Visitacion Padilla: la mujer que abrió camino para la igualdad y la justicia social

Reconocida por su liderazgo en la lucha por los derechos de las mujeres y la soberanía de Honduras, su trayectoria abrió caminos para la participación política y social femenina. Hoy, el Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla” sigue su legado, trabajando por la igualdad, la justicia y la protección de los derechos de todas las mujeres en el país.

Por: Doris Sánchez

Tegucigalpa, Honduras .- Visitacion Padilla nació el 2 de julio de 1882 en el caserío de Ojo de Agua, municipio de Talanga, en el Departamento de Francisco Morazán. Fue hija de Hilario Padilla y Guadalupe “Lupe” Irías. Desde temprana edad mostró interés por la educación y los derechos de las personas, trasladándose a la capital, Tegucigalpa, donde desarrolló su formación académica y social. 

En 1909, Visitacion Padilla obtuvo su título de Maestra de Educación Primaria, un logro significativo para una mujer en esa época. Su formación le permitió trabajar en diversos centros educativos y destacarse por su compromiso con la enseñanza y la literatura. Entre sus obras se encuentran el texto de literatura infantil Azucenas y la novela Del mundo a Cristo, además de colaboraciones en periódicos locales como El Nacional. 

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Visitacion Padilla (1882-1960), educadora y defensora de los derechos de las mujeres y la soberanía de Honduras.

Desde joven, Visitacion Padilla se involucró en la organización social y política. En 1913, formó parte de la fundación del Ateneo de Honduras junto a Rafael Heliodoro Valle y Froylán Turcios, donde se destacó por sus cualidades organizativas y su liderazgo intelectual. Cuatro años más tarde, en 1917, fundó el periódico Juan Rafael Mora, de orientación liberal, consolidando su voz en la vida pública y política del país. 

Durante la guerra civil de 1924, Honduras enfrentaba la ocupación militar estadounidense para proteger los intereses de la United Fruit Company. Visitación Padilla se manifestó activamente, escribiendo en el Boletín de la Defensa Nacional y participando en protestas contra la imposición de un gobierno provisional controlado por fuerzas extranjeras. Su postura reflejaba un profundo compromiso con la soberanía nacional y la justicia social. 

En 1924, junto a un grupo de mujeres, Visitación Padilla comenzó a organizarse para defender los derechos de la mujer y la soberanía de Honduras. Sus acciones incluyeron plantarse frente a la base de Palmerola en Comayagua para exigir respeto por la patria, bajo la consigna: “La patria no se vende, no se alquila y no se presta”. Su ejemplo inspiró generaciones posteriores de mujeres líderes.

Visitacion Padilla en 1926, fundó la Sociedad Cultura Femenina, considerada la primera organización de mujeres en Honduras, siendo la secretaria general de la organización. Esta agrupación promovió la educación de trabajadoras domésticas, vendedoras ambulantes y amas de casa, y logró que el Congreso Nacional decretara el 24 de enero de 1927 como Día de la Madre, un reconocimiento histórico que aún perdura. 

Un año después, la sociedad Cultura Femenina amplió sus objetivos hacia la lucha clasista y la solidaridad con los trabajadores. Visitacion Padilla se convirtió en la primera mujer en ocupar un cargo importante en la Federación Obrera Hondureña (FOH), integrando su Consejo Consultivo, convirtiéndola en pionera de la participación femenina en la vida pública y sindical del país. 

A pesar de su compromiso y liderazgo, Visitación Padilla enfrentó conflictos internos dentro de la Sociedad Cultura Femenina, llevándola a retirarse en 1927. Su legado, sin embargo, permaneció, dejando una huella de organización, educación y defensa de los derechos de la mujer que prestigió a la sociedad y sirvió de inspiración para futuras generaciones. 

Durante la década de los años treinta Visitación Padilla continuó su activismo contra la dictadura de Tiburcio Carias Andino. Se manifestó en periódicos como Orientación y El Ciudadano, denunciando abusos y defendiendo la dignidad humana. Su voz fue clave para mantener la resistencia cívica en un contexto de represión política y control militar.

Visitacion Padilla enfrentó con valentía la dictadura de Tiburcio Carias Andino, denunciando abusos y defendiendo los derechos y la dignidad de los hondureños. 

En 1930, Visitacion Padilla participó en la conmemoración de la fundación del diario oficial La Gaceta y en 1934 fundó al grupo Zelaya Sierra, en honor al maestro Pablo Zelaya Sierra, reafirmando su interés por la cultura y la educación como herramientas de transformación social. 

Finalmente, la última lucha de Visitacion Padilla fue su resistencia frente a la dictadura de Tiburcio Carias Andino. Durante este periodo, ella defendió la dignidad humana y dejó claro que en Honduras ni las mujeres ni los hombres deben permanecer en silencio cuando no se respeta la justicia y los derechos fundamentales. Su acción consistió en mantenerse firme ante un gobierno autoritario, demostrando con hechos la importancia de la participación ciudadana y la defensa de los valores democráticos. 

Vale la pena destacar que, uno de los hitos más importantes en la historia de la mujer en Honduras fue la aprobación del voto femenino en 1954, un logro que Visitación Padilla acompañó de manera activa y que marcó un antes y un después en la participación política femenina en el país. Su lucha y liderazgo fueron reconocidos en actos solemnes por el gobierno, consolidando su papel histórico.

