Los argentinos no protestan por no herir su ego: ¡Che!, me lo dijo un taxista en Buenos Aires

Vista de la Avenida 9 de Julio, Buenos Aires, Argentina.

Por: Emy Padilla

emypadilla@criterio.hn

Tegucigalpa.-El reloj marcaba las 5:25 de la tarde del jueves de la semana recién pasada. Estaba en un hotel de la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires Argentina. Le dije al botones que me quería trasladar al aeropuerto internacional de Ezeiza y que me llamara un taxi, que me llevara al ómnibus que traslada a viajeros y turistas hacia la terminal aérea.

—Hola señora, buenas tardes—-me dice—- sube mi maleta y arrancamos por la transitada zona que más adelante conecta con la histórica Avenida de Mayo, la emblemática Plaza de Mayo y la Casa Rosada, desde donde gobierna el presidente Mauricio Macri.

El taxista, un hombre alto y narizón que confesó tener 41 años, prosigue: ¿Que frío hace verdad? Y me mira a los ojos a través del retrovisor para entablar la conversación. Y como me encanta dialogar—me dije, este argentino quiere platicar, entonces al ataque.

Argentinos
La Plaza de Mayo, es el sitio donde cada 25 de mayo los argentinos conmemoran la Revolución de Mayo de 1810, que fue cuando se registraron varios acontecimientos revolucionarios en la ciudad de Buenos Aires, capital del Virreinato del Río de Plata, dependiente del rey de España, y que tuvieron como consecuencia la destitución del virrey Baltazar Hidalgo Cisneros y su reemplazo por la Primera Junta de gobierno.

Inmediatamente le respondí, diciéndole: Sí, verdad hace mucho frío. —Creo que la temperatura está como a ocho grados centígrados, comenta inmediatamente. De repente vemos una marcha que surca por la congestionada vía. Eran unos sindicalistas del transporte que iban hacia la Avenida de Mayo gritando consignas en contra del acuerdo que el gobierno de Macri está pronto a suscribir con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Fue así que comienzo a lanzarle mis primeras preguntas. Y para no seguir dirigiéndome a él sin personalizar la plática, comencé a identificarlo por su nombre—luego de ver el cartel del permiso de operación que lo identificaba como Juan Manuel Ochentero. Le dije—Juan Manuel—durante esta semana he visto muchas manifestaciones disgregadas, el lunes vi una de mujeres que exigían la aprobación del aborto libre, gratuito y seguro y uno que otro gritaba consignas contra el acuerdo con el FMI y ayer miércoles vi otra protesta de los trabajadores de la comunicación, en la que periodistas, editores, fotógrafos, camarógrafos, diseñadores gráficos, diseñadores web y otros miembros de la prensa, protestaban por el cierre de medios y por la censura impuesta por Macri y de la misma manera que los transportistas y las mujeres, lanzaban, pero de manera secundaria, consignas contra el acuerdo económico del Fondo.

Al ver que el tema del acuerdo con el Fondo Monetario, está en la agenda de los argentinos,  pero de manera disgregada— le pregunto a Juan Manuel, ¿cuál crees que es el principal problema que está afectando a los argentinos y sin titubear y de manera inmediata me responde—-por supuesto que el económico y todo por culpa del gobierno de Macri que le ha quitado las pensiones a los trabajadores y ha elevado el costo de vida.

Argentinos
El rechazo hacia el acuerdo económico con el FMI es notable entre los argentinos. Aquí una muestra durante una exposición artesanal en Buenos Aires.

Mientras se origina un pequeño silencio en la conversación, le repregunto: ¿cómo calificas al gobierno de Macri? Y me contesta—-es lo peor, realmente este gobierno no es malo, es pésimo, pero así quería la gente, darle el poder a un empresario que lo único que sabe en su vida es hacer negocios, y gobernar un país no es lo mismo que administrar una empresa, porque se trata de administrar los intereses del pueblo. La gente votó por Macri porque consideró que cuando administró el River Plate, lo hizo bien, pero no es lo mismo administrar un equipo de futbol que un país. Me dice muy convincente, mientras la cola de autos se hacía más grande.

—Señora, nos iremos por otra ruta porque si seguimos por aquí no avanzaremos nunca—- me dice mientras esperaba mi aprobación. —Bueno usted es quien conoce la ciudad y yo lo que quiero es llegar con tiempo al aeropuerto—le dije— No se preocupe que usted va temprano y llegará a la hora indicada, me responde, mientras seguía diciéndome—-Mire hoy día los argentinos que votaron por Macri están arrepentidos porque nos está haciendo trizas, sobre todo a todas las personas que no tienen estudios y que ganan el salario mínimo (9.500 pesos, el equivalente a 375 dólares). Creo que esa gente se muere de hambre—continúa diciendo, mientras su rostro denota una molestia evidente.

