Por: Filiberto Guevara Juárez
Se está informando que, si el gobierno de Irán no abre el Estrecho de Ormuz lo más pronto posible, entonces EE. UU. e Israel, a partir de las 20:00 horas del Este (8:00 p. m.) de hoy martes 7 de abril de 2026, lanzarán ataques con misiles y bombas destructivas sobre objetivos no militares, para dañar plantas de suministro de energía eléctrica al pueblo de Irán e infraestructura vial, como puentes.
Todo con el objetivo de crear sufrimiento que obligue al pueblo iraní a rebelarse contra su gobierno. Donald Trump incluso ha amenazado con que Irán regrese a la “edad de piedra”. ¡Qué barbaridad!
Los motivos reales de esa locura del actual presidente Donald Trump nos los ocultan los medios de prensa en todo el mundo occidental, mediante una autocensura perversa y hasta satánica en cuanto al ocultamiento de la verdad, porque, como bien lo denunció Jesús de Nazaret hace más de dos mil años en el Medio Oriente, “Satanás es padre de la mentira y homicida desde el principio”.
No obstante, el millonario Martín Varsavsky ha dado a conocer al mundo que el verdadero motivo por el cual el presidente Trump actúa de la manera en que lo hace es el siguiente:
“…Venezuela e Irán eran los dos grandes canales de suministro petrolero que existían fuera del sistema del dólar. Ambos producían crudo pesado vendido principalmente a China y fuera de la supervisión financiera estadounidense. Ambos están siendo neutralizados en un plazo de 90 días.”
Es por eso que:
“…En enero de este año (2026), Estados Unidos tomó efectivamente el control de las mayores reservas de crudo pesado en el mundo. La costa del Golfo norteamericano tiene el complejo de refinación más avanzado del planeta, construido específicamente para procesar crudo pesado y ácido. Phillips 66, Valero y el resto están ahora posicionados para refinar cientos de miles de barriles diarios de crudo venezolano. Estados Unidos capturó una reserva estratégica masiva y consolidó su posición como exportador dominante de productos refinados de petróleo, una industria de 110,000 millones de dólares solo en 2025.”
El millonario Martín Varsavsky también dio a conocer que:
“…Si Irán cae y se instala un gobierno sucesor bajo influencia norteamericana, aproximadamente entre 40 a 45 millones de barriles diarios de producción global, de un total de 103 millones, quedarán bajo control estadounidense. La OPEP se vuelve irrelevante porque la coalición norteamericana pasa a ser un productor marginal. Y esto va más allá del petróleo. Lo que estamos presenciando es la evolución del sistema del petrodólar hacia un híbrido petróleo/GNL (gas natural licuado)-dólar. El viejo sistema se construyó sobre el crudo saudí cotizado en dólares. El nuevo se construye sobre crudo americano más gas americano desde la costa del Golfo, sin proveedor alternativo de escala comparable. La dependencia es más profunda porque la infraestructura GNL requiere contratos a largo plazo y terminales de regasificación que atan a los compradores durante décadas. Europa y los aliados del Pacífico —Japón, Corea del Sur y Taiwán— no pueden cambiar de proveedor. No queda hacia dónde girar. Están encerrados en el sistema energético norteamericano…”
Como bien se puede apreciar, lo cierto es que esa guerra contra Irán no es para llevar más libertad y justicia al pueblo de Irán. Son grandes intereses económicos de índole energético los que motivan esa injusta guerra contra la humanidad entera, y no solo contra Irán. Pero la prensa de Occidente y los medios de comunicación masiva no nos informan, e incluso nos mienten sobre tan importante asunto de interés mundial.
Sin duda alguna, es un acto de barbarie que el presidente Trump amenace con producir sufrimiento humano extremo en una nación con una gran historia civilizatoria como Irán, a la cual la humanidad entera le debe muchísimo en cuanto a civilización y cultura persa.
En este delicado momento para la humanidad entera, se debe tener muy en cuenta las siguientes palabras del extinto presidente uruguayo José Mujica:
“…La civilización es la mayor herencia que recibimos de las generaciones pasadas y la mayor herencia que podemos dejar a las generaciones futuras, porque la civilización es la construcción intergeneracional en el tiempo de la solidaridad entre los seres humanos.”
Así que es injusto, e incluso irracional, que el actual presidente de EE. UU., Donald Trump, amenace con llevar a Irán hasta la “edad de piedra”.





