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Arresto de extraditable revela crisis en reformas policiales en Honduras

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POLICIA

Por: Agencias

redaccion@criterio.hn

Washington. La captura de un agente de investigaciones especiales, requerido en extradición por Estados Unidos por presuntas conexiones con el cartel hondureño de los Valle, arroja nueva luz sobre las continuas fallas en los intentos de eliminar la corrupción policial en Honduras.

Wilmer Alonso Carranza Bonilla, un oficial con 15 años de experiencia en la policía y que trabajaba en la unidad dedicada a investigar el narcotráfico, lavado de activos y privación de bienes, fue arrestado la semana pasada por actuar en connivencia con narcotraficantes del clan de los Valle, informó Tiempo.

Carranza, quien según las autoridades ayudó a los Valle a transportar cargamentos de droga, es requerido en extradición por Estados Unidos por cargos de narcotráfico.

Según La Tribuna, el jefe del departamento de asuntos internos de la policía de Honduras —la Dirección de Investigación y Evaluación de la Carrera Policial (DIECP)—, reconoció que Carranza ya había sido evaluado por corrupción pero que sólo había sido sometido a la prueba del polígrafo, la cual aprobó.  También anunció que la DIECP pronto creará una nueva unidad investigativa para identificar y perseguir la denominada “narcopolicía”.

Análisis de InSight Crime

Los nexos entre la policía y el crimen organizado están profundamente arraigados en Honduras, y el anuncio de la creación de una nueva unidad sucede luego de la inversión de millones de dólares en iniciativas de reforma a la policía en años recientes.

Las pruebas de confianza para erradicar la corrupción, lo cual no sólo incluye el polígrafo sino también otras pruebas como test de drogas, evaluaciones psicológicas y análisis de bienes, han sido parte central de estas reformas. Las autoridades hondureñas dicen que estas pruebas han ayudado a la destitución de cientos de policías —pero los críticos lanzan reprochas, y afirman que en realidad ha habido pocos esfuerzos por expulsar a aquellos que no pasan las pruebas—.

El caso de Carranza plantea otro problema del proceso de reformas: si las pruebas por sí solas pueden ser confiables para identificar a agentes corruptos. Como en este caso, muchas cosas dependen de la forma como se administren las pruebas —y si se realizan cabalmente—. En una policía en la que reina la corrupción y en la que las unidades suelen estar pobremente entrenadas y disponen de pocos recursos, también depende de quién administra las pruebas.

En este entorno, la creación de una nueva fuerza que identifique a policías corruptos puede parecer un avance pero su éxito depende completamente de cómo sea implementada la medida. Una nueva unidad sólo puede tener éxito en donde otros intentos de reforma han fallado, si sus agentes están bien equipados, adecuadamente entrenados, apoyados por el liderazgo de la policía —y libres de corrupción—. (Insight Crime).

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