Fundación Terra, celebra 20 años de trayectoria social

Campo Pagado

Por: Redacción CRITERIO

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Tegucigalpa.- Fundación Terra celebra con orgullo y respeto el llegar a 20 años consecutivos de trayectoria social fungiendo como vínculo entre las comunidades y las empresas de Grupo Terra, desarrollando programas y proyectos enfocados en brindar oportunidades y procurar el equilibrio económico y social para el mejoramiento de la calidad de vida y el crecimiento de sus colaboradores y comunidades.

«Arribar a 20 años para Fundación Terra y 40 años para Grupo Terra significa darnos cuenta de cuanto hemos aprendido y reafirmar el compromiso por el cual existimos: Crear un mejor futuro para nuestra gente» recalcó Fredy Nasser, CEO de Grupo Terra y Presidente de Fundación Terra.

La fundación trabaja bajo 3 pilares: 1. Educación, concentrados en elevar el rendimiento académico en los niños y jóvenes de escuelas públicas de Centroamérica, al mismo tiempo que se fomenta en ellos valores de solidaridad, respeto, confianza, honestidad y compromiso que les permitan desenvolverse como ciudadanos modelos en su comunidad. Teniendo como resultados a la fecha: a. 142,035 niños y jóvenes participantes en los programas educativos de la fundación b. 1,500 maestros enlace voluntarios c. 514,416 raciones de Merienda Escolar entregadas en 56 centros educativos d. 14 aliados estratégicos e. 1,345 becas de Excelencia Académica otorgadas a Hijos de Colaboradores 2. Desarrollo Social, enfocado en contribuir con el mejoramiento de la calidad de vida de los colaboradores, sus familias y comunidades a través de programas de mejoramiento y construcción de vivienda, construcciones educativas, comunitarias y asistencia en salud familiar. Algunos de sus resultados: a. Construcción de 10 centros educativos preescolares. b. 26,129 Metros cuadrados construidos en mejoras de viviendas de colaboradores en el programa de Vivienda Segura. c. 173 colaboradores y familias participantes del programa vivienda segura, de las cuales 60 se han beneficiado con atención en salud familiar. 3. Vinculación Social, programa a través del cual Fundación Terra representa el canal que procura un relacionamiento positivo con las comunidades donde operan los negocios de Grupo realizando diagnósticos socioeconómicos comunitarios, participan en diálogos, asambleas y realizan alianzas estratégicas que han permitido mantener una comunicación y vinculación efectiva con todos los públicos. Hoy son 400 comunidades activas participando en los programas educativos y de desarrollo social en distintas comunidades de la región.

Fundación Terra destaca que sus protagonistas han sido la niñez y juventud que participan en los programas que impulsa en pro de la educación y el mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades donde operan sus empresas. Así mismo, agradece a las autoridades nacionales, autoridades educativas, maestros y colaboradores de Grupo Terra por ser una pieza clave en el desarrollo de su accionar.

Y como un tributo a su trayectoria consecutiva de 20 años y a sus protagonistas Fundación Terra también lanza la campaña de 20 años que a partir de este día se podrá disfrutar en los diferentes medios de comunicación, la misma que demuestra su impacto general en las comunidades, desde programas educativos hasta programas de mejoramiento de infraestructura comunitarios, viviendas, accesos peatonales, abastecimiento de agua, recreación, deporte, organización comunitaria y sana convivencia.

Fundación Terra es la organización de proyección social de Grupo Terra y sus empresas, como parte de su estrategia de Responsabilidad Corporativa. Su enfoque principal es en la creación de valor a través de programas de educación a niños y jóvenes en las comunidades en donde tiene presencia Grupo Terra.

Crean fundación «Kaha Kamasa» para la conservación de la Ciudad Blanca y la Mosquitia hondureña (vídeo)

CAMPO PAGADO

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

 Tegucigalpa.- El pasado sábado 14 de julio  inició la creación de la «Fundación Kaha Kamasa» para garantizar la conservación de la mayor reserva ecológica de la región centroamericana: la selva de La Mosquitia en Honduras y la legendaria Ciudad Blanca o “La Ciudad Perdida del Mono”.

