La alternabilidad del poder es saludable

La alternabilidad del poder es saludable, escribe Elaine Ford quien es periodista en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC)., y Actualmente es directora de la organización Democracia & Desarrollo Internacional (D&D Internacional.

Traemos este articulo elaborado en diciembre de 2012 por la importancia que cobra en Honduras cuando se quiere imponer una reelección por la fuerza. 

                                                                                                                                                        Nota del editor

elaine-fordPor: Elaine Ford*

Hoy en día, la democracia es medida en términos de calidad. Los estados para alcanzar cierto estándar internacional deberán cumplir con una serie de indicadores que miden diversos aspectos tales como el nivel de corrupción, la seguridad, la eficiencia de la administración pública, el funcionamiento de un sistema de partidos políticos, el respeto a la Constitución y a los derechos humanos, entre muchos otros asuntos relevantes que van más allá del sufragio universal. Estos indicadores serán indispensables para determinar si son democracias de primera o de segunda clase.

Hay también una serie de agregados que hacen que la democracia además de ser una forma de gobierno, sea una manera de vida, que implica que los ciudadanos actúen con ciertos valores y que participen activamente de los asuntos que pueden tener incidencia en sus vidas.

A partir de una cultura democrática se debe ir “democratizando” la vida cotidiana; construyendo mecanismos que permitan la participación ciudadana, la fiscalización de la función pública, la difusión de ideas, opiniones y el libre pensamiento. Esto a la larga fortalecerá la inclusión y la democracia participativa y, consecuentemente, la calidad de la democracia se verá favorecida. ¿Por qué? Porque tenemos una población que es partícipe y está involucrada en los actos del Estado y en los asuntos públicos.

Partiendo de esta premisa, la libertad de expresión es un elemento esencial en la construcción de una democracia sólida. Han sido lamentables los acontecimientos ocurridos en los últimos años en el Ecuador, donde aparentemente hay una política de Estado por agredir sistemáticamente a la prensa que opina o difunde información contraria a los intereses del Gobierno. Con ello lo único que se consigue es la autocensura de parte de los periodistas, restringiendo así el flujo de ideas e información en desmedro de la población ecuatoriana.

La Sociedad Interamericana de Prensa y diversas organizaciones internacionales se han manifestado sobre esta situación en defensa de la libertad de expresión, derecho fundamental que contrariamente a lo que está ocurriendo, debiera ser salvaguardado como el bien más absoluto, intocable y respetado por el Estado.

De otro lado, próximamente se llevarán a cabo elecciones presidenciales en el Ecuador. Hasta el momento todo parece indicar que el presidente Rafael Correa será reelecto. En este contexto, es importante recordar que la alternancia en el poder es saludable para revitalizar la gestión pública, para evitar autoritarismos y abusos de poder. Con ello se fortalece el sistema político y la calidad de la democracia está en mejores condiciones. Sin alternancia política, el desafío es mayor para los ciudadanos y la sociedad civil en general, quienes deben asumir un papel más activo y vigilante de los actos del Estado.

De acuerdo con la situación descrita, se puede afirmar que el Ecuador vive en democracia, pero es una democracia frágil y constantemente amenazada; aún hay mucho por hacer si se desea alcanzar una calidad óptima, si se busca garantizar su sostenibilidad y si se pretende competir con aquellas democracias de avanzada.

*Elaine Ford, Directora de D&D Internacional

 

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