Tegucigalpa, Honduras. A pesar de la controversia que ha generado la iniciativa promovida desde el Congreso Nacional, cuyos promotores ahora aseguran que la lectura de la Biblia será de carácter voluntario, el proyecto de ley continúa avanzando, lo que abre un debate sobre si la medida será verdaderamente opcional o si podría convertirse con el tiempo en un mecanismo para imponerla de forma obligatoria.
La moción impulsada por el presidente del Poder Legislativo, Tomás Zambrano, inicialmente promovía la obligatoriedad de la lectura de la Biblia, bajo la excusa de implementar los valores religiosos, pues según el diputado y sus correligionarios del Partido Nacional, los principios cristianos representan la solución para muchas de las problemáticas que se registran en el país.
No obstante, tras la viralidad de la propuesta y la pretensión de los congresistas de eliminar los artículos que garantizan la laicidad del Estado, organizaciones de mujeres, derechos humanos y sociedad civil se han pronunciado en contra de la iniciativa, lo que ha llevado a los congresistas a replantear el carácter de la moción con el fin de buscar la aceptación de esta.
Lea también: Organizaciones de mujeres se pronuncian contra pretensión de eliminar la laicidad del Estado
AVANCES DE LA INICIATIVA

Durante la reunión se habrían abordado diversas inquietudes alrededor de la propuesta con relación a los debates por la pluralidad religiosa y las garantías contempladas dentro de la Constitución de la República.
Al cierre del conversatorio, la viceministra de Educación, Angélica Sandrez, declaró a los medios de comunicación que el país tiene el deber de fortalecer la formación actitudinal de los jóvenes y que eso podría alcanzarse a través de enseñanzas basadas en relatos bíblicos.
Sandrez mencionó que los textos bíblicos serán presentados desde una perspectiva cultural, lo que promoverá la convivencia pacífica, el respeto, la empatía y el respeto crítico en las aulas de clases.
La funcionaria afirmó que la lectura de la Biblia no será obligatoria y que se implementará de una manera estratégica, tomando en cuenta a los gremios magisteriales y que responden a las directrices ordenadas por la ministra de educación Arely Argueta, “llegar de manera estratégica inculcando los valores desde relatos universales”.
Por su parte, el diputado nacionalista y presidente de la comisión, Arnold Burgos, explicó que quienes no deseen participar en la lectura bíblica no enfrentarán sanciones de ningún tipo. Asimismo, reafirmó que serán las iglesias, en coordinación con la Secretaría de Educación, las encargadas de definir la metodología a seguir para quienes opten por no recibir estas enseñanzas.
Burgos aseguró que para la impartición de los presuntos principios no se implementará el uso de ningún tipo de Biblia, y detalló que ambos sectores construirán un manual. El congresista enfatizó que todas las religiones tienen un mismo Dios, una aseveración que invisibiliza a religiones como el budismo, el islam, entre otras.

De interés: Congreso carece de facultades para reformar la Constitución e imponer la lectura de la Biblia
UNA VOLUNTARIEDAD ENTRE DUDAS
Con respecto a la presunta voluntariedad para recibir la lectura de la Biblia, Cristina Alvarado, feminista e integrante del Movimiento de Mujeres por la Paz, Visitación Padilla, apuntó que los tomadores de decisión, tanto del Partido Nacional como del Congreso, están dando respuestas simplistas a problemáticas complejas y sociales que vienen arrastrando el país desde hace años.
Alvarado expuso que el hecho de que se tomen en cuenta las posturas únicamente de las iglesias católica y evangélica es la clara negación de que hay personas y familias que profesan otras religiones.
La feminista alertó que les preocupa que, con la controversia de la lectura de la Biblia, se esté descuidando situaciones como la violencia sexual, el maltrato familiar y la violencia doméstica que históricamente se viene registrando en el país.
La activista lamentó que se esté registrando una etapa en la cual hay una narrativa en la que pretenden hacer creer que están ejerciendo derechos y que están promoviendo una cultura de respeto cuando estos continúan violentando la Constitución de la República.
“Lejos de estar planteando una lectura en la Biblia, deberíamos estar planteando que vuelva la CICIH, porque eso sí nos permitiría de alguna manera detener la corrupción que históricamente ha sucedido en los distintos gobiernos”, dijo.






