Rosa Parks, la valiente mujer negra que, con su acción de concreta rebeldía, iniciara el movimiento negro de resistencia civil en Estados Unidos de América, dijo una vez con razón que: “Saber lo que se tiene que hacer, elimina el miedo”.
Precisamente, en momentos en que la sociedad opaca imperialista mundial, en sus acepciones de sociedad capitalista industrial, sociedad capitalista dependiente y sociedad socialista del siglo XXI, usa en todas estas sus formas al miedo y la vigilancia para mantener obnubilados, sumisos, sometidos y paralizados a todos sus individuos y ciudadanos, al castigarlos y enfermarlos con un terrible terror a la vida y al amor auténticos, se precisa alzarnos todos en el haz lumínico de la ¡revolución mundial por un nuevo y completamente opuesto sistema socioeconómico del comunismo patriótico democrático!
Todas las sociedades actuales del mundo están enfermas y todos sus individuos están disociados, enfermos y divididos, estamos viviendo una ficción constructivista que nos aleja cada vez más de la realidad objetiva creadora y, por tanto, de la salud física y mental.
Todos los sistemas de enseñanza del mundo, con muy pocas excepciones, están diseñados para producir personas-objetos, temerosas, aceleradas, incomprensivas, irreflexivas, agresivas, limitantemente competitivas, narcisistas y consumistas de cosas, drogas, alcohol, tabaco y vivencias de alto riesgo y de máxima adrenalina. Las personas no viven, solo creen vivir cuando, en realidad, solo están sobrevivientemente existiendo.
Honduras no es la excepción. Lo que necesitamos a nivel hondureño y mundial es una educación revolucionaria formal y ciudadana que forme integralmente personas que amen la verdad con todas sus fuerzas; que odien la hipocresía y la falsedad y que no se dejen llevar por las apariencias superficiales y vulgares; personas que no repriman sus emociones y aprendan a gestionarlas constructivamente con autoestima, amor propio, autoconfianza, rebeldía, duda, sano orgullo, empatía, autorrespeto y fidelidad en sí mismas, y, sobre todo voluntad para cambiar individualmente y transformar el mundo de actual fría opacidad.
La sociedad contemporánea mundial está matando y aniquilando a la Humanidad entera, porque cualquiera que sea su forma psicosocial y económica sistémica, está impidiendo a los seres humanos que seamos francos, sinceros, auténticos, amantes de la vida o la biofilia, y que, por sobre todas las cosas, amemos incondicionalmente al género humano y a la naturaleza en general. Asistiremos, si no hacemos nada al respecto, al fin de la raza humana, si continúa y permanece inalterable esa sociedad mundial egoísta e individualista de medios que no ve en la Humanidad un fin en sí misma.
El capitalismo imperialista debe desaparecer para siempre como sistema socioeconómico, lo mismo que el socialismo del siglo XXI. Sólo un comunismo patriótico democrático que respete los límites y las posibilidades de la naturaleza humana; y que considere la libertad plena que implica la utopía real que reconoce que, pese a nuestra mutua igualdad como seres humanos y nuestras diferencias, no somos nunca idénticos de forma absoluta, puede lograr que ningún individuo sea oprimido o mancillado y que ninguna nación sea invadida, agredida, socavada, explotada o humillada jamás.
El comunismo patriótico democrático es el inicio de la historia utópica relacional lumínica de la Humanidad, bajo los fundamentos de una Ilustración positiva y dialógica que se reconoce a sí misma como posibilidad de lo eternamente bueno pese a la brevedad de la vida individual. En esa Humanidad Positivamente Creadora no existen más abismos entre la vida y la muerte; la colectividad y el individuo particular; la consciencia y la voluntad en dignidad.
El hombre, entendido ahora como ser humano integral, no puede estar ni vivir rebajado a Dios y en constante temor y miedo, como falsamente creyese Calvino. Debe saber vivir libre con firmes raíces y con alas extendidas hacia un vuelo permanentemente creador y positivo desde su propia e individual originalidad humanista.
¡Vamos de casa en casa, de familia en familia, de patria en patria, por el fortalecimiento de una dignidad humana lograda dignamente porque vence toda desesperanza de curación, sanación, salvación y rescate!
¡Ciudadanos del Mundo, Unámonos siempre por la Revolución Mundial!
¡En la Teoría Relacional y en las calles está el poder!