A la presentación de la fundación asistieron connotadas personalidades científicas y del mundo cinematográfico de los Estados Unidos y de organizaciones como Global Wildlife Conservation y Wildlife Conservation Society

La Fundación Kaha Kamasa está integrada por el Instituto Hondureño de Ciencia, Tecnología y la Innovación (IHCIETI), el Instituto Hondureño de Antropología e Historia (IHAH) y el Instituto de Conservación Forestal (ICF) en conjunto con varias organizaciones y personalidades nacionales y extranjeras.

Fue declarado como miembro de honor de la Fundación el cineasta Steve Elkins, ganador del premio Emmy y líder del equipo de exploración que haciendo uso de alta tecnología LIDAR descubrió el sitio de Ciudad Blanca.

A él le acompañaron los doctores Christopher Jordan, coordinador para Centroamérica y los Andes tropicales para la organización Global Wildlife Conservation, y Jeremy Radachowsky, director para Mesoamérica de Wildlife Conservation Society.

Todos ellos han demostrado un gran interés de la comunidad internacional por apoyar los esfuerzos de conservación de las grandes riquezas naturales, científicas y arqueológicas de La Mosquitia como patrimonio de la humanidad.

El acto también sirvió de escenario para la presentación de la edición en español del “best-seller” internacional “La ciudad perdida del dios mono”, del autor Douglas Preston, quien se dirigió al público presente mediante una vídeo-grabación en la que destacó sentirse honrado por haber sido nombrado también miembro de honor de la Fundación Kaha Kamasa.

La Fundación Kaha Kamasa da importantes pasos en su confirmación y esta semana se sostienen importantes reuniones en la ciudad de Washington, Estados Unidos para impulsar aún mas tan importante proyecto, relató a Criterio.hn el asesor presidencial Ramón Espinoza, quien viajó a Washington para darle seguimiento al proyecto.

                                                                                   Ramón Espinoza, asesor presidencial

Ciudad Blanca, un poco de historia

La Ciudad Blanca o «Ciudad del Dios Mono», es un sitio arqueológico situado en el oriente de la república de Honduras. Empieza contemplada como una leyenda fantástica, luego como un mito de una civilización con esplendor que desapareció misteriosamente y en la actualidad convertida en centro de estudios arqueológicos.

La Ciudad Blanca, es un asentamiento legendario que se encuentra en la región de la Mosquitia en la jurisdicción territorial del Departamento Gracias a Dios, en el oriente de la república de Honduras.

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Esta extensa zona de bosque tropical, que incluye la Reserva de la biosfera de Río Plátano, ha sido durante mucho tiempo el tema de diversas investigaciones multidisciplinarias. Los arqueólogos se refieren a «La Ciudad Blanca» como una parte de la zona Istmo – «colombiana de las Américas», en que las lenguas indígenas predominantes, incluyen los de las familias chibchas y Misumalpan.

Desde la década de 1920, varias expediciones habían buscado la Casa Blanca o Ciudad Blanca. El excéntrico explorador Theodore Morde organizó la más famosa de ellas, en 1940, bajo el auspicio del Museo Nacional de los Indígenas Americanos (ahora parte del Instituto Smithsoniano).

Morde regresó de La Mosquitia con miles de artefactos, afirmando haber entrado en la Ciudad Blanca. Según Morde, los indígenas del lugar dijeron que contenía la estatua gigante enterrada de un Dios Mono. El explorador no quiso revelar la ubicación por miedo, expresó, a que el sitio fuera saqueado. Más tarde se suicidó y el lugar, si es que existió, nunca fue identificado.

Para reconocerlo, en 2012 consiguieron la ayuda del Centro Nacional de Cartografía Láser Airborne de la Universidad de Houston. Un avión Cessna Skymaster, con un escáner LIDAR -Light Detection and Ranging- de un millón de dólares, sobrevoló el valle, sondeando el follaje de la selva con luz láser.

El LIDAR es capaz de trazar un mapa del suelo, incluso a través de la densa selva tropical, delineando cualquier elemento arqueológico que pudiera estar presente.

Al procesarse las imágenes, se distinguieron características no naturales que se extienden más allá de un kilómetro y medio a través del valle. Cuando Fisher analizó las imágenes, descubrió que el terreno a lo largo del río había sido casi totalmente remodelado por manos humanas.