En Honduras las centrales obreras ciegas, sordas y mudas ante la corrupción

Presidente Hernández

Por: Oscar Miguel Marroquín

Después de la endeble manifestación en las que participaron las centrales obreras hondureñas CTH, CGT, CUTH el pasado primero de mayo, ya no se les ha visto más en las calles, a pesar de que la corrupción gubernamental sigue golpeando duramente a la clase trabajadora y, porque no decirlo, principalmente a la clase obrera.

No obstante, y a pesar de que este tema de la corrupción ya trascendió las fronteras hondureñas y ahora mismo ya está en el escritorio del Departamento de Estado de EE. UU. las centrales obreras parecen no darse cuenta en lo absoluto, o será que intencionadamente no quieren darse cuenta de la gravedad que representa la corrupción para los intereses de los obreros.

El saqueo que sufrió el Instituto Hondureño de la Seguridad Social ISSH quizá sea el mejor ejemplo para sostener que la corrupción está golpeando duramente a la clase obrera, sin embargo, parece que los dirigentes de las centrales obreras prefieren continuar ciegos, sordos y mudos ante este golpe de muerte que han recibido los trabajadores en general.

Por la magnitud de la situación dentro de las centrales obreras bien cabe preguntarse lo siguiente:

¿A qué se debe tanto silencio por parte de los dirigentes obreros en el tema de la corrupción?

¿Sera que la corrupción gubernamental no afecta a los obreros?

¿Sera que la corrupción ya alcanzo a los dirigentes de las centrales obreras?

El inocultable silencio al que se han llamado los dirigentes de las centrales obreras, da para pensar que algo anda muy mal, pues si los obreros son los más afectados con la corrupción gubernamental y no hay respuesta por parte de los dirigentes es que algo se esconde tras este silencio.

Pero la corrupción no solamente golpea de manera directa a los obreros sino también a sus familiares más cercanos, por ejemplo, golpea la educación de los hijos de los obreros, afecta enormemente también la salud y la recreación, quizá esto sería más que suficiente como para pensar que los dirigentes de las centrales obreras tendrían que salir día a día a las calles para intentar frenar tal situación.

Curiosamente, estos dirigentes se han convertido en ciegos, sordos y mudos ante los males que devienen producto de la corrupción gubernamental.

De continuar con esta actitud, no quedaría más que pensar que existen serias dudas de la honradez y honorabilidad de estos dirigentes, pues como ya lo dije al principio de este artículo, si los obreros son los más afectados con la corrupción gubernamental, entonces, ¿por qué las centrales obreras no hacen prácticamente nada por luchar contra esta pandemia llamada corrupción?

¿Sera que a los señores dirigentes de las centrales obreras los corruptos, solamente les permiten salir a las calles el primero de mayo?

De ser así, esto se llamaría compadre hablado.