No hay otra forma para rescatar al país que saliendo a protestar a las calles: Julio Escoto

Para este pensador hondureño el camino de las elecciones en Honduras, programadas para marzo y noviembre, no serán un camino a la salida de la crisis si las reglas continúan siendo las mismas

Por: Redacción CRITERIO.HN

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Tegucigalpa.- El escritor hondureño, Julio Escoto, dijo este miércoles a Criterio.hn que la única vía para salir del atolladero actual es yendo a las calles a protestar como lo están haciendo los países vecinos, Costa Rica y Guatemala.

Escoto piensa que estamos ante un gobierno corrupto, desprestigiado, no sólo por razones políticas sino por razones comprobadas en materia económica, ética, nombramientos de personas incapaces, corrupción, narcotráfico, entre otras.

Escoto estima que, no bastará con hacer análisis y decir lo negativo que está ocurriendo en Honduras, sino que es muy preciso que “reaccionemos” y vayamos a la calle. “Definitivamente se necesita protestar para producir un cambio sustancial dentro de este esquema nefasto que ocurre en el país, porque mientras nosotros sigamos encerrados en nuestra propia desidia y cobardía, esto no se va a modificar ni cambiar”, sostiene.

La crisis sanitaria por la pandemia y la crisis ambiental que dejaron los dos huracanes, más las lluvias posteriores, han dejado al país con un futuro inmediato muy desastroso, piensa el escritor, quien agrega que en el plano económico todavía el escenario se hace todavía más complejo tras los préstamos que se han adquirido de forma negativa. “Con el gobierno actual no se ven salidas para mejorar la situación de empleo, construcción, vivienda, vías públicas, por ningún lado”, apunta.

Sostiene que, otros países ya han pasado por situaciones similares de desastres, pero han salido adelante con equipos de profesionales en materia de ingeniería, médicos, expertos en construcción, a través de planes y proyectos científicos. Pero en Honduras no es este el caso, dice Escoto, porque cree que se nombra a individuos que no conocen sobre los determinados campos y estos entonces no pueden dar opiniones correctas. Argumenta que no existe intención del gobierno para solucionar esta crisis, sino que lo que busca es mediatizar y manejar cuantiosas cantidades de dinero hacia canales que no son los más éticos, lo que se ve evidenciado en nombrar a las mismas personas, en los mismos cargos, y que por ende no habrá nada nuevo.

Las palabras anteriores del escritor Escoto son una reacción al anuncio del gobierno que preside Juan Hernández, quien designó recientemente un “Plan de Reconstrucción Nacional con Grupo de Notables para la formación del Consejo Consultivo” que será integrado por María Elena Mondragón (ex presidenta del Banco Central de Honduras, BCH), Gabriela Núñez (ex secretaria de Finanzas y extitular del BCH), Rubén Sorto (inversionista), Ana Cristina Mejía de Pereira (de empresa privada y expresidenta de la Comisión Nacional de Bancos y Seguros), Guillermo Matamoros (economista), Gustavo Alfaro (exministro de la Presidencia), Juan Bendeck (empresario), Henry Merriam (exalcalde de Tegucigalpa) y Rocío Tábora (ex secretaria de Finanzas). Además, estará Carlos Borjas (ex funcionario de Finanzas), Omar Rivera (titular del Fonac), Manuel Sierra Hoffman (médico hondureño) y Milton Jiménez Puerto (ex canciller de la República).

Los personajes políticos y exfuncionarios anteriormente mencionados han sido desautorizados por los distintos gremios, ya que no representan ni a universidades, ni a organismos anticorrupción, ni a los ciudadanos de las zonas más afectadas en el Valle de Sula, ni a gremios médicos; acá tampoco están representados los ingenieros, ni los arquitectos, entre otros. En resumidas cuentas, la sociedad en general de Honduras ve con suma desconfianza la creación de este grupo creado por Juan Hernández.

El escritor subraya, parafraseando a un escritor inglés, que la subyugación de subdesarrollo en América Latina es porque no ha habido suficiente violencia. “Cuando digo esto, no es que hay que matar a alguien, me refiero a la presión social. Mire en Costa Rica el presidente (Carlos Alvarado) quiso aprobar un préstamo totalmente negativo para las finanzas del país. El pueblo se fue a la calle y lo detuvo. En Guatemala ocurrieron protestas porque se aprobó un presupuesto de manera incorrecta. De igual forma nosotros no estamos teniendo una protesta en las calles y si no va a ser así nunca va a cambiar”, manifiesta.

Para este pensador hondureño el camino de las elecciones en Honduras, programadas para marzo y noviembre, no serán un camino a la salida de la crisis si las reglas continúan siendo las mismas.

“No hay ninguna posibilidad, es decir, mientras no se emita una regla correcta moderna y actualizada en lo que se refiere a las necesidades del país, los resultados otra vez serán los mismos. Incluso hasta vamos a llegar a un fraude más moderno que el que hubo anteriormente. Así que la vía electoral sería sana mientras se cambien las reglas, pero si las reglas no cambian será imposible”, expresa.

Concluye que los hondureños “tenemos que convencernos que somos gente de paz, nadie quiere que en el país alguien salga lastimado, pero esta gente (del gobierno) está lastimando a la nación, a la sociedad, le está coartando y cortando el futuro a los jóvenes. Los jóvenes van a vivir, a existir, se graduarán después del colegio y luego irán a la universidad con una deuda enorme y sin recursos suficientes para construir viviendas o carreteras. Esto no puede ser, tenemos que cambiarlo. La única manera de poderlo cambiar es yendo a la calle. Definitivamente no hay otra forma más que esa”.

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