Además del caso judicial en su contra, por el desvió de fondos públicos, Asfura asumió este martes la primera magistratura de Honduras, tras una elección cuestionada y el respaldo explícito de Donald Trump, en un acto marcado por simbolismos religiosos, resguardo militar y control del acceso a la prensa.
El caso judicial de Nasry Asfura ha sido traslado a la Corte Suprema de Justicia donde se nombró como juez natural al magistrado Milton Jiménez Puerto. El caso se remonta al desvío de más de 28 millones de lempiras de la alcaldía capitalina, cuando Asfura se desempeñó como alcalde
Tegucigalpa, Honduras. – Nasry Asfura asumió este martes la presidencia de la república de Honduras como el primer mandatario en la historia del país con un proceso judicial abierto por el presunto desvío de 28 millones de lempiras de la Alcaldía del Distrito Central, capital hondureña.
Su llegada al poder se produce en medio de la injerencia del presidente estadounidense, Donald Trump, y de una cuestionada declaratoria electoral marcada por denuncias de fraude y la exclusión de 132,008 votos –que representa el 1.6% de la carga electoral–, pese a que la diferencia frente a su más cercano contrincante fue de apenas 0.74%.

Asfura no es ajeno a la política hondureña, fue impuesto como presidente tras un intento fallido en 2021 y ocho años al frente de la alcaldía capitalina (2014-2018 y 2018-2022) y un periodo como diputado al Congreso Nacional por Francisco Morazán del Partido Nacional en el periodo 2010-2014, cargo que no ejerció al ser nombrado ministro director del Fondo Hondureño de Inversión Social (FHIS). Sus empresas de construcción y manejo de desechos sólidos tienen millonarios contratos con la alcaldía capitalina.
El caso judicial contra Asfura data de 2024, cuando la Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción (Uferco) lo acusó junto a otros exfuncionarios municipales de constituir una red de lavado de dinero mediante la cual se habrían desviado de las arcas de la alcaldía capitalina más de 28 millones de lempiras entre 2017 y 2018. Los fondos habrían sido utilizados para financiar campañas políticas, cubrir gastos no oficiales de la alcaldía y el pago de tarjetas de crédito de Asfura y sus hijas, para realzar compras personales como joyas.
El ahora presidente, ha sido acusado por los delitos de malversación de caudales públicos, lavado de activos, violación de los deberes de los funcionarios, usos de documentos falsos y fraude. En octubre de 2024, en la audiencia de declaración de imputado se le permitió defenderse en libertad al imponérsele varias medidas distintas a la prisión como no salir del país y presentarse cada mes a firmar a los tribunales y el pago de una fianza de 15 millones de lempiras.
Posteriormente, en diciembre de 2024, se le revocaron las medidas y se le devolvió la fianza, pasando el caso a la Corte Suprema de Justicia donde se nombró como juez natural al magistrado, Milton Jiménez Puerto, quien hasta el momento no ha agendado la audiencia inicial.
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UNA TOMA DE POSESIÓN ALEJADA DE LAS MASAS
Alejado de las masas, acompañado por un reducido circulo social y político y rodeado de simbolismos religiosos de las iglesias católica y evangélica, Asfura fue juramentado en el Congreso Nacional, acompañado por su esposa Lissette del Cid y sus hijas Stephanie, Monique y Alexandra.

Horas antes y fuera del hemiciclo, un reducido grupo de militantes del Partido Nacional, quienes lograron pasar los anillos de seguridad, gritaron “la racha”, en referencia a su viral frase que inundó las redes sociales durante su campaña electoral, al no contar con una propuesta de gobierno sólida.
Un sector de este grupo coreó el nombre “Juan Orlando” [Hernández] en referencia al expresidente del mismo instituto político que recientemente fue indultado por Donald Trump, tras haber sido condenado en Estados Unidos a 45 años de prisión por delitos vinculados al narcotráfico.

Jefferson, residente de la capitalina colonia La Joya, llegó acompañado de su familia para apoyar al nuevo mandatario, a quien dijo respaldar por su gestión como alcalde y por propuestas como el cuestionado empleo por hora, que –según afirmó– podría beneficiar a jóvenes sin empleo.
Esta modalidad laboral fue derogada en abril de 2022 durante el gobierno de la entonces presidenta Xiomara Castro, del Partido Libertad y Refundación (Libre), tras casi nueve años de vigencia y por señalamientos de precarización de los derechos de los trabajadores. Pese a ello, su reinstalación forma parte de las iniciativas que el nuevo gobierno de Asfura busca implementar.
EL LAPSUS RELIGIOSO Y UN DISCURSO MARCADO POR AGRADECIMIENTOS
Durante su toma de protesta, ya sea por nervios o por un error, Asfura sufrió un lapsus al confundir la Constitución de la república con la biblia. “Hago la promesa de ley de cumplir la constitución, las leyes como lo dicen los sagrados mandamientos. Honduras para servirte estamos”, declaró.

