27 pandemias en màs de dos mil años de historia social

Por: Carlos Zelaya Herrera

Desde el año 430 de la era cristiana, con la Plaga de Atenas y sus aproximadas 150 mil víctimas, un tercio de su población, se tienen registros de las pestes que han azotado a la humanidad en más de 13 mil años de historia sobre la faz del planeta.

Del 430 al año 1582 hubo 11 pestes con miles, millones o incontables víctimas en Europa, Asia, África y América.
Como la viruela, que en 1502 arrasó con los primeros habitantes del nuevo mundo; la peste bubónica, dos veces, en 542 y 1346 terminó con el 40% de la población del Imperio Bizantino para reaparecer nuevamente para terminar con más de 34 millones de personas más en Europa, Asia y África.

Entre los siglos 17 al 21 la humanidad fue devastada por 28 pandemias, nueve en el siglo 20 y ocho en el 21. Para el caso, de 1991 a 1993 la epidemia de cólera se extiende por América Latina infestando a casi 950 mil personas y provocando cerca de 8 mil muertes.

Al siguiente año y hasta 1996 la Epidemia de Ébola en África Occidental, diezma comunidades enteras en Gabón y Zaire, en la costa y centro del continente negro.

Comenzando el siglo 21 surge la epidemia de SARS que en 2002 deja más de 8 mil infectados y 700 muertes en apenas dos meses.

Luego, en 2005, la gripe aviaria en su cepa H5N1, se erige en una amenaza de pandemia cuando muta y deja los primeros contagios en seres humanos.

En 2009 al 2010 la Pandemia de gripe A-H1N1 se cobró la vida de más de 18 mil personas alrededor del mundo.
En marzo de 2014 nuevamente la epidemia de Ébola, con un brote en Guinea, se ensanchó en los meses siguientes a Liberia, Sierra Leona, Nigeria, Senegal, Reino Unido y Estados Unidos. Su alta tasa de mortalidad y falta cura se cobran la vida de 45 mil personas en 6 meses.

Para el 2015 el Síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio, o MERS, descubierto en 2012 en Arabia Saudí, se extiende por Qatar, Reino Unido, Francia, Alemania y Túnez infectando a casi mil personas y matando a más de 500.
En 2014 el Virus del Zica azotó Latinoamérica por entero con varios millones de infectados y miles de bebés nacidos con Microcefalia, una deformación que no se ha podido relacionar fehacientemente a este contagio en más de cuatro mil casos.

De 2019 al presente un tipo de Coronavirus, Síndrome Respiratorio Agudo, el SARS-CoV-2, irrumpe en Asia, transforma las relaciones mundiales, nacionales y locales.

El 11 de febrero de 2019 la Organización Mundial de la Salud lo denominó oficialmente como COVID-19 y el 11 de marzo declara la calamidad desde una epidemia en la ciudad de Wuhan, capital de la provincia de Hubei, al oeste de Shanghái, China a la peor pandemia de la historia que hoy cubre al planeta, excepto la Antártida y el Polo Norte.
Para el 4 de marzo el COVID19 registraba más de un millón de infectadas, 212 mil 090 recuperados y más de 53 mil muertes.

La infección se ha extendido a una velocidad y características sorprendentes, con víctimas asintomáticas, detecciones intermitentes, letal en personas de tercera edad, con enfermedades crónicas pero, dependiendo de la sociedad de que se trate, alcanzando a víctimas de todas las edades. Los servicios médicos de Italia, España, Francia, Inglaterra, Alemania y Estados Unidos han sido rebasados por miles de enfermos y muertes, a pesar de que el mal no habría ser tan letal si se observan estrictas medidas de higiene personal y colectivo en todo lugar.

Empresas aéreas, navieras y terrestres están paralizadas en Europa, Asia y América. Estados Unidos registró esta semana el récord histórico de 10 millones de personas despedidas en dos semanas; caídas estrepitosas e inéditas en las bolsas de valores, precios del petróleo y el oro; además de olas especulativas por el cierre de vías y comunidades al paso de víveres y de personas.

Cuadros de un drama increíble surgen en todo el mundo, como en Ecuador, donde las autoridades recogieron más de 150 cadáveres de víctimas en hogares y calles de Guayaquil y otras urbes del planeta, que ve extender el temor de las masas a morir de coronavirus o de hambre.

El futuro del hombre y la mujer está hoy más que nunca en sus manos, todo depende en la forma de hacer las cosas, la solidaridad, la convivencia y el desarrollo económico de la sociedad.

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