Partidillos: un peligro a la democracia hondureña

Por: Jefferson Maradiaga
Periodista, Escritor, Analista
@JesusMaradiagaV
 
El pasado 26 de noviembre, participé por primera vez como miembro de una Mesa Electoral Receptora (MER), y lo hice por la Alianza de Oposición contra la Dictadura. Desde horas tempranas algo era anormal, los miembros de mesa de los partidos de maletín llegaron al centro de votación de la Escuela José Santos Guardiola de Comayagüela, transportados en los mismo autobuses en donde llegaban los del Partido Nacional,los liberales que llegaron eran personas conocidas del barrio, lo mismo que los Alianzas e incluso los nacionalistas; delos representantes de los partidos políticos pigmeos, ninguno era del sector de Villa Adela y otros mucho menos de la capital. Un rato después de aperturar la Mesa de Votación, los partidos políticos comenzaron a llegar con los desayunos para sus representantes. Los de la Alianza y Liberales, lo hicieron con mucho esfuerzo, algunos se quedaron sin comer, otros habían pedido con antelación a sus familiares que les llevaran una “burrita” a sabiendas de la escases de recursos.Ellos –nosotros- hicimos patria, como debe ser, como voluntarios, comprendíamos lo importante que era esta justa electoral. Nunca me sentí máspatriota en toda mi vida. En mi caso particular me tocó ser miembro de la mesa 08701, como secretario propietario, era el único opositor entre aquellos otros cinco, en mi mesa no hubo liberal. El derroche de recursos desbordaba en cualquier necesidad y antojo que se les viniera a los MER serviles. De repente, un hombre cruzó la puerta, con bandejas de comida bufet, le entregó a la representante nacionalista, su desayuno: Un jugo, una manzana y un postre. Casi inmediatamente, entra otro cargado igualmente de bandejas de comida, este le repartió al miembro de Vamos su desayuno, y lo mismo hizo con la representante de Faper, UD, Democracia Cristiana, ¿el desayuno?, pues bien, un jugo, una manzana, y un postre. Aquello confirmaba mis dudas, todos eran nacionalistas, y resultaba ridículo incluso como trataban de disimularlo, casi con la intención de evidenciar su propio descaro. ¿Pero como denunciarlo en el momento?, ellos podrían alegar que era simple colaboración, “un acto de caridad” y claro como negarle la comida a alguien. El problema era que para denunciar o tomar la decisión de hacerlo, debe hacerse con la votación mayoritaria de los miembros y yo estaba solo. Y si al final hubiese determinado papalear y hubiera tenido éxito, hubiese quedado solo, y la ley dice que la mesa solo puede abrirse a votación con un mínimo de tres miembros. Ese día en mi mesa, hubiesen quedado sin votar los ciudadanos, si hubiese intentado la expulsión de aquellos.

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Ahora, imaginemos el escenario inverso, ¿Qué sucedió con aquellas mesas que se aperturaron con la ausencia de Aliancistas y Liberales?, bastaba tener a los nacionalistas oficiales y a los no oficiales “Vamos”, “Demócratas Cristianos”, “Faper”, “UD” para continuar con el proceso. Y a sabiendas de quienes en verdad estaban tras aquellas credenciales, ¿Cuántas irregularidades no se pueden haber cometido en las mesas donde esto ocurrió?, en varias fases: durante la votación, el cierre, la contada y el llenado de actas.
 
Seguro saldrán muchos quejándose de estas palabras mías, por los epítetos, que dirán son ofensivos, una falta de respeto a esas instituciones y sus seguidores. Pero yo sé lo que vi. Vi un acto desvergonzadode irresponsabilidad ciudadana primero, cuando para empezar una persona se presta a cometer semejante embuste a la democracia. Si hay una cosa que admirar al Partido Nacional, es su capacidad de organizar actos criminales donde salen impunes, son los vándalos perfectos, y ojo no porque no dejen evidencias de su autoría o del procedimiento que usan sino porque usan y manipulan el sistema, para que nada se persiga y hacerlo parecer correcto ante la ley, una legislación endonde nadan a sus anchas, a sabiendas de los vericuetos que les permiten la fuga hacia la impunidad. Si tan solo usaran esa viveza, para el bien y no para conspirar.
En el trascurso los MER nos terminamos llevando bien y hasta cierto punto creo que hubo el potencial para una amistad, aunque he llegado a la conclusión, paranoica o no, que en aquella obra tan bien montada, no se puede creer ni el tropiezo del actor en el escenario, sin pensar antes que todo era parte del espectáculo. Al final, como lo marca el procedimiento, votamos, en aquellas urnas, aquellas últimas seis papeletas depositadas eran las nuestras, al momento de cantar los votos en el escrutinio, esas, las que habían quedado encima por ser las ultimas, fueron las primeras en ser expresadas, eran a favor del candidato nacionalista, menos uno, el mío.
 
Por tal razón, en la comparación de actas, en medio de la actual crisis, no pueden participar los partidos pequeños, ya que no sería extraño que “ellos” –que son los mismos- con los nacionalistas, presenten las mismas actas manipuladas. Son los tres partidos grandes en contienda los únicos que pudieron actuar por sus propios intereses y con sus propios recursos y gente, lo demás está viciado. Urgen leyes regulatorias para los partidos que en procesos electorales no logren sacar minimamente el 10% de una elección, tanto en su representación ante el TSE, su existencia jurídica, como en la entrega de credenciales. Aunque por la salud de la República, tales partidillos, a mi criterio deberían desaparecer.