La locura preelectoral de JOH: El mayor acto de ridiculez político-gubernamental de la jornada

Por: Carlos Zelaya Herrera

Las patrañas del régimen son tan descomunales como el fraude en las pasadas elecciones y la reelección presidencial, escribimos esto para poner de relieve la exagerada cantidad de armas e implementos que la policía «descubrió» en el centro penal sampedrano y que Juan Hernández Alvarado presentó como un éxito de su gobierno en política penitenciaria y seguridad.

Un parangón de todos esos hechos deja la inquietud de no saber quién era Hernández en ese momento, si el político demagogo en plena campaña proselitista o el gobernante que se supone serio, responsable y comprometido en el bienestar de sus conciudadanos.

Entre lo que se confiscó se encuentran al menos 132 armas de alto calibre, tres lanzagranadas con su respectiva munición, más de tres millones de lempiras y dos kilos de cocaína, entre una gran variedad de objetos peligrosos.

Es notable que la cárcel sampedrana como el resto del circuito penitenciario nacional cuentan con anillo de seguridad internos y externos compuestos por custodios del Instituto Nacional Penitenciario, Policía Nacional, vigías de civil y elementos de la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional, (FUSINA).

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Quizá el desaguisado presidencial lo empujó el señalamiento del candidato de la Alianza de Oposición, Salvador Nasralla, que el domingo anterior en una concentración política en la ciudad de Danlí criticó el emplazamiento y cercanía de las cárceles de máxima seguridad El Pozo y La Tolva, a Ilama, Santa Bárbara y a Morocelí, departamento de El Paraíso, en donde fueron construidas.

Sin embargo, la presentación y la coyuntura en que sucede la comparecencia hacen que el mandatario caiga en el pantano de la manipulación mediática ridícula y torpe mayúscula que la prensa corporativa, de forma lacayuna, masificó para que el gobernante-candidato saque pecho con su gestión de gobierno en plena campaña política.

Quién puede creer que en esa prisión, en donde hace menos de un mes se registró otra operación de tal naturaleza, entró semejante cantidad de armas sin que a los largo de todo el periplo nadie se diera cuenta o algo sobre eso se filtrara.

Simplemente nadie se come ese bocado sin vomitar; puede alguien en sus sano juicio creer que a una cárcel que está bajo la mira del público haya privados de libertad tan hábiles y capaces de introducir tanto armamento y explosivos a vista y paciencia de las autoridades?

Además, las condiciones en que estos artefactos de muerte se encuentran hablan de un almacenamiento en bodega porque luce reluciente y sin deterioro alguno, una sospecha más acerca de su procedencia.

Puede ser aceptable que en sus labores de seguridad y vigilancia los custodios encuentren drogas y licor, entre otros productos introducidos de contrabando, porque no son tan difíciles de detectar, pero un arsenal de semejantes dimensiones, millones de lempiras y armamento exclusivo militar, indigna que se usen en plena campaña política.

Todo esto deja mucho que pensar y desear porque aún con la presencia de la Misión de Apoyo Contra la Corrupción e Impunidad en Honduras, MACCIH, en Honduras todo lo que sucede en este gobierno pasa, sin que nada pase.

La presentación que hizo hoy Juan Hernández Alvarado, es una hipérbole de demagogia política vulgar y barata, con actores desaliñados y carentes de credibilidad y confianza.

Lo visto hoy pone en evidencia el rumor popular que rebasa a la prensa mediática de que las encuestas privadas muestran una intención de voto a favor del candidato presidencial de la Alianza de Oposición por arriba de los 14 puntos.

Aparte de sus paisajes Honduras tiene gente sorprendente como cierta clase de ciudadanos conocidos como los cachurecos, cachirecos o cachirrencos, según sus antecedentes o como le guste al pueblo, a quienes vemos viviendo el esplendor de su maldad, ambición, falso patriotismo, falsedad, dilación,  trampa, engaño y mentira, en dimensiones que jamás pudimos imaginar.

“Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”, escribió el eterno Pablo Neruda, y así será el día de las elecciones cuando nuestro pueblo dispense el desprecio que esa clase de ciudadanos y partidos políticos se merecen. Que así sea…!