Visitación Padilla dedicó toda su vida a la educación, la defensa de los derechos de las mujeres y la soberanía nacional. Su compromiso se extendió al impulso de asociaciones mutualistas, ligas antialcohólicas y la organización social de la mujer, dejando un legado que trascendió su tiempo y sigue inspirando movimientos feministas y sociales en Honduras.

Así concluyó su vida Visitación Padilla falleciendo el 12 de febrero de 1960 en Tegucigalpa, a los 78 años, tras sufrir complicaciones por diabetes y un derrame cerebral. Su vida permanece como un ejemplo de resistencia, liderazgo y compromiso con la justicia y los derechos de las mujeres hondureñas.

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CONSTRUYENDO JUSTICIA Y LIBERTAD: LA CONTINUIDAD DE LA LUCHA DE VISITACIÓN PADILLA

El Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla” fue fundado el 25 de enero de 1984 por un grupo de mujeres comprometidas con la defensa de los derechos humanos y la promoción de la paz en Honduras. Esta organización surgió inspirada en la trayectoria de Visitación Padilla, retomando su lucha antiimperialista y su empeño por la organización social de la mujer. Desde sus inicios, el movimiento se ha caracterizado por trabajar de manera colectiva, enfocándose en la protección de los derechos de las mujeres y la construcción de una sociedad más justa y equitativa. 

El Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla” fundado en 1984, surge del legado organizativo iniciado en 1926 con la creación de la Sociedad Cultura Femenina, impulsada por Visitacion Padilla

Este movimiento surgió en 1984, por la iniciativa de Alba Mejía, Blanca Guifarro, Rina Villars, Ana Murillo y Blanca Celia Barahona, en un contexto de guerra de baja intensidad en Centroamérica. En ese entonces el país enfrentaba la ocupación militar norteamericana y conflictos internos que amenazaban la soberanía y los derechos humanos. Inspiradas en la lucha histórica de Visitación Padilla, “Las Chonas” decidieron organizarse para defender la vida, la paz y la democracia.

Por lo tanto, este movimiento se creó con la finalidad de sensibilizar a la población sobre los derechos de las mujeres, denunciar la violencia y promover la justicia social. Sus fundadoras entendieron que la defensa de los derechos humanos no podía separarse de la educación, la organización comunitaria y la participación ciudadana.

Durante los años 80, la dirigencia del movimiento sufrió persecución y represión, incluyendo la detención de su máxima dirigenta, Alba de Mejía. A pesar de estas adversidades, Visitación Padilla consolidó un trabajo de educación y concientización en ciudades como Tegucigalpa y San Pedro Sula, con sindicalistas, estudiantes, artistas y mujeres campesinas.

A finales de 1987, el movimiento incorporó la perspectiva de género en su labor, abordando temas antes considerados tabú como violencia contra las mujeres, sexualidad, discriminación laboral y desigualdades en la maternidad. Esta innovación permitió formar bases de mujeres pobladoras que promovieran cambios estructurales en la sociedad.

Progresivamente, Visitación Padilla se expandió a otras ciudades como La Ceiba (1994), Marcala en La Paz (1995), El Progreso (1996), Comayagua y Tocoa (1997), consolidando un movimiento nacional que defendía los derechos de las mujeres, promovía la paz y buscaba erradicar la violencia estructural y social.

El Movimiento de Mujeres por la Paz Visitacion Padilla continua trabajando en la defensa de los derechos de las mujeres y en la promoción de la paz y la justicia en Honduras. Foto: Jorge Burgos/Criterio.hn

Entre los logros más destacados del movimiento “Visitación Padilla” se encuentra la eliminación del Servicio Militar Obligatorio, la visibilización de la violencia contra las mujeres, la creación de leyes como la Ley Contra la Violencia Doméstica, y la formación de instituciones de apoyo a víctimas, como la Fiscalía Especial de la Mujer y las Consejerías de Familia.

La visión del Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla” es ser un referente feminista sólido en la promoción, incidencia y defensa de los derechos de las mujeres, buscando su empoderamiento y reconocimiento como sujetas de derecho. Su misión se centra en la atención integral, la educación feminista y la construcción de una sociedad igualitaria y libre de violencia.

Cristina Alvarado, coordinadora actual del Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla” encabeza el trabajo de defensa, acompañamiento e incidencia en favor de los derechos de las mujeres en Honduras. Foto: Jorge Burgos/Criterio.hn

Actualmente, el Movimiento de Mujeres por la Paz “Visitación Padilla” continúa su labor en la defensa y promoción de los derechos de las mujeres en Honduras, manteniendo vigente el legado de su referente histórico. Bajo la coordinación de Cristina Alvarado, quien se desempeña al frente del movimiento, la organización sigue trabajando en la atención integral a víctimas y sobrevivientes de violencia, en la incidencia política para fortalecer la participación femenina en espacios de decisión, y en la promoción de una sociedad más justa e igualitaria. Hoy, el movimiento sigue comprometido con la protección de los derechos de las mujeres y la construcción de una sociedad libre de violencias.

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