Presidenta de enfermeras de Honduras se va exiliada por persecución de gobierno de Juan Hernández

Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Australia o Canadá sería el destino de la presidenta de las enfermeras hondureñas, despedida por decir la verdad en un régimen donde impera la ley de secretos.

Llorando y llena de tristeza e impotencia, Almendárez relató su situación
Llorando y llena de tristeza e impotencia, Almendárez relató su situación

Tegucigalpa. Yaneth Almendárez, presidenta de las enfermeras auxiliares de Honduras, despedida recientemente,  reveló  en las últimas horas,  que se exiliará por la persecución que sufre tras ser despedida de su trabajo.

La dirigente gremial que manifestó que teme por su vida,  aseguró que en los próximos días saldrá del país, rumbo a Canadá, Australia u otra nación, por el acoso ejercido por el gobierno hondureño, luego que denunciara irregularidades en el sistema sanitario.

Almendárez reveló que fue destituida del cargo de presidenta de la Asociación Nacional de Enfermeras de Honduras (ANEEAH), por resolución de la Unidad de Registro y Seguimiento de Asociaciones Civiles (URSAC), dirigido por Juan Pablo Hernández Alvarado, hermano del gobernante Juan Hernández.

La resolución para despedirla,  fue emitida a inicios de la semana recién pasada por la entidad adscrita a la secretaría de Gobernación, que dirige Rigoberto Chang Castillo.  

Almendárez relató que la directiva de las enfermeras, que aun preside, fue infiltrada por miembros del Partido Nacional, que están conectados con la ministra de Salud, Yolani Batres, con quien ha tenido fuertes discusiones en los últimos meses por decir la verdad que esta ha querido callar.

Está a la espera –dijo– de resolver asuntos familiares para proceder al éxodo obligado, dejando atrás a su familia y compañeros que respaldaron su gestión.  

La presidenta de las enfermeras auxiliares fue despedida por revelar que en el país si hay muertes por Chicungunya y Dengue  y su  despido se realizó sin seguir el procedimiento legal.

Al siguiente día de la revelación hecha por Almendárez,  las mismas autoridades de salud al verse descubiertas salieron a manifestar que si se habían producido tres muertes en el país

Almendárez laboraba como enfermera en el hospital Aníbal Murillo, de Olanchito, Yoro, zona central de Honduras, días después que revelara muertes provocadas por el dengue y la fiebre reumática chikungunya.

Ante la denuncia del despido, la ministra de salud,  Mireya Batres,  negó ante los medios de comunicación ese extremo; pero se conoce que  dio visto bueno para que Almendárez fuera despedida de su puesto de trabajo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.