La pandemia y el estudio demográfico histórico

 

Por: David Guerra[1]

Columnista invitado

 

Con la actual crisis pandémica que se está viviendo mundialmente, se ha venido a develar varias condiciones donde la ciencia ha puesto en vigor sus recientes alcances de estudio profesional, no importando cual sea el área académica o científica, todo con el objetivo de involucrarse seriamente a fin de que se obtengan estudios a profundidad concernientes al SARS-CoV-2. El rendir frutos investigativos será un reto ante este escenario sanitario que enfrentamos hoy la humanidad.

Una de esas ciencias que nos detallará datos y explicaciones sobre cómo serán los resultados descritos demográficamente en el transcurso de la pandemia es la Demografía histórica “que procurara describir de manera coherente eventos pasados usando a la población como su medida… los cambios que vayan a suscitarse debido a tales condiciones de mayor interés que deben ser explicados por otros factores.”[2] Estos eventos del pasado también pueden ser los actuales, de temporalidades recientes, pueden ser meses, años, décadas, siglos, y todos estos irán enfocados directamente a elementos que repercutan y trasciendan en una sociedad. Uno de los factores de averiguación en que incide la Demografía histórica, es el caso de una pandemia, donde continentes, países o regiones se ven involucrados, a tal punto que esta rama de investigación infiere,  trata de describir y estudiar las densidades demográficas afectadas en porcentajes de vitalidad y mortalidad.

Hoy en día la pandemia del COVID-19 y los datos demográficos nos demuestran una serie de repercusiones que salen a flote con el pasar de las semanas. Verbigracia serían los datos pre-estadísticos de regiones o ciudades donde se empezó el brote del virus.

Los ancianos subyacentes, las personas con enfermedades de riesgo cardio-respiratorios, al igual que niños propensos fueron los primeros datos estadísticos en investigarse y en ser cotejados, porque “las cifras que remiten a esa estructura poblacional son datos típicamente demográficos, estadísticos como distribución de la población por edad y sexo, la tasa de mortalidad, patologías graves en ancianos o de supervivencia al fenómeno viral”[3], tasa de crecimiento natural, proporción entre las clases económicamente activas y pasivas, al grado que obtengamos un corte perpendicular de la sociedad que se estudia en un momento histórico dado, en este caso particular el de la ciudad de Wuhan, China que fue el epicentro del Coronavirus en diciembre del año 2019.

Estudios demográficos de tasa de mortalidad, como en el caso de Italia quien fue uno de los países que fueron críticamente afectados por la pandemia donde en un inicio se vieron incrementado el número de  fallecidos y, como consecuencia del estudio se observó una baja en población de la provincia de Lombardía especialmente en la población longeva que mantiene un porcentaje alto de defunciones, pero no obstante hay víctimas jóvenes que van acrecentando el listado de decesos y aumentando los datos.

Los temores surgen cuando los brotes del virus se emparejen con los de las provincias del norte de ese país. Los contagiados en Italia, a nivel nacional, ya sobrepasaron los 200,000 casos. La OMS y el gobierno de Italia ya han tomado las medidas inteligentes y sanitarias para el control poblacional adoptando adecuadamente la decisión de declarar al país totalmente en cuarentena, esto con la finalidad de obligar a las personas a moverse y juntarse lo menos posible y a permanecer en sus casas, la única garantía segura de contener los contagios.

En estos casos, la demografía histórica definirá mediante un estudio la reconstrucción de la estructura poblacional de una sociedad histórica (en los casos de China, Italia, Estados Unidos o España), de las regiones severamente afectadas, determinando analizar y explicar los cambios que se producen en esa estructura a través del lapso, ya sea de corta o larga duración que perdure la enfermedad. Hasta el momento la demografía actúa con fuentes cuantitativas estadísticas y de fallecidos, lo cual pronostica que el estudio que albergará esta ciencia será de carácter a la mortalidad y el decrecimiento poblacional, ya sea por estratos, clases, grupos etarios, donde estas ciudades mantuvieron el virus. Los estratos tienen como elemento primordial al ser humano que obviamente, este se sitúa en un grupo poblacional, una colectividad, una masa demográfica.

