Independencia y autonomía, temas pendientes para la mujer centroamericana

Por: Redacción CRITERIO.HN

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Tegucigalpa, Honduras.- A un año de que se cumpla el bicentenario de la emancipación del hombre criollo, aquel nacido de padres españoles en América, la independencia y la autonomía de la mujer indígena, negra, mestiza y criolla, continúa siendo un tema pendiente en la agenda política de los países centroamericanos.

Esta valoración fue abordada durante el coloquio “Entre siglos: mujeres y el bicentenario en Centroamérica. Resistencias, rebeldías y transgresiones”, organizado por la Fundación Justicia y Género, Asociación Centroamericana de Sociología y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

La feminista hondureña y defensora de derechos humanos, Jessica Sánchez expuso que, a lo largo de la historia colonial y postcolonial, la mujer y su cuerpo son vistos como una forma de cobrar al hombre las cuentas pendientes por pagar. Inicia desde la llegada de Colón a América, pasando por el secuestro de María Josefa Lastiri de Morazán en San Salvador, hasta la actualidad con la ola de femicidios y feminicidios.

“Las cuentas entre hombres, las pagamos las mujeres con nuestros cuerpos. Creo que esto tiene que ver mucho con la colonialidad”, afirmó Sánchez, quien además lo sustenta narrando el primer caso de trata documentado en uno de los viajes de Cristóbal Colón a Abya Yala, nombre con que los indígenas reconocen al continente que fue llamado América por los colonizadores.

El suceso es contado por el propio Colón en su diario y en él explica que los marineros retuvieron a mujeres y niños indígenas en los barcos, con el propósito de que los hombres entregasen algo a cambio. Las negociaciones duraron más de cinco días y aunque Colón no lo escribió, “es fácil imaginar qué pasó en cinco días.  Mujeres y niños encerrados en un barco con hombres españoles blancos que venían de meses sin contacto sexual, sin contacto con otras gentes y cuya justificación para la violación era precisamente que eran otra civilización, eran otra cultura y no se iban a quejar”, expresó Sánchez.

Posteriormente, tras la independencia del hombre criollo, María Josefa Lastiri de Morazán es retenida junto a su hija, por fuerzas conservadoras durante una revuelta en San Salvador, mientras Francisco Morazán era jefe de Estado de El Salvador.  Morazán pese a que admite que las vidas de ambas son preciadas, no son lo suficiente como para preservarlas. “Ese papel que jugamos las mujeres, está poco documentado y es algo que se sigue viendo en la actualidad”, comentó la activista hondureña.

Sánchez expone que si eso ocurre a lo largo de la historia colonial, postcolonial y actual, una que no está bien documentada cuando a la vida de la mujer refiere, y “siguiendo ese hilo de la patria-matria como gran cuerpo, es necesario preguntar si nosotras realmente hemos logrado la independencia y autonomía”.

En cuanto a la actualidad, la defensora de derechos humanos hace una conexión con el golpe de Estado del 2009, “las mujeres, las feministas hicimos la propuesta de refundación del Estado, pero mientras nosotros pensábamos en la refundación del Estado, a nivel político, sexual, a nivel de propuestas; ya lo habían refundado los conservadores”.

Las consecuencias del golpe de Estado en la vida de la mujer hondureña repercuten once años después. Uno de los primeros decretos en ser aprobados tras el derrocamiento del entonces presidente Manuel «Mel» Zelaya Rosales, fue la prohibición de la píldora de anticoncepción de emergencia.

“Honduras es un país que tiene 21,700 partos anuales de niñas entre las edades de 10 a 18 años; y la mayoría son violencia sexual y el Estado no hace nada. Ni siquiera lo reconoce como un problema, o sea lo reconoce como embarazo adolescente, como si cayera del cielo”, puntualiza Sánchez, a la vez que remarca que “el cuerpo de las mujeres siempre ha sido el elemento que reprimir”.

La feminista y defensora de derechos humanos hace un llamado a “rescatar la historia de las mujeres, pero no solo a nivel escrito sino también oral […] la recuperación de nuestras ancestras, pero también la recuperación de nuestras vidas y de nuestro tiempo”, así como la salud física y mental.

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