¿Quién fue Blanca Jeannette Kawas? 

Tegucigalpa, Honduras. Blanca Jeannette Kawas Fernández, considerada como la primera mártir del movimiento ambientalista, nació el 16 de enero de 1946 en el municipio de Tela, ubicado en el departamento de Atlántida. 

Kawas realizó sus estudios en Tela, donde logró obtener en 1967 el título de perito mercantil y contador público, lo que le permitió posteriormente desempeñarse en instituciones financieras. A finales de los ochentas  se trasladó a Nueva Orleans, Estados Unidos, donde estudió computación y luego regresó a Honduras en 1990 para asumir las riendas del negocio familiar. 

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SUS COMIENZOS EN LA LUCHA AMBIENTAL

Kawas creció rodeada de naturaleza y, desde temprana edad, desarrolló una profunda conciencia sobre la importancia de preservar la flora y fauna en la Bahía de Tela. Por esta razón, ante los intentos de invasión para sembrar cultivos en el Parque Nacional Punta Sal, ella y un grupo de amigos hicieron frente a la situación y conformaron el capítulo de Ecologistas de Tela.

Tiempo después de dicha conformación, se registró la creación de la Fundación para la Protección de Lancetilla, Punta Sal y Texiguat (PROLANSATE), una organización que, bajo la presidencia de Kawas, llegó a ser un símbolo insigne que trabajó en beneficio de la comunidad y a favor de la riqueza natural de la Bahía de Tela. 

Durante su gestión como presidenta de PROLANSATE, logró que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobara un proyecto de mantenimiento para el Jardín Botánico Lancetilla y  que se aprobara en 1993 la aprobación del Bachillerato Técnico en Ecología.

Como presidenta de PROLANSATE, Jeannette Kawas gestionó ante la ONU la aprobación de un proyecto de mantenimiento para el Jardín Botánico Lancetilla y fue pieza clave para que, en 1993, se estableciera el Bachillerato Técnico en Ecología

Parque Nacional Jeannette Kawas. Foto: Jorge Burgos/Criterio.hn

Además, consiguió que Punta Sal fuera categorizado como Parque Nacional y logró la cancelación de los permisos de construcción del Canal Paralelo Martínez, ubicado en la zona sureste de dicha área protegida. 

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ENFRENTAMIENTOS 

Pese a los logros significativos, Kawas también se  enfrentó a diversas problemáticas derivadas de grupos de poder que pretendían explotar los recursos naturales y generar capital  a costa de la riqueza natural y de la flora y fauna presente en la Península de Punta Sal.

En su condición como presidenta de PROLANSATE, denunció en reiteradas ocasiones la  contaminación  de lagunas, la explotación ilegal de los bosques, daños provocados a áreas protegidas, los repetidos intentos de invasión ilegal de los territorios aledaños a la Bahía de Tela, mientras le hacía frente a diversos proyectos económicos que dejarían como resultado el deterioro de la riqueza natural de la región. 

Días previos a su asesinato, en medio de la constante lucha por la defensa ambiental, el expresidente liberal, Carlos Roberto Reina, otorgó títulos de propiedad de las reservas del Parque Nacional de Punta Sal a  campesinos y empresarios, causando el descontento y la indignación de los miembros de PROLANSATE. 

Como resultado de la iniciativa del Estado de Honduras, Kawas, quien en ese momento continuaba en la presidencia de la organización, convocó a una marcha pacífica en la ciudad Tela, como símbolo de protesta por los títulos otorgados, que significaban un retroceso en la defensa de los bienes naturales. 

Dos días después de la protesta, las autoridades hondureñas registraron el asesinato de Jeannette Kawas, un hecho que trajo consigo el inicio de la persecución, el hostigamiento, las amenazas y los asesinatos a personas defensoras en Honduras. 

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CRONOLOGÍA

Eran aproximadamente las 7:30 de la noche del 6 de febrero de 1995, cuando dos hombres armados irrumpieron en los alrededores de su vivienda, ubicada en el barrio El Centro de Tela, y dispararon hasta quitarle la vida. 

Kawas murió de forma instantánea tras recibir un impacto de bala calibre 9 milímetros en la nuca, como  represalia directa por su incansable labor en defensa del medio ambiente.

El 6 de marzo de 1995, Juan Francisco López Mejía, un joven de 16 años, fue puesto en manos de las autoridades por presuntamente estar involucrado, junto a dos de sus familiares, en el asesinato de la ambientalista. 

Ese mismo día, el Juzgado de Paz de lo Criminal de la ciudad de Tela ordenó la captura de los presuntos responsables, sin embargo, dos días más tarde, fueron dejados en libertad por el fiscal encargado de la investigación, quien declaró que el joven Juan Francisco López había sido coaccionado a rendir declaraciones incriminatorias, por lo que se determinó que no hubo méritos para la captura.

El 29 de agosto de 2003, el caso de Kawas dio un giro de 180 grados, luego que el Juzgado de Paz de lo Criminal de Tela recibiera la declaración de un  testigo de los hechos, quien indicó que había sido amenazado por el sargento Ismael Perdomo de la Policía Nacional, y tras indagaciones en los informes de autopsia, se determinó que había indicios sobre la participación de funcionarios policiales en la planificación y en la obstrucción de la investigación. 

En 2004, el Ministerio Público solicitó al juez de Letras Seccional de Tela que ordenara la captura del sargento Ismael Perdomo, por suponerlo responsable de los delitos de abuso de autoridad y coacciones en perjuicio de la administración pública; sin embargo, dos años más tarde fue puesto en libertad luego  que las autoridades  determinaron que la captura tenía vicios de nulidad. 

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SENTENCIA DE LA CORTE IDH 

El manto de impunidad que cubría el asesinato  y la nula acción investigativa de la institucionalidad hondureña provocaron que el caso de Jeannette Kawas fuese llevado por sus familiares y organizaciones nacionales e internacionales a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.  

Tras una evaluación de los informes y testimonios presentados por la defensa, la Corte determinó por unanimidad declarar la culpabilidad del Estado de Honduras en el asesinato de la ambientalista, dejando en evidencia el incumplimiento  de  su deber de investigar los hechos de este crimen.

Además de la declaración de culpabilidad, la Corte Interamericana de Derechos Humanos ordenó a las autoridades hondureñas realizar el levantamiento de un monumento en honor a la ambientalista, el renombramiento del Parque Nacional de Punta Sal a Parque Nacional Jeanette Kawas, más el pago de indemnizaciones a la madre e hijos de la víctima por daño material e inmaterial, y la continuidad en la investigación del caso hasta esclarecer las motivaciones del asesinato de la primera mártir del movimiento ambientalista en Honduras.

Han transcurrido más de 30 años desde el asesinato de la ambientalista y, hasta la fecha, las autoridades hondureñas continúan sin esclarecer el crimen, un hecho que deja en evidencia las razones por las cuales es uno de los países más peligrosos para la defensa del ambiente. 

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