En Honduras, las decisiones tomadas por el gobernante de facto no han sido las más acertadas. Con el paso de las horas notamos el crecimiento estadístico de personas con síntomas. Claramente por no haberse tomado las prevenciones sanitarias esenciales desde un inicio y peligrando la calidad del elemento poblacional: el individuo. Los estratos más bajos del país, en este caso los pobres son los que viven las peores condiciones. El acceso médico hasta el momento no ha sido eficaz para evitar más contagios en esta sociedad necesitada. Por otra parte, la sociedad industrial del país mejor dicho la zona norte atlántica, es otra que se vulnero demográficamente desde un principio de la cuarentena. Estas colectividades en masa albergan cantidades de personas, que actualmente está siendo severamente asediadas por el virus. Los desamparados, la población rural de escasos recursos correrá el máximo riesgo.

El demógrafo histórico deberá actuar posteriormente en nuestro país analizando sesudamente y describiendo el número de casos, en referir la procedencia de los datos, la calidad de estos y dando a resaltar las implicaciones sociales en los cambios demográficos causadas por la pandemia, ya sea desde los estratos más bajos hasta los más altos de la sociedad del país, asimismo a las personas más longevas que fallecieron, los grupos de edades, el registro del desgasto en materia logística médica que se observan en los hospitales, también esta disciplina analizara las estadísticas vertidas por COPECO o SINAGER, el caso de las instituciones de salud que alojaron a los infectados, canalizando la información de donde provenían y de que departamentos llegaban, como el caso de los departamentos de Cortés, Francisco Morazán, zona sur y oriental del país donde se registran día con día cantidades acrecentadas de los enfermos. Estos datos también los están vertiendo los medios de comunicación o las fuentes periodísticas que pasan inadvertidas basándose en datos de centros de salud o de los sindicatos de salud que informan aspectos cualitativos que determinan el incremento de los casos que han sido ignorados. A propósito, el incremento copioso de infectados se le debe agregar los factores de contagio como la desigualdad social, el difícil acceso a la salud pública, la ingobernabilidad vertida en nefastas reaperturas económicas que sólo formaron sectores fuertes de contagios.

Estos registros sanitarios serán el resultado final que obtendrían los investigadores demográficos para un futuro para saber cómo fue el inicio y final de la propagación viral en nuestra nación.

Finalmente, la tasa numérica de población humana se verá claramente susceptible en muchas regiones del mundo ante la enfermedad, tal es el caso de las nombradas “potencias del mundo” donde registran centenares de infectados, vulnerando lo que una vez se veían como países fuertes tanto económica, política y sanitariamente. El agresivo ambiente socioeconómico que se vendría después de los detenimientos económicos donde las grandes economías del mundo se vieron inmersas debido a las cuarentenas, serán otro caso que estudiar. Por otra parte, la labor del profesional de la demografía será observar exhaustivamente cada sitio, ciudad, provincia, estado o departamento, las tasas o porcentajes que se dieron a conocer desde el primer contacto registrado en el país. Los datos registrados en estadísticas que a lo largo de la infección por SARS-CoV-2 se verán reflejados y darán a la ciudadanía el conocimiento de la precaria situación que se estado viviendo.

La reconstrucción demográfica histórica será dar una respuesta al avance y progreso que marginó a los infectados, dar los registros estadísticos debido al momento histórico que está viviendo la ciudadanía por protegerse y no perecer ante el fenómeno viral. Estos registros darán un restablecimiento de lo que se salvaguardo y lo que se perdió. Los aspectos cualitativos y cuantitativos serán examinados y las pérdidas humanas, tanto como el del individuo.

Se deberá promover nuevos censos en las regiones afectadas y mediante el entendimiento demográfico se esclarecerá las derivaciones hechas que se podrán constatar bajo el por qué hubo descensos en la población. En ese sentido, es tan pertinente afirmar la importancia decisiva del estudio demográfico histórico con el COVID-19 en estos momentos de hecho histórico mundial de carácter sanitario que vivimos, condicionalmente si desde un comienzo no percibimos con certeza lo que entendemos por población, a qué, entidad real, objetiva corresponde, y qué determinaciones reconocemos en ella, todo nuestro esfuerzo como investigadores de hechos concretos en esta materia, ya sean del pasado o una comprensión del estudio reciente pueden perderse o resolverse en menguados resultados por falta de un correcto criterio para juzgar los fenómenos estudiados mediante el uso adecuado y preciso de la ciencia.

[1] Licenciado in-fieri en Historia. Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Año: 2020.

[2] T.H. Hollingsworth. “Demografía histórica, Cómo utilizar las fuentes de la historia para construirla” 1era Edición en español. Editorial Fondo de Cultura Económica. México, 1983, pp. 33.

[3] Naciones Unidas. Población. URL: https://www.un.org/es/sections/issues-depth/population/index.html Accedido: 18/5/20.

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