Nación.

Pese a la adversidad, hijo de Berta Cáceres escribe carta de esperanza e inspirado en la lucha de su madre

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Por: Salvador Zúniga Cáceres

Es inconcebible que como familiares no podamos saber absolutamente nada del curso de las investigaciones sobre el asesinato de nuestra madre, y que el Estado que la encarceló, que con sus militares amenaza y asesina a los y las que defienden la vida lleve esta investigación, que ese mismo Estado es el que sigue entregando nuestros territorios sagrados, que forma parte de un sistema racista, capitalista y patriarcal.

Con razón a veces nos preguntamos ¿Dónde está la esperanza? y es que si pretendemos buscarla en este sistema somos ingenuos, pero tenemos algo que basta para tener claro que esa esperanza es real ,esa está en la fuerza que nos mueve que involucra la espiritualidad que entiende verdaderamente que como seres vivientes dependemos de las demás formas de vida, ríos, montañas, animales, niños, niñas, mujeres, hombres, conectados y conectadas, desde la cotidianidad y hasta llegar a las situaciones en las que nuestra vida es dada para luchar por que la vida no sea destruida, por ese entendimiento, por esa cosmovisión, es difícil no tener miedo por las personas que luchan por los derechos elementales que este sistema no entiende porque eso es peligroso, no puedo pensar en recibir otra noticia como la que recibí el 3 de marzo, luchamos porque defender la vida no sea un riesgo, luchamos porque no queremos más injusticias, porque queremos un lugar en el mundo, un lugar digno, donde todos y todas seamos parte de la construcción de nuestro destino, luchamos porque en esta lucha está el espíritu de nuestra Bertita, de Lempira, y de nuestros ancestros y ancestras, de los que fueron asesinados y las que fueron asesinadas que se quedan, para cuando nos preguntemos ¿Dónde está la esperanza?, así que ahora son luz, vienen de diferentes formas, de corriente de agua que no está dispuesta a ser ahogada, para que en medio de la angustia no desvanezcamos vienen en forma de alegría, la esperanza de justicia está en la solidaridad, en los compañeros y compañeras, en nosotros y nosotras que no nos detendremos en esta resistencia de la que nuestra Bertita es ejemplo, y en medio de la dureza de ese resistir se refuerzan nuestros procesos de construcción de sueños de vida.

 Dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida por el bien de la humanidad y de este planeta.

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