Incendio de grandes proporciones consume selva amazónica

 

Un total de 68 reservas protegidas han sido afectadas por los más de 10.000 nuevos focos de fuego

Tomado de la Vanguardia

Brasil ha decretado estado de emergencia por los incendios forestales en la selva amazónica, uno de los denominados pulmones de La Tierra. Tras más de dieciséis días en llamas, se han movilizado todos los efectivos disponibles para intentar aminorar un desastre medioambiental que parece irreversible.

“El clima seco, el viento y el calor hicieron que los incendios aumentaran considerablemente en todo el país. Los miembros de la brigada de ICMBIO e IBAMA, equipos y aviones están totalmente disponibles para los Estados y ya están en uso.”, señalaba en su cuenta personal de Twitter Ricardo Salles, ministro de medioambiente brasileño.

Brasil ha batido este año los registros de incendios en su selva amazónica. Entre enero y lo que va de agosto ha habido 72.843 focosdetectados por el Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), que los recuenta por vía satelital. Es la cifra más alta desde que en 2013 comenzaron a divulgarse estos datos.

Son varios los estados brasileños afectados. El de Amazonas declaró una emergencia en el sur del estado y en su capital, Manaos, el 9 de agosto. Acre, en la frontera con Perú lleva en alerta desde el viernes por el fuego. La humareda multiplica o agrava las enfermedades respiratorias y dificulta el tránsito aéreo.

Los incendios forestales también han aumentado en Mato Grosso y Pará, dos estados donde la frontera agrícola de Brasil ha entrado en la cuenca del Amazonas, eje del mayor bosque tropical de un planeta amenazado por el calentamiento global.

selva amazónica

Bolsonaro respondió a las críticas achacando el repunte del fuego a la época del año de la queimada, cuando los agricultores usan el fuego para limpiar la tierra: “Solían ​​llamarme Capitán Motosierra. Ahora soy Nerón, incendiando el Amazonas. Pero es la temporada de la queimada”.Pero no son todos de la misma opinión.

Alberto Setzer, investigador de INPE, niega que se pueda echar la culpa a la estación seca o los fenómenos naturales por sí solos: “No hay nada raro en el clima este año ni en los niveles de lluvia en la región amazónica, que sólo está un poco por debajo del promedio. La estación seca crea las condiciones favorables para la propagación del fuego, pero su inicio es obra de los humanos, ya sea deliberadamente o por accidente”.

Para la ONG Pesquisa Ambiental de la Amazonía el aumento de los incendios se debe a la deforestación promovida por hacendados, agricultores y criadores de ganado.

El impulso a la tala de árboles en el pulmón verde ha motivado que algunos Estados como Noruega y Alemania suspendan partidas destinadas al Fondo Amazonía, dedicado a la protección ambiental en Brasil y del que ambos países son los principales patrocinadores. Bolsonaro ha criticado la doble moral de Noruega, a la que acusa de “matar ballenas” y promover la explotación del crudo en el Ártico.

Bolsonaro despidió recientemente al director del INPE después de criticar por inexactas las estadísticas de la agencia pública que ponen de manifiesto la aceleración de la deforestación en Brasil. Ante los periodistas hizo una promesa: “Estoy esperando la próxima que no será inventada. Si son alarmantes, los reconoceré frente a ustedes”.