobres”, no representaba en totalidad la personalidad de Judas Iscariote, no “porque se preocupara por los pobres”, sino, porque buscaba una excusa para obtener dinero, ya que él “tenía la bolsa del dinero”.

La cuarta. Era un ladrón. De hecho, cualquier sinónimo del término ladrón, encaja muy bien con Judas, cleptómano, rata, rapaz, tinador, abusador, delincuente, malhechor, estafador, bandolero, etc. al hacerse cargo de la bolsa que contenía el dinero, “sustraía de lo que se echaba en ella”. Y es bastante probable, que la corrupción, fuera una conveniencia para hacerse cargo de las cuentas, para que los sobornos, la evasión de pago de impuestos, el mal manejo de los recursos, no fueran detectados.

La quinta. Era un traidor. Porque traicionó la confianza que Jesús puso el él. San Mateo, 14, 43, literalmente dice que “Jesús estaba aún hablando cuando se presentó Judas, uno de los Doce; lo acompañaba un buen grupo de gente con espadas y palos, enviados por los jefes de los sacerdotes, los maestros de la Ley y los jefes judíos”. Y prosigue el versículo 44 que “El traidor les había dado esta señal: «Al que yo dé un beso, ése es; deténganlo y llévenlo bien custodiado”. En el evangelio San marcos, 26, 14 dice que Judas “se presentó a los jefes de los sacerdotes” y les preguntó “¿Cuánto me darían si se lo entrego?”.

La sexta. Remordimientos. Mateo, 27,3 dice que “Cuando Judas, el traidor, supo que Jesús había sido condenado, se llenó de remordimientos”. Significa que Judas no tenía idea de la dimensión de sus actos. Y paradójicamente fueron sus acciones las que le dieron el desenlace final.

La séptima. El dinero no le ayudaba a sanear su conciencia. Recogió lo que sembró. “devolvió las treinta monedas de plata a los jefes de los sacerdotes y a los jefes judíos”, porque talvès al comprender su realidad, el dinero, su principal motivación, ya no representaba una razón para vivir, por lo que arrojó “las monedas en el Templo”, y se marchó.

La octava. Cobardía. Es bastante probable que cuando Judas comenzó a comprender todo el panorama de los hechos, no lo soportó, y esto lo llevó a la fatal decisión de ahorcarse, quedando hundido en la soledad y sin el aliciente, motivo de su egoísmo, prepotencia y maldad: el dinero.

¿Quiénes son los Judas Iscariotes en Honduras?

“Un nuevo informe sugiere que la corrupción en Honduras no es simplemente el producto de la malversación por parte de actores individuales, sino que comprende un sistema institucionalizado que beneficia a un círculo estrecho de élites, reflejando otros sistemas corruptos que se han descubierto en América Latina”. Corrupción en Honduras es producto de un sistema institucionalizado al servicio de las élites. Criteriohn. Chayes Sarah. 2018.

Continúa Chayes Sarah que “Estas “élites transnacionales”, a menudo descendientes de inmigrantes de Europa del Este y Oriente Medio, han utilizado tanto sus vínculos comerciales internacionales como sus injertos para promover sus intereses económicos. Del mismo modo, tanto la élite “tradicional” terrestre como la “élite burocrática” -consistentes principalmente en familias militares y políticos regionales- han participado en la corrupción para mantener su estatus socioeconómico.

 Sostiene Chayes, que “involucra poderosas, a menudo, redes internacionales de actores corruptos “escribiendo las reglas que gobiernan la actividad política y económica en su propio beneficio”.

¿Cómo bajar los índices de corrupción en un país como Honduras donde la impunidad tiene trono?

 Para Hugette Labelle, Presidenta de la Junta Directiva de Transparencia Internacional, afirmó que “Mientras haya impunidad y la gente poderosa sea capaz de generar el fraude, robo y asesinatos, la gente no creerá que hay diferencia. Hay que lidiar contra la impunidad porque eso desestabiliza al país, en segundo lugar, el soborno que muchas veces limita que no entre dinero al gobierno para pagar los servicios sociales. Se necesita voluntad de parte del presidente y de los líderes principales, para asegurarse que los sistemas de justicia funcionen, que el sistema judicial sea independiente y con profesionales que cuentan con los recursos para hacer su trabajo. Que la policía sea supervisada apropiadamente y tenga salarios adecuados y que los investigadores sean capaces de investigar el crimen”.

Y a manera de conclusión, podemos asegurar que todo aquel que traiciona la confianza del pueblo, y que impida el cumplimiento de los derechos básicos de las personas, presionándolas y hostigándolas, con medidas antidemocráticas, se han convertido en los Judas Iscariotes, que, según los pronósticos de los expertos, “todo cae por su propio peso”.

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