Ostentoso Centro Cívico Gubernamental contrasta con mercado de frutas en el Juan Pablo II

En otro extremo de la capital hondureña un grupo de mujeres pide comida

Por: Fernando Destéphen

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa. -Alfredo, vestido con jeans, camiseta del equipo inglés Manchester United y tapándose del sol con un sombrero, suda impaciente, esperando vender la carga de mangos que transportó en un pick up desde Comayagua a un nuevo e inesperado mercado en una zona selecta de Tegucigalpa.

Sin habérselo imaginado nunca, Alfredo Ramos, camina en un ambiente impregnado por el olor a mango, mezclado con las frutas y vegetales que ofrecen otros comerciantes desde el lunes, en un predio en el bulevard Juan Pablo II en el que son vecinos de un conglomerado de restaurantes de comidas rápidas, hoteles y el faraónico Centro Cívico Gubernamental.

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El mercado improvisado de frutas y verduras contraste con el ostentoso edificio gubernamental, cuyo costo anda en 212 millones de dólares, una suma inimaginable para Alfredo, que también pagará de sus ingresos una renta de 25 años a la empresa mexicana Gia, encargada de ejecución la obra, pese a que ésta ha sido financiada, en gran parte, con los fondos de las instituciones públicas de previsión social.

El alcalde, Nasry «Tito» Asfura, ensanchó la presencia de los mercados populares en la capital al instalar parte del centro de abasto del Zonal Belén en el sitio donde operó la llamada “Villa Navideña” en el bulevard Juan Pablo II.

Hace dos días los vendedores son vecinos cercanos del mismo presidente, Juan Hernández, que por ratos se instala en la antigua Casa de Gobierno, el Palacio José Cecilio del Valle– del que espera saltar a sus lujosas y espaciosas oficinas en el complejo de edificios de oficinas gubernamentales.

En la selecta zona, los vendedores como Alfredo operan frente a los negocios de comida rápida Burger King, Mac Donalds, Pizza Hut, Little Cesars, Campero, Dennis, Chillis y Expresso Americano, que se encuentran cerrados desde el inicio del toque de queda.

Los propietarios de estos negocios presionan al gobierno porque se les permita las ventas en ventanilla para llevar y a domicilio, incluso, a través de medios de comunicación de los que son socios o están vinculados.

mercado de frutas en el Juan Pablo II
Alfredo y los demás vendedores de frutas y verduras están siendo severamente afectados por los efectos de la pandemia.

“Yo nunca pensé que vendría a vender mangos en esta zona”, dijo Alfredo con su rostro cubierto por una mascarilla negra.

El comerciante aseguró amargamente que desde que se aplica la cuarentena en Tegucigalpa, sus ventas en el Mercado Zonal Belén bajaron en hasta un 50 por ciento por las medidas de restricción a la circulación de la población.

Alfredo observa con desaliento las pocas ventas en el nuevo mercado, creado por la alcaldía de Tegucigalpa por la escasa concurrencia de compradores que tradicionalmente adquieren las frutas y las legumbres. Sus clientes han sido dueños de pequeños y medianos negocios y restaurantes en la capital.

Las medidas de aislamiento social, aplicadas en Honduras en busca de contener la propagación del coronavirus, —que ha enfermado a 494 personas y causado la muerte a 46, en varias regiones del país—ha hecho que miles de productores agrícolas pierdan sus cosechas al no poder llegar a los mercados en las principales ciudades.

Los pronósticos de las secuelas de la pandemia del coronavirus en Honduras no sólo son devastadoras en el número de contagios y muertes que presagian expertos, si no que en el impacto negativo en el insuficiente y errático crecimiento de la economía.

Honduras registrará en el 2020, un comportamiento económico negativo de – 2.8, según la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), lo que se traducirá en un ensanchamiento del desempleo y la pobreza.

En Honduras un 62 por ciento de la población de 9.3 millones de personas, viven en condiciones de pobreza, un fenómeno agravado por la corrupción estructural en la administración de los fondos públicos que roba a los ciudadanos el derecho a educación, salud y alimentación.

La peor caída en el crecimiento de la economía en Honduras, en la última década se registró en el año 2009, cuando se contrajo un -2.1 a causa del golpe de Estado militar de junio de ese año contra el presidente Manuel Zelaya Rosales, y la crisis financiera en los Estados Unidos de 2008.

