Acusaciones contra Mel y JOH, en La Prensa, similitudes y diferencias

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

Busco aclarar los hechos. Se alega que ambos recibieron dinero para financiar sus campañas. En ambos casos, los documentos originales omiten sus nombres propios, citan al TC o Testigo Cooperante y a Co conspirador (CC4). Es la ley. Y se mencionan montos análogos, dos millones de dólares. Aunque en la acusación contra JOH el monto de una contribución se reduce a 1.5 millones, hoy unos 35 millones de lempiras, también se supone que ¡esa fue solamente una de muchas donaciones!

Igual podría analizarse la presentación de la nota en la Televisión y la radio de los otros grandes medios de comunicación, cuyos dueños son parte del aquelarre de JOH y JJ. No puedo extenderme tanto. Comparó únicamente en La Prensa, la publicación en primera plana -obligada y cuidadosamente preparada- sobre la acusación contra Juan O. en edición del Domingo 4 de agosto con la anterior, primera plana del Lunes 29 de Julio, que divulgaba, en igual forma maquiavélica, una supuesta acusación del fiscal de Nueva York contra Mel, por el mismo delito.

Digo supuesta acusación contra Mel, porque el periódico la titula así, literalmente dice que La Fiscalía de Nueva York acusa, y resultó –después- que no había tal y de una manera también engañosa, se disculpó –alegando no una fe de errata, sino error de dedo- el virtual dueño del periódico Jorge Canahuati L, enfermo, a punto de dejar esta vida mejor por otra menos buena.

A Mel no lo acusaba un fiscal, como afirmaba el rotativo, se lo aludía de manera ambivalente en el transcrito del juicio contra don H quien, específicamente afirmaba no haber hecho esa contribución porque no creía que Mel pudiera ganar las elecciones. Y Diario La Prensa lo implica interpretando un comentario del fiscal quien afirma que no le cree a don H porque es mentiroso, sin explicar cuál pudiera ser el móvil de su mentira. Obviamente un fundamento débil, insuficiente.

Mientras que, al tratar sobre las acusaciones contra JOH, en primera plana La Prensa titula que Alexander Ardón, lo acusa, y omite que los fiscales del Distrito Sur recogen la declaración, con otros elementos en una imputación y pintan una conspiración continuada de JOH con su hermano y los Lobos desde 2019 hasta 2014 para financiar distintos metas de su partido con contribuciones solicitadas. Son cosas distintas y más serias que hacen inevitables los movimientos procesales más graves, porque los fiscales no podrán escapar a la lógica de su propio argumento. Solamente en la nota en interior del periódico confiesa el periódico que los fiscales están imputando a JOH.

Los poderes fácticos no quieren enfrentar ese prospecto aún. Todo en la impresión de La Prensa esta semana claramente se ha planificado cuidadosamente para perpetuar el status quo. Sepamos, porqué es relevante, que, aunque pudo ser en domingo, el lunes, cuando se calumnió a Mel en la portada, es el día de mayor circulación del periódico y la carátula afirma que ese día se imprimieron 57,210 ejemplares. Mientras que el domingo siempre es el día de menor circulación de un periódico más delgado con menos atractivo, y en este 4 de agosto, de la portada en que no se pudo evitar poner a JOH, fue especialmente baja la impresión, de solo 37156 ejemplares, veinte mil menos y pico. Con mensaje. 

A ambos sospechosos les toca compartir su página de infamia con una tragedia que –teóricamente- inspira más lástima. Bajo la presentación de Mel asoman los rostros borrosos de los niños que quedaban huérfanos por el naufragio del buque pesquero en La Mosquitia por culpa de la codicia del capitán. Mientras que JOH comparte su titular en primera plana con una mención de Pepe Lobo, igual nominado, anuncio del Golazo (una revista deportiva) y una foto alusiva a la trágica matanza de 20 latinos en El Paso, por un supremacista blanco del Partido de Trump, neoyorquino.

Como evidencia, en ambos casos, el periódico publica varias fotos del transcrito, pero, en el caso de la primera plana contra Mel, el 29 de julio las enfoca, y subraya en rojo el texto en que supuestamente se basa su imputación. Mientras que en la carátula en que se defiende a JOH del 4 de agosto, se fotografían tres páginas más pequeñas con menos resolución, de modo que resultan ilegibles. No se consulta al supuesto imputado para conocer su respuesta sino hasta después, para publicar una cuasi disculpa, en el caso de Mel, fotografiado con el cuello y la boca abierta, y en traje de batalla frente a una escena borrosa. Mientras que a JOH se le representa con toda solemnidad, atrás de un podio blindado, con impecable corbata y banderita de Honduras en la solapa, que replica a otra gran bandera de Honduras colocada por photoshop, de trasfondo. Y el periódico abandera la respuesta oficialista, que es perfidia del narco y no culpa del elegante indiciado, con gesto bucal de determinación y firmeza.  Así el mensaje subliminal de Canahuati Larach y JJ es que JOH es la personificación del estado nación acosada por la perfidia del narco, en venganza por los golpes que les dio. Mientras que Mel es la personificación de la informalidad, y de los desocupados.

Mel responde que no conoció nunca a don H. Y no hay evidencia de una relación entre ellos. JOH repudia las imputaciones que le hace Alexander Ardon, a quien empero no puede negar que conoce porque Alex fue el líder municipal y departamental de su partido por diez años, y de su movimiento. Es decir, el capo era un agente orgánico de su estructura política. Pero, además, a JOH si lo indicia la fiscalía del Distrito Sur del Estado de Nueva York. Y el fiscal a cargo es un caballero profesional de gran reputación y prestigio. Hay otra diferencia importante.

Mel no es más que un líder -ni diputado ni candidato- de una facción opositora, organizada como Partido LIBRE.  Juan O. Hernández encabeza a la facción dominante del Partido Nacional que ha estado en el poder del gobierno por unos casi diez años, pretende ser y funge como Presidente Constitucional, el Supremo Magistrado de la nación.  Mel no tiene nada a que renunciar. JOH tiene que salir. Para que se le juzgue.

Las meras acusaciones no son pruebas, deben probarse en el juicio que -en el caso de JOH- parece inevitable, puesto que nadie está por encima de la ley.  Pero JOH es un protegido del gobierno estadounidense el cual ha certificado las elecciones fraudulentas de 2010, 2013 y 2017. Mel, en cambio, es denigrado, desestimado y perseguido del gobierno de EUA desde los tiempos de Obama, cuyo Canciller acepta en sus memorias haber conspirado en su contra.

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