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De fraudes alianzas, espejismos y prospectos

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Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

                                     a mis compas                                                    

Si no corregimos esto, muchos buenos aspirantes quedaran fuera, mientras un par de pícaros, cínicos conocidos, se afianzarían en la inmoralidad. Antes de 2009 también eran deficientes. Celebradas bajo el régimen golpista que propicia el fraude, una vez más las elecciones nos han defraudado. Tal cual están hoy, los resultados son inaceptables. Primero porque una vez más, lejos de captar lo que hubiera querido el pueblo, el resultado afianza a una casta política corrupta. En segundo lugar, porque son incapaces de generar una política ilustrada, tan urgente. Y porque ninguna elección posterior evitaría que este elenco de aspirantes cuestionados -salvo Xiomara- cada cual, con su quiniela parda de cuarenta ladrones, puedan combinados, seguir gobernando como hampones.

Difícil que muchos entiendan, porque hay paisanos inmorales, y amorales, o inocentes si Ud. quiere en el infierno. Todo fraude es inaceptable; pero el fraude electoral es dañino doblemente y condenable, porque es fraude contra el ciudadano vecino y también contra la colectividad y el bien público. Priva a los demás electores del peso justo de su voto, y roba al colectivo la decisión democrática, que traiciona y mata. Sabemos que es casi ancestral, que se viene practicando, con modalidades cambiantes y adaptaciones, desde que hay elecciones regulares, hace un siglo; pero esas no son razones para tolerarlo en partidos que se postulan como democráticos. Como el Partido Liberal y el Partido LIBRE.   Pero las elecciones liberales están en entredicho como nunca de modo que una mitad del partido las rechaza.

Hay liderazgos reconocidos de cúpula de LIBRE que no necesitan de fraude, incluso cuando otra persona lo haga en su beneficio, porque simplemente concentran simpatía mayoritaria real. Y a la vista está que en LIBRE, muchas cosas están claras, que la mayoría de los aspirantes nuevos no quieren hacer fraude aunque también que hay quienes practican el fraude por maña e inercia, entre los viejos operarios y compañeros incómodos al acecho.

Muchos de los rumores son espurias expresiones de frustración pueril e inmadurez. Nadie cree que Will ganó ¡pero tiene que haber sido como el dice descomunal el fraude que le hicieron para que terminara ¡78 a 4%! Y una razón proporcional ha de tener para su lamento acrimonioso la guerrera María L. Borjas, quien jamás debió siquiera imaginarse que pudiera –aun en su propio barrio- vencer a Mel, porque es delirio. Pero hay claros indicios de fraude en las internas de LIBRE en Santa Cruz de Yojoa muy fuertes y con consecuencias, y en Choloma y La Rivera y Villanueva, Fausto Calix han denunciado inflación de votos en Francisco Morazán, y hay problema otra vez en Tocoa. Todo atribuible a los coordinadores…. También entendemos que quienes aspiraron sabían o debieron saber lo que hacían, saber que la miseria es corrupta, que las reglas están amañadas, y que se engaña solo a quien juega al chivo con cartas marcadas, y las credenciales sin nombre que maneja un pillo local. También queda a la vista que, salvo un milagro, están consumadas las escogencias, y será difícil construir opciones.

¿Cómo te dicen L? ¡Que el tamaño no importa! Claro que sí. No hay enemigo pequeño, pero amigos sí que los hay chiquitos. El de filosa lengua, difunto R. Villeda hablaba de los pitufos y puede hablarse también de grupos de liliputienses de la política. Tan chiquitos, …como dice una canción infantil, de un barquito que se me asemeja al país, que no sabía, no podía navegar, de modo que pasaron una, dos, tres, cuatro elecciones y el Partido, el partidito a nadie logró elegir.

La chabacanada de la mini alianza empieza a perder rumbo y densidad, cuando luego de que sus propios cuadros los conminan a la reflexión, los aspirantes defraudados, a manera de píldora del día después, emiten sendas disculpas ante sus bases, aclarando que no es alianza, ¡que los tergiversaron!  Y alcanzan a caer en el ridículo, algunos de estos que tan magros resultados pueden mostrar aun siendo participes del mismo mal que acusan de su fracaso. Cuando pretenden con estridencias ganar -en conferencia de prensa- la simpatía mayoritaria, el beneplácito democrático que no pudieron alcanzar en las urnas. (Ha sucedido antes ya varias veces, cuando después de salir mal parados de las elecciones internas, hay compañeros que intentan hacer alianzas a espaldas del Partido. Y por esa simpatía que uno les guarda a los hijos, hemos sido pacientes. Pero ¿hasta cuándo?) Y quien se engaña y se imposta de ganador de un proceso en que solo alcanzó a figurar tristemente, comete fraude, L., busca timarnos y cuesta construir con tales socios la Unidad salvadora. Hay también el chantaje del caballo de Troya, de infiltrados que manejan maquinarias, y reclaman impunidad a la vez que exigen que se atiendan sus caprichos. Un Partido democrático tiene la fortaleza para superar traiciones y sabotajes, para depurarse magnánimo.

Por lo demás, los partidos democráticos han participado en la forja de instituciones diseñadas para detectar, sortear y sancionar el fraude electoral, el CNE y el TJE. Institutos que se han comprometido con anular las actas infladas y van a su primera prueba histórica. ¡Bienvenidas las impugnaciones! Esperemos el fruto. Después de un dictamen oficial, si fuera congruente cada partido sabrá qué otra clase de sanción moral debe aplicar. Pero si no fuera congruente no quedaría más que pedir la nulidad del todo

Todos entendemos que, si no cambian las reglas, el fraude de noviembre será monstruoso y que producirá un gobierno monstruoso. Para ganar a futurota oposición también necesita reformas. Un sistema electoral y una conducción gubernamental decente para ciudadanizar y asegurar un gobierno de mayoría. Y para cambiar las reglas, a estas alturas, no hay solución legal dentro del régimen.  Es decir, aunque nadie los puede soslayar o suplantar a la hora final, los partidos no pueden salir solos de este laberinto y la institucionalidad topó. Necesitamos de un ente extrapartidario que -con apoyo de la oposición y un tiempo prudencial- se comprometa a reencausarnos a una democracia real. Un gobierno de transición, capaz de reformar las trampas construidas del sistema y conducir el país, sin tropiezos, mientras se llega a elecciones creíbles.

 

El Carmen San Pedro Sula

26 de marzo de 2021

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