En el nuevo mercado improvisado en el terreno de la Villa Navideña, Alfredo observa impaciente el poco movimiento en la venta de su producto. Aunque entran y salen del lugar vehículos que traen productos para la venta y otros que compran para llevar a sus negocios son pocos los que se han interesado en los mangos de Alfredo.

La alcaldía de Tegucigalpa decidió abrir este nuevo mercado para evitar la aglomeración de miles de vendedores y compradores en el interior y las afueras del Mercado Zonal Belén, consideradas verdaderas bombas de contagio del coronavirus.

                                  Las protestas por comida

Mientras, en la periferia sur de la capital a inmediaciones del primer Batallón de Infantería y en las cercanías de la sede de la secretaría de Seguridad, un grupo de mujeres cargando sus hijos piden comida a los conductores que transitan por el lugar.

mercado de frutas en el Juan Pablo II
La exclusión en esta mujer también engloba al sistema de educación. La baja escolaridad en Honduras sigue siendo uno de los más grandes rezagos.

Daysi María Guifarro, una ama de casa desempleada, de 32 años y madre de 4 hijos bajó, junto a otras 10 mujeres desde la colonia Ramón Amaya Amador situada en las cercanías de la Residencial Arturo Quesada, desde que inició el toque de queda a pedir comida en la calle. 

Con un poco de pena en sus miradas, levantan las cartulinas a cada carro que pasa, no solo los levantan, también gritan pidiendo comida. “Lo que sea su voluntad”, dicen a los conductores que en algunos casos se detienen y les dan algo de dinero.

La crisis causada al paralizarse las actividades industriales, comercio y servicios en busca de evitar una propagación acelerada del coronavirus, ya rinde sus frutos.

Más de cien mil empleados han sido suspendidos sin goce de salario de sus trabajos por empresas que han solicitado al ministerio de Trabajo una suspensión de operaciones por cuatro meses.

La mayoría son empleados de la llamada industria maquiladora de exportación, afectadas no solo por el toque de queda, si no por la reducción en la demanda de sus productos, en su mayoría de la confección en su principal mercado Estados Unidos, también severamente golpeado por el contagio del coronavirus.

Dentro de las estrategias del gobierno, desde que comenzó la cuarentena, se plantea una compensación económica de hasta seis mil lempiras para los trabajadores que han sido suspendidos de sus trabajos, medida que no le sirve ni a Daysi ni a su esposo ni a las otras mujeres ni a sus esposos, porque sus trabajos son tercerizados o en el comercio informal y no aportan al Régimen de Aportaciones Privadas (RAP).

Mientras, también los incendios forestales y el calor golpean el país, Victorino Carranza, presidenta del Gremio de la Pequeña y Mediana Empresa (Gremipe), advirte que después de la epidemia “quedará destruida la pequeña empresa y toda la economía resultará afectada porque genera más de 1,6 millones de empleos, el 35 por ciento del ISR”.

La epidemia en el espacio de la salud va a controlarse en unos dos o tres años, pero la recuperación económica tardará al menos una década.

Desde hace un mes, Deysi y las mujeres que la acompañan comenzaron a mendigar, porque la llamada “Bolsa Solidaria” no llega a sus comunidades, como a muchas otras acosadas por la pobreza, agravada por las limitaciones de movilización social.      

Las protestas o reclamos en las calles por la falta de alimentos se han extendido por varias zonas de Tegucigalpa y en otras ciudades de Honduras.

Atrás del mercado Jacaleapa en la colonia Kennedy de Tegucigalpa, también hay hambre, dice Yamileth de 33 años, quien mantiene su hogar porque su esposo no está trabajando y tiene cuatros hijos y a sus padres.

La familia de Yamileth es oriunda de Jamastrán, El Paraíso. Desde que comenzó la cuarentena Yamileth solo ha recibido una bolsa de alimentos.

Junto con otras mujeres se detienen en las entradas de la colonia Kennedy y desde ahí, con el golpe del sol, la indiferencia y el miedo de la población, piden comida.

Centro cívico gubernamental que se construye es antipatriótico y nocivo para Tegucigalpa: CAH

GIA-A S.A de C.V es la empresa extranjera que está ejecutando el proyecto y ni siquiera está registrada en el país. Esta empresa  está relacionada con la edificación de la controvertida “Casa Blanca”, propiedad de la actriz y primera dama mexicana Angélica Rivera, esposa del presidente Enrique Peña Nieto.

Por: redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Tegucigalpa.- El Colegio de Arquitectos de Honduras (CAH), manifestó este día su posición frente a la construcción del Centro Cívico Gubernamental declarándolo antipatriótico y nocivo para la ciudad capital.

Además mostraron su preocupación por las estrategias de adjudicación de proyectos del gobierno, también les preocupan las repercusiones que tendrán en el mediano y largo plazo algunos proyectos que se están impulsando y que impactarán en las ciudades y la población en general. Dado que las acciones del gobierno están encaminadas a concentrar la inversión pública minimizando contrataciones masivas de profesionales del rubro de la construcción.

Los resultados de esas políticas del actual gobierno han sido agudizar el desempleo constatando como muchos profesionales se han visto obligados a migrar por la falta de oportunidades. Mientras esta administración de Juan Hernández,  mantiene esta estrategia de concentración de proyectos, provocando desmotivación de la inversión privada y adjudica grandes proyectos de identidad nacional a empresas extranjeras.

Mario Matamoros, secretario del CAH señaló que, en el país existen actualmente más de 5 mil ingenieros civiles y más de mil arquitectos desempleados por falta de políticas empleo del actual gobierno.

De la misma manera, los arquitectos perciben con extrema preocupación el impacto urbano que causarán los grandes proyectos que se están impulsando desde el gobierno; más aún por la falta de análisis técnicos necesarios para su implementación.

El CAH ha expuesto el vacío que existe en el Estado de una estructura competente en planificar, orientar y coordinar estos proyectos de infraestructura, comunicación, ordenamiento territorial, gestión de paisaje y desarrollo urbano. (Los grandes proyectos en cartera están obedeciendo solamente a razones (económicas; pero no de desarrollo.

En una carta pública presentada este lunes a los medios, el CAH destaca que  la operatividad de dicho proyecto alterará de manera negativa los sistemas viales y de movilidad urbana proyectados por la alcaldía; este proyecto al aglomerar más de 10,000 personas en un terreno de 4.47 manzanas, en una zona que se ha convertido en una centralidad de la ciudad conformada por comercios, oficinas, bancos, hoteles, instalaciones académicas y recreativas, ha obligado a las autoridades municipales a realizar proyectos para minimizar el impacto vial y ambiental proyectados solo con los usos y demanda actual.

La magnitud y condiciones particulares del proyecto Centro Cívico Gubernamental presionará fuertemente a la ciudad por lo que instamos también a las autoridades municipales a revisar detenidamente el mismo con bases técnicas, compromiso y responsabilidad ciudadana este es un proyecto del gobierno central que alterará fuertemente  la ciudad.

El proyecto concebido permitirá que en el mediano y largo plazo los capitalinos se enfrenten a los mismos problemas de movilidad vial que obligaron la reubicación de la antigua Casa de gobierno en el Centro Histórico de Tegucigalpa.

Además generará, contaminación, y la obligación no menos importantes de solucionar en el corto plazo economías de aglomeración previamente generadas con el desplazamiento de oficinas con su repercusión en cierres de negocios, el proyecto generara también fluctuaciones en los usos de suelo, que sumado a los viales y ambientales provocara un alto impacto en el deterioro a la calidad de vida urbana.

Los profesionales de la arquitectura se quejan además de la falta de patriotismo a no otorgar este proyecto a una empresa hondureña argumentando que “Ningún gobierno de otro país consciente de lo que representa un proyecto de esta naturaleza, otorgaría un símbolo de identidad nacional a una empresa extranjera”.

Finalmente,  solicitaron al presidente Hernández que revise y realice las rectificaciones necesarias que permita a los hondureños,  contar con un proyecto del centro cívico gubernamental, que fortalezca nuestra identidad, potencie nuestra ciudad y sea ejemplar en el desarrollo de soluciones arquitectónicas y urbanas del país.

Datos

Según el gobierno la obra representará un ahorro de 300 millones de lempiras anuales en concepto de alquileres de edificios.

Centro cívico es un proyecto estructurado por la Comisión para la Promoción de Alianzas Público Privadas (COALIANZA), y el Banco Lafise mediante la gerencia de un fideicomiso que tiene un costo referencial de 200 millones de dólares que se supone (según el convenio),serán aportados en su totalidad por la empresa adjudicataria del proyecto.  

Sin embargo en la conferencia de prensa de hoy, el CAH dijo que el gobierno pretende sacar fondos de los institutos de previsión del estado para reunir los recursos económicos que el proyecto requiere.