— ¿Y quién cree que podía haber sido la solución para Argentina? Le pregunto y Juan Manuel me responde: —Mire yo no soy seguidor de los Kirchner,  pero creo que la señora (Cristina Kirchner) pudo haber sido mejor, pues gobernó mejor. Aunque era mejor su marido (Nestor Kirchner) es que él si era político y sabía muchas cosas que su esposa nunca aprendió. Ella se dedicó a confrontar a la gente y es demasiada prepotente—-me dice.

Mientras avanzábamos por las avenidas y nos acercábamos a Retiro—nuestro destino—le pregunto nuevamente, ¿pero entonces por qué la gente no sale a protestar con tanta contundencia como lo están haciendo otros países de Latinoamérica y por qué no unifican las protestan?

—Mire—me dice—mientras enfatiza—-cuándo ha visto a un argentino que se arrepiente de un error que ha cometido. Mire el argentino por naturaliza es engrandecido, nunca pide perdón y jamás reconoce que se equivocó, esa es la razón porque nadie protesta aunque en el interior esté arrepentido de haber votado por Macri. Creo que hubiera sido mejor votar  por el diablo que ya era conocida, se manifestó refiriéndose a Cristina Kirchner.

Juan Manuel me confesó que cree que el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional será pactado en los próximos días y que Macri aprovechará que los ciudadanos estén inmersos en el Mundial de Rusia para negociar las nuevas medidas económicas que serán impuestas a la población, que sin duda alguna será más encarecimiento de los servicios públicos y más devaluación de la moneda.

La fila de autos nos complicó la tarde, por una pequeña protesta de sindicalistas, que nos impidió llegar con rapidez a la terminal de Retiro. Pero conscientes que el reclamo era justo.

Así terminó la ruta y llegamos a Retiro, Juan Manuel Ochentero, me baja la maleta y me desea un feliz  viaje. ¡Que le vaya bien señora, feliz viaje y que regrese pronto!

En este viaje a Buenos Aires, comprobé que el estigma de engrandecidos que se les atribuye a los argentinos, es algo que hasta ellos mismos lo pregonan. En muchas pláticas fueron muy amables, pero al intercambiar impresiones siempre concluían que en Latinoamérica se les considera como los creídos de la región. Para cerrar con broche de oro, el joven empleado de la línea área que me atendió en el aeropuerto me repitió ese estigma, pero sonriente me dijo que cuando tenga vacaciones vendrá a Roatán, Islas de la Bahía, para conocer uno de los tres arrecifes coralinos más lindos del mundo.

 

Argentinos
La Casa Rosada, sede del Poder Ejecutivo de Argentina. Al frente se ubica la Plaza de Mayo.

SOBRE ARGENTINA

Actualmente la economía de Argentina se encuentra seriamente afectada por la devaluación de su maneda. En mayo pasado el peso se devaluó en un solo día en un 9 % y las tasas de interés subieron en 40 %.

Mauricio Macri, eliminó en 2015 el control cambiario heredado de Cristina Kirchner, lo que ha conllevado a que la economía argentina se haya convertido en una de las más frágiles de la región.

Y muchos temen que las medidas de un ajuste más fuerte, anunciadas y que contempla el acuerdo con el FMI, enfríen la economía, ralenticen el crecimiento y reduzcan el consumo, que ya viene de capa caída desde que asumió Macri.

Macri, un empresario de centro-derecha, enfocó su política económica en recuperar la confianza, saldar cuentas con los mercados internacionales, financiar el déficit fiscal con emisión de deuda externa y promover las inversiones para fomentar el empleo y el consumo.

El gobierno ha realizado uno de los aumentos de tarifas de servicios públicos más grandes de la historia reciente del país.

Muchos argentinos están pagando un tercio de sus salarios en servicios, sumado a que la inflación sigue siendo la segunda más alta América Latina después de Venezuela.

En varios sectores los aumentos de sueldos no son tan altos como la inflación, que ahora algunos creen seguirá en aumento debido a la subida del dólar.

El gobierno insiste en que aspira terminar el año con una inflación de 15% (menor al 25% de 2017), pese a que analistas privados la estiman en alrededor de 20 o 25%.

Mientras funcionarios del gobierno, analistas, economistas y periodistas se pasan el día hablando en términos macroeconómicos, el argentino común reduce su preocupación a la factura de gas, que llega cada día más cara.

Macri espera reelegirse en diciembre de 2019 y «devolver la normalidad» a Argentina. Sus aspiraciones, que hasta ahora parecían viables, han sufrido un revés en las últimas semanas.