Junto a Asfura fueron juramentados sus designados presidenciales María Antonieta Mejía, Carlos Alberto Flores Guifarro y Diana Waleska Herrera.
Su discurso, de toma de posesión destacó más por los agradecimientos que por la profundidad de sus planteamientos. Asfura atribuyó su llegada al poder a la “gracia de Dios”, agradeció a autoridades electorales, a las Fuerzas Armadas y a representantes de las iglesias católica y evangélica, y llamó a gobernar sin distinción partidaria. Sin aludir a las denuncias de fraude ni a la exclusión de votos, delineó como prioridades la reducción del Estado, la seguridad, la salud, la educación y la atracción de inversión y cerró con una oración religiosa y la promesa de “no fallarle” a Honduras.
PRIMEROS DECRETOS SANCIONADOS
El acto fue seguido por la sanción presidencial de tres decretos de ley, entre ellos la ampliación a 125 empresas al Régimen de Importación Temporal (RIT), la autorización para la venta del avión presidencial y la extensión de la cobertura de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) a los departamentos que aún no cuentan con centros regionales.
En este último caso, se desconoce el financiamiento previsto, dado que el Estado no cumple la asignación del 6% del presupuesto de ingresos netos que deben ser cancelados a la máxima casa de estudios, según la Constitución de la república.
Mientras tanto, la venta del avión presidencial más parece un acto demagógico tomando en cuenta que fue una compra sobrevalorada que hizo el expresidente Juan Orlando Hernández y que fue una promesa que la expresidenta Xiomara Castro no pudo cumplir, precisamente por la sobrevaloración del precio.
RESTRICCIÓN A LA PRENSA
Pese a la amplia alharaca oficial sobre el proceso de acreditación, el acceso de la prensa al hemiciclo fue restringido, en lo que podría calificarse como una burbuja informativa. Los medios de comunicación únicamente pudieron reportar desde los bajos del Congreso Nacional, a partir de lo que se proyectaba en pantalla.
Un periodista, que pidió el anonimato, calificó la acción como censura, y afirmó: “no les interesó invitar a presidentes; menos aún que los vean en fotos y videos. Únicamente los medios ‘tarifados’ ingresaron al Congreso Nacional”.
El equipo de Criterio.hn, al igual que la mayoría de medios, permaneció fuera del hemiciclo pese a contar con acreditación, mientras el ingreso de la prensa se limitó a un puñado de fotógrafos de ciertos medios y los equipos de Televicentro y HCH, encargados de la transmisión oficial del acto.
TRUMP Y EL ROL DE EE. UU. EN LAS ELECCIONES DE HONDURAS
Las elecciones generales de 2025 en Honduras estuvieron empapadas por la intervención estadounidense a través del presidente Donald Trump, quien a cuatro días de los comicios, del 30 de noviembre, dio un espaldarazo a Asfura y vetó al candidato del Partido Liberal, Salvador Nasralla. Dos días después, condiciónó el apoyo económico al triunfo del candidato nacionalista y anunció el indulto de Juan Orlando Hernández, sentenciado por narcotrafico en Estados Unidos.
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Posteriormente, el 1 de diciembre, pocas horas después del primer corte tras el cierre de las urnas, Trump volvió a pronunciarse sobre el proceso electoral hondureño. Esta vez acusando a funcionarios electorales de “cambiar los resultados de las elecciones” e “interrumpir bruscamente el recuento de votos.

A las publicaciones de Trump se sumaron presiones desde el Departamento de Estado, que emitió otros posteos exigiendo “respetar” los resultados, pese a que no se había finalizado el conteo.
Contrario a la investidura de Xiomara Castro como jefa de Estado, cuando la entonces vicepresidenta Kamala Harris visitó Honduras, en la juramentación de Asfura solo estuvo presente la encargada de negocios de la embajada de EE. UU. en Honduras, Colleen Anne Hoey, quien afirmó que la toma de posesión de Asfura “marca el inicio de un nuevo capítulo en la relación entre Estados Unidos y Honduras, con oportunidades para avanzar juntos en prioridades compartidas”.
DESDE EL MOVIMIENTO POPULAR ADVIERTEN SOBRE RETROCESOS
La artista y promotora sociocultural Karla Lara calificó la asunción de Asfura como “un golpe electoral” y sostuvo que no se trata de un presidente electo, sino impuesto mediante fraude. A su juicio, el nuevo gobierno representa el retorno del proyecto político de Juan Orlando Hernández, ahora encarnado en la figura de Asfura, y advirtió sobre un escenario de retrocesos en derechos, represión, persecución y criminalización en la protesta social.
Lara señalo además su preocupación por el impacto que este contexto pueda tener en los espacios culturales y de pensamiento crítico, aunque aseguró que, desde el movimiento social y artístico, continuarán organizándose y resistiendo frente a lo que consideran un régimen sin respaldo popular.





