Elecciones en Venezuela y México y el balance político regional

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

                                                                        A mi cuñada mexicana B.C.C.

Terrible agotamiento al que la han sometido, sus enemigos, con sus chantajes y manipulaciones a la Revolución Bolivariana. Aunque tuviera todas las garantías, padece grave defecto una elección en que no participa la principal oposición. Es como una Constituyente en que solo delibera tu propio partido, una antitesis, lo contrario de lo que se supone que debe ser. (Parte esencial del juego democrático consiste en crear las condiciones en que nadie puede rehusarse a participar.) También parece obvio que, ante el surgimiento de movimientos democráticos con que los pueblos se organizan para tomarse y retener el poder, en los últimos lustros las oligarquías latinas, alineadas con los EUA, avalan todas las trampas (judicialización de la política, sabotajes económicos, golpes suaves, fraudes y alborotos) y fallando esas, se rehúsan a participar, para desacreditar con campañas los procesos.

Con un tercio de participación lastimosamente, la nueva elección no va a resolver los problemas de una Venezuela descoyuntada y acosada. Como un diálogo con opositores que evadan el enfrentamiento electoral no va a desplazar a la dictadura Sandinista, igualmente arrinconada con sus barrabasadas. Porque aquí nadie ha aceptado que la legitimidad socialista dé al traste con el derecho cívico inalienable. Pero las elecciones en México dentro de unas semanas van a impactar favorablemente o no el balance político ideológico de Mesoamérica. Porque se anuncia ahí un cambio y evolución probable que no se esta dando en el resto de la región. De toma de toma de conciencia ciudadana y empoderamiento de un sentido de independencia, que pueden ser las bases para construir una política latinoamericanista, democrática, moderna y progresista vis. a vis. la reacción anti ambientalista, racista y guerrerista de Trump y aláteres.

México aún fue estratégico en los 1980s cuando abanderó un movimiento de Tercer Mundo y luego conformó el Grupo de Contadora. Aunque no sea demostrable, quizás pudo en aquel horizonte hacer valer su peso más allá de un acuerdo de Paz, y lo intentó sin mucho éxito en el Plan Puebla Panamá. Hoy y desde hace rato está muy venido a menos, el pobrecito. Con Peña Nieto inevitablemente se convirtió en un segundón, casi hazmerreír en la comunidad regional, por su corrupción, por el escándalo electoral y por su desempeño en materia de derechos humanos.

Desde 2002, en cambio la Venezuela Bolivariana fue hasta justo antes de la muerte del Comandante Chávez lidereza regional, que entendía el imperativo de hacer bloque. Después, descollaron por su escala la Argentina de los Kirchner y el Brasil de Lula y Dilma, aunque han sido fundamentales para defensa de la nueva izquierda a lo largo de quince años, Ecuador bajo Correa, Bolivia bajo Evo Morales y los partidos socialistas de Uruguay y de Chile, encabezados notablemente por los heroicos Mujica y Bachelet. Honduras no fue, como gusta a muchos imaginarnos una pieza clave en ese ajedrez, si no solo un peón desestimado, en que se ensayaron pavoneos y estratagemas disolventes que, a la postre, resultaron en esta catástrofe que somos hoy.

En las encuestas de los últimos meses se ha sostenido una ventaja sustancial (entre 14 y 20%) de Andrés M. López Obrador, alias El Peje, varias veces antes burlado a última hora por un sistema electoral oficialista distorsionado -como el nuestro- por la corrupción y por la miseria de quienes venden el voto por una provisión en la cadena Superama. El anuncio antier de Margarita Zavala, esposa del ex presidente Felipe Calderón (uno de los más solidarios con Honduras antes que su Canciller se sumará al aquelarre de Clinton) quien izaba una plataforma contra la corrupción, retirándose de la contienda, le abonará sin proponérselo a la candidatura de AMLO a quien lo peor que pueden decir es que esta viejo. Porque en la política siempre habrá interpretaciones y pillos a la sombra del poder probable, pero quienes personