Tribunales de Honduras por fin hacen justicia con campesino

Por Redacción CRITERIO

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Tegucigalpa.-La emoción embargó este miércoles al campesino, José Isabel “Chabelo” Morales, quien fue absuelto por la justicia hondureña por el delito de homicidio simple, en un caso que se juzgó por tercera vez.

“Chabelo” fue librado del cargo que se le acusaba, por el Tribunal de Sentencia Seccional Trujillo, en el departamento de Colón, en el litoral atlántico de Honduras.

"Chabelo" Morales celebró con júbilo la absolución de su caso.
«Chabelo» Morales celebró con júbilo la absolución de su caso.

El campesino fue involucrado en la muerte de Carlos Manrique Osorto Castillo, sobrino del ahora comisionado de la  Policía Nacional Preventiva, Henry Osorto Canales, hecho que sucedió en agosto del 2008, en la comunidad “Guadalupe Carney”, Trujillo, Colón, en la zona conflictiva del Bajo Aguán.

“Gracias a Dios, gracias a las organizaciones y compañeros que estuvieron conmigo en la lucha, a los jueces y a la Corte, que me anuló dos condenas que eran injustas”, dijo de manera emotiva el humilde hombre, tras ser absuelto por la justicia.

El apoderado legal, Omar Menjívar, manifestó que el fallo dictado por el juez es lo que se esperaba y es el que debió darse desde un principio porque el Ministerio Público nunca tuvo pruebas que incriminaran a su defendido “como responsable de ninguno de los delitos por los que se le acusó”.

El profesional del derecho, exfiscal y miembro del Movimiento Amplio por la Dignidad y la Justicia (MADJ), recordó que “Chabelo” fue acusado, inicialmente, por diez asesinatos, una tentativa de asesinato, un homicidio, robo agravado e incendio agravado y “de ninguno de esos delitos, el Ministerio Público tuvo alguna vez pruebas en  su contra”, subrayó.

Añadió que con el campesino se venía cometiendo una injustica desde hace siete años, “pero bueno ha llegado la justicia y nos sentimos contentos por eso”.

“Me siento muy alegre por la libertad de mi hijo, esto lo deseaba y Dios me lo concedió, Dios me le dio la libertad porque él es inocente”, expresó Ramona López, madre de “Chabelo”.

La mujer campesina agradeció, al igual que su hijo, a las organizaciones que apoyaron la causa, entre las que citó al Equipo de Reflexión Investigación y Comunicación (ERIC), a los grupos campesinos, defensores de derechos humanos y al padre Melo (Ismael Moreno Coto).

La absolución de “Chabelo” fue celebrada por sus familiares y amigos, quienes con alegría, pero también con lágrimas de  la emoción, se pronunciaron en  las afueras de los tribunales.

CASO PECULIAR

Inicialmente del homicidio por el cual se acusó a “Chabelo”, existía una  lista de al menos 300 personas sospechosas, pero ésta se fue reduciendo hasta llegar a 30 y finalmente a una  persona, siendo “Chabelo” el seleccionado.

El primer juicio por el mismo delito, se celebró entre 2010 y 2012, luego el segundo en 2014 y este miércoles concluyó el tercero.

Preliminarmente, «Chabelo» fue acusado por la muerte de 10 personas, lo que fue desvanecido por su defensa, sin embargo la acusación siguió por homicidio simple de una persona, gracias a la declaración de un testigo que no estuvo en el lugar de los hechos, en una clara violación a la Constitución  de la República y al Código Procesal Penal.

A raíz de las irregularidades, su defensa, alegó falso testimonio y violaciones al debido proceso que terminaron en una sentencia condenatoria que fue anulada por la Sala de lo Penal de la Corte Suprema de Justicia, quién además ordenó la repetición del juicio, en un proceso entre junio del 2010 y julio  del 2012.

El caso del campesino de 38 años, que pasó siete años recluido en la granja penal de El Porvenir, en el departamento de Atlántida, ha sido denunciado como “juicio político”, porque los hechos se originaron en el marco del conflicto agrario en la región del Aguán.

La primera condena la recibió el 24 de julio de 2012, donde le dictaron sentencia condenándolo a 20 años de prisión.

Por las inconsistencias, el juicio llegó a etapa de casación y la Sala Penal de la Corte anuló el proceso y ordenó uno nuevo, que se realizó en enero-febrero de 2014.

Todas las contradicciones de los testigos fueron pasadas por alto por el Tribunal de Sentencia de Trujillo y lo condenaron a 17.5 años. Este proceso fue apelado nuevamente por el defensor, Omar Menjívar, quien logró nuevamente la anulación del juicio.

Pero en julio pasado se anunció que el campesino sería escuchado en libertad, tras la admisión de una solicitud de su defensa, y así volvió a su casa, aunque su familia ya no estaba completa, pues una de sus hijas había fallecido, al igual que otros parientes cercanos, a cuyos sepelios se le negó asistir.