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¿Por qué se rechazó el proyecto de nueva constitución en Chile?

Fiestas de Independencia

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Por: Guillermo Serrano

Raro el trasfondo que se da en una elección con voto obligatorio y que nuevamente revela el fracaso de los encuestadores… porque alcanzar un 20 por ciento más en la opción “rechazo” sobre la opción oficialista (y del gobierno del presidente Gabriel Boric) del “apruebo” habla mucho sobre la insatisfacción de los electores (o en mal castellano “votantes”) que no se vieron representados en el proyecto de una Carta Magna donde se incluyen un total de ¡388 artículos y 57 disposiciones transitorias! Quizá una Constitución que podría ser la más larga del mundo…

El nuevo proyecto constitucional -el que se rechazó- le sonaba raro a la mayoría de los chilenos, porque el país, con el problema Mapuche a la puerta (reconocimiento político a sus dirigentes, reparto de tierras, inclusión en el sistema social, etc., etc.,), mas el debilitamiento del senado y la Corte Suprema de Justicia, le seguía sonando un poco foráneo a una sociedad con mucha miopía que siempre se ha negado a cambios muy profundos en su tejido cultural.

Claro, hay que darle crédito a la poca prensa objetiva que existe en el país y que es manejada por grandes empresas, que además reciben (los dos periódicos mas grandes de Chile) mas de 50 millones de dólares anuales contemplados en el prepuesto nacional.

“Según los resultados del informe preparado sobre este tema por la señalada ONG, especializada en indagar los gastos de las instituciones públicas, en 2018 el Estado hizo compras de espacios publicitarios en medios de comunicación por US$43 millones, que incluye la publicidad del gobierno central y las municipalidades. En pesos son unos 27 mil millones. El análisis fue dirigido por Manuel Henríquez

De la mencionada cifra total detectada, ascendente a casi 43 millones de dólares, se puede identificar el destino final (a dónde fueron a parar) de un 65% de ese total, es decir, aproximadamente 28 millones de dólares. Entonces, hay todavía un bolsón oscuro de 35% del gasto que el Estado hace en este rubro que es imposible de determinar con exactitud, unos US$15 millones gastados en publicidad y difusión que permanecen en una completa nebulosa”.

Ahora bien: el “tiro en el pie” se lo dieron los mismos “constituyentes” cuando de una manera arrogante se inclinaron por una refundación de la sociedad chilena con ideas e ideologías que no eran originales, sino que se copiaban de otros sistemas como la constitución de Bolivia ideologizada por García Linera y que dio origen al estado plurinacional con fuerte representación indígena (se habla de entre un 40 a un 70% del total de casi 12 millones de habitantes del país boliviano); cuestión que difería del 12% de la población indígena entre el total del poco mas de 17 millones de habitantes de Chile.

Hay más, claro, del por qué del rechazo del proyecto de texto constitucional: la ola de fake news, como le creencia de la confiscación de casas y propiedades, nuevos códigos de propiedad y tenencias de aguas (en un país que tiene una sequía crónica que se arrastra por decenios), la aparente imposibilidad de establecer cambios a los textos constitucionales y los escándalos proporcionados por algunos constituyentes que no se tomaron su trabajo muy en serio.

Gabriel Boric (recientemente en la portada de la Revista Time) reconoció la derrota del proyecto que vuelve a fojas cero, como diría un leguleyo, y llamó a una especie de gobierno de unidad nacional, para reestudiar lo de una nueva constitución, pero ahora, dándole autoridad y protagonismo al congreso nacional, donde él no tiene mayoría.

Fueron casi dos años de elecciones políticas, de asambleístas constituyentes, en fin de una vida política intensa y que debería dar paso no solo a la reflexión, sino a un descanso mental muy necesario, para un país que necesita trabajar, ahora en las profesiones y oficios que cada uno tenga para tener lo necesario para vivir en un mundo de inflación de precios y no solo eso, de escasez de productos básicos, que iguala a Chile con el resto del mundo.

(guillermo.serrano@ideasyvoces.com)  

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