Los estertores de la tiranía

Por: Lorenzo García Santos

Dispuesto el pueblo, ejerciendo su sagrado derecho constitucional de la rebelión en contra de quien usurpa el legítimo poder ha puesto toda la carne en el asador y sin más disposición que su resignación a morir sale a la calle a ahogar con su acción el respiro de la dictadura. Maestros y pobladores, obreros, campesinos, estudiantes y mujeres, trabajadores de la salud y transportistas combaten sin descanso perfeccionando métodos y ganándose en silencio la aprobación del mundo que interesado nos ve: estoicos, envueltos en nubes de gas lacrimógeno, soportando leñazos de los toletes certeros y blanqueados con bala viva sin piedad y con ánimo de muerte.

Honduras toda, es el teatro de lo descrito, en Choluteca, Villanueva o La Ceiba, en las carreteras del Bajo Aguán, Siguatepeque o La Esperanza la resistencia se vuelve heroica y el pueblo desobedece desafiante las disposiciones fascistas y las órdenes del sátrapa que se han vuelto tan impopulares y descaradas como para llegar al extremo de la burla lindando en el ridículo.

Los Poderes del Estado concentrados en las manos del dictador, la castración provocada a la prensa independiente y el mangoneo directo a la prensa tarifada hacen identificar los estertores en las dos vías: represión feroz, por un lado, fabricación de mentiras y desprestigio a la oposición por el otro. 

En el Sanedrín donde JOH junto a las FF.AA. deciden la suerte de Honduras se fabrican las novelas y los cuentos más atrevidos con decomiso de cocaína y armas en plena Alta Mar, se urden las trampas más nefastas contra el desarrollo evolutivo del proceso democratizador y se planifica la muerte de quien se oponga o critique los desafueros de la dictadura.

Las FF.AA. se han hecho con el poder sin responsabilizarse por el abuso y los excesos que diariamente cometen contra la ciudadanía en lo más tierno de los Derechos Humanos contando con la complicidad descarada del ombudsman elegido por el Congreso Nacional a petición de su amigo y correligionario, así como con el rigor mortis de la Fiscalía General que sabe con certeza para fue elegida para no hacer nada contra los que pisotean la ley desde el poder.

La oposición asumió el discurso definitivo de que se vaya JOH sin más remilgos y eso ha enloquecido a quienes sienten pasos de animal grande y ya se ven capturados; en las cárceles respondiendo por crímenes de todo tipo, pero en los que abundará el común denominador de la corrupción en todas sus modalidades. Las lecciones del Golpe de Estado nos han enseñado a no ser aventureros en la acción y menos en la opinión, por lo que no podría predecirse el tiempo, los días o meses que le queden a esta satrapía disponiendo de la Res Pública pero su disposición a sostenerse matando, difamando y reprimiendo nos indica que estamos viviendo los estertores de la tiranía. 

Somoza Debayle en su enfrentamiento con el pueblo nicaragüense, enloquecido por la rebelión sin límites ordenó sin asco el bombardeo aéreo de la población civil, y esos fueron los estertores de la familia que se había hecho de un país traicionando la palabra y matando inocentes.

La familia graciana de muertos simulados, de miembros presos en cárceles extranjeras, de aspirantes a «padrinos» y soñadores de Carías que hoy detentan el poder que le robaron olímpicamente a la oposición mediante el fraude avalado por la embajada norteamericana ya están como la de Tacho Somoza, en sus últimos estertores.

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