Participación de los y las jóvenes 

«Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica»: Salvador Allende. Ciudad de Guadalajara en 1972

Populismo

Por: Mario Cooper

En más de una década de malestar social y de insatisfacción política con el surgimiento de movimientos muy diversos de protesta, la participación juvenil se hace cada vez más importante. Los jóvenes de hoy son considerados como los líderes del mañana. Invertir en ellos es una manera de fomentar la paz, la democracia, la estabilidad, la seguridad y el desarrollo sostenible del futuro. Como dijo José Martí “quien se alimenta de ideas jóvenes, vive siempre joven». Sin embargo, existe una resistencia en ellos a la participación activa en temas de gobernabilidad.

Según la EACEA “Youth Participation in Democratic Life«, la participación de los jóvenes en política en términos generales, consiste en formar opiniones y tomar medidas para lograr cambios positivos en la sociedad como, fomentar la participación de estructuras participativas, formación de opinión y búsqueda de información y aprendizaje sobre la democracia.

Cuando se observa la participación de los jóvenes en la vida democrática, sus formas de participar en la comunidad pueden variar, pero la visión común sobre este tema muestra que están apáticos en la política.

Según el Portal Europeo de la Juventud, la participación de los jóvenes es esencial para construir sociedades más democráticas, inclusivas y prósperas. Sin embargo, la participación en una democracia es más que presentarse a las elecciones, si no que consiste en tener el derecho, la posibilidad, la oportunidad y el apoyo para participar e influir en las decisiones e involucrarse en acciones y actividades para ayudar a construir una mejor sociedad.

Kirchner dijo una vez “a los jóvenes les digo que sean transgresores, opinen porque la juventud tiene que ser un punto de inflexión del nuevo tiempo». Hoy no es de desconocer que son más críticos en estos temas pero ese interés es reflejado en su desconfianza hacia las instituciones y partidos políticos y en su reacción ante los discursos políticos y los cada vez más comunes casos de corrupción, despertando en ellos los sentimientos de indignación y desconfianza, seguidos de impotencia y preocupación.

Expresando ideas, preferencias y defienden diversos intereses y percepciones de cómo influir mejor, incluso antes de que alcancen la edad para votar, haciendo que sea más difícil politizarlos. Algunos incluso demuestran ser más activos que la mayoría de los adultos y por otro lado, una gran parte de pide más oportunidades para tener voz y ampliar su participación. Los ejemplos más recientes los encontramos en las luchas de Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador, luego que varios grupos de estudiantes y jóvenes se organizaran para compartir y visibilizar un cúmulo de frustraciones que afectaban los distintos sectores de sus sociedades.

Con el deseo de ser más objetivos y ser el catalizador que lleve nuestro país a prosperar, recuperando los valores éticos y morales de nuestra sociedad, sin quedarse con los brazos cruzados y dejar de ser espectadores, seguir siendo jóvenes pero hacer lo que nos corresponde hoy y asumir la madurez y responsabilidad.

Podemos decir que los jóvenes son tan diversos como los adultos, con intereses políticos y percepciones sobre la mejor manera de influir en nuestro sistema político. Formando parte de la democracia, llenos de espíritu y buenas ideas sobre cómo mejorar su representación y el sistema democrático en general.

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