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Hondureños condenados a vivir con Chicungunya

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Por: Redacción CRITERIO

redaccion@criterio.hn

Los criaderos de zancudos son la principal amenaza y eliminarlos es responsabilidad de cada hondureño.
Los criaderos de zancudos son la principal amenaza y eliminarlos es responsabilidad de cada hondureño.

Los hondureños estamos condenados todos a padecer la temible enfermedad del Chicungunya y las autoridades estatales al parecer ya tiraron la toalla en el combate a esta terrible enfermedad de transmisión por vectores.

Así lo dio a conocer el epidemiólogo Tito Alvarado, advirtió ayer que el chikungunya, llegó para quedarse en Honduras y por lo tanto nadie se salvará de esta enfermedad que causa estragos en la economía.

El profesional de la medicina, explicó a una cadena radial  que las condiciones climatológicas y socioeconómicas de Honduras se prestan para la reproducción masiva del mosquito transmisor de esta enfermedad, lo mismo que del dengue.

Apuntó además,  que al reproducirse masivamente, el vector desarrolla resistencia a los insecticidas como lo demuestra el hecho de que el abate ya no elimina las larvas de las pilas.

Por tales razones la incidencia de chikungunya irá en aumento y “tarde o temprano todos los hondureños seremos afectados” por esa enfermedad, expresó el galeno.

Por otro lado, dijo que el país también debe prepararse para la llegada del “zika”, otra enfermedad viral transmitida por mosquitos, similar al chikungunya.  
Que es el SIKA

El virus zika es causado por la picadura de un mosquito y se cataloga como un arbovirus perteneciente al género flavivirus, que son aquellos que animales invertebrados como zancudos y garrapatas le transmiten al ser humano.

El zika es similar al dengue, la fiebre amarilla, el virus del Nilo Occidental y la encefalitis japonesa.

Se transmite tras la picadura de un mosquito del género aedes, como el Aedes Aegypti, que causa el dengue.

El virus se identificó en 1947 por primera vez en Uganda, específicamente en los bosques de Zika. Se descubrió en un mono Rhesus cuando se realizaba un estudio acerca de la transmisión de la fiebre amarilla en la selva.

Análisis serológicos confirmaron la infección en seres humanos en Uganda y Tanzania en 1952, pero fue en 1968 que se logró aislar el virus con muestras provenientes de personas en Nigeria.

Análisis genéticos han demostrado que existen dos grandes linajes en el virus: el africano y el asiático.

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