A JOH se le agotó el tiempo y busca ansiosamente impunidad

Presidente Hernández

Por: Oscar Miguel Marroquín 

Este cuento de que los pastores quieren incursionar en política tiene un trasfondo que va más allá de lo que nos imaginamos, en esencia la participación de la mal llamada iglesia cristiana o “reserva moral” para rescatar a Honduras no es más que una mentira muy bien disfrazada, es una confabulación entre Juan Hernández y los autodenominados pastores evangélicos.

¿Confabulación para que y a favor de quién?

De esta interrogante se pueden desprender dos aspectos muy importantes, el primero es que JOH no confía plenamente en la posibilidad que el Partido Nacional pueda lograr, por cualquier medio, incluyendo el fraude electoral, otro mandato presidencial, y el segundo aspecto es que JOH baraja un nuevo fraude electoral, pero con una máscara diferente, es decir, un fraude electoral a lo evangélico, en el que las dudas queden disipadas por tratarse esta vez de la mal llamada “reserva moral del país”.

Pues bien, esta confabulación entre los “pastores evangélicos” y JOH tiene como propósito la búsqueda de impunidad.

Asustado por los ejemplos de Guatemala y El Salvador, países en los que tres expresidentes han sido llevados al banquillo de los acusados por sendos actos de corrupción y otros crímenes, JOH busca a toda costa garantía de impunidad, a fin de no ser alcanzado por el brazo de la justicia, y para lograr este objetivo nada mejor que un aliado perfecto, un aliado que haciendo uso de un discurso religioso que trastoque lo meramente esencial de la justicia terrenal por una justicia divina, ahí está en esencia la jugada de esta confabulación entre JOH y los mal llamados pastores evangélicos.

Desde mi particular punto de vista, esta confabulación debería ser detenida casi que de inmediato por los diferentes sectores sociales, y si al caso existe oposición política está también debería contribuir a detener semejante crimen, dado que dejar pasar el tiempo y permitir la inscripción de la iglesia evangélica como partido político sería una enorme derrota para el pueblo hondureño y un triunfo a favor de JOH, pues este tendría más que garantizada la tan ansiada impunidad.

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El formato de cómo llevar a cabo un nuevo fraude electoral,  es una de las especialidades del Partido Nacional y del propio Juan Orlando Hernández, de eso no cabe duda alguna, de ahí que este formato tendría ciertas variables con la incorporación de los pastores evangélicos como un nuevo partido político, que naturalmente será financiado y conducido tras bambalinas por el Partido Nacional, a fin de garantizar que los pastores ocupen casa presidencial y desde ahí anular toda posibilidad de persecución judicial contra JOH y otros implicados no solamente en actos de corrupción, sino también, en delitos de asesinato, narcotráfico, lavado de activos y otros.

Además, la llegada al poder de la iglesia evangélica no sería rechazada por los Estados Unidos, por el contrario, estos recibirían el beneplácito inmediato, pues un partido evangélico no representa ninguna posibilidad de oponerse a las políticas del neoliberalismo y dócilmente acatarían la orden de atacar a otros países como Venezuela y Nicaragua que ahora mismo son el blanco de la política guerrerista de los Estados Unidos.

La cuestión esta entonces planteada, la sociedad tiene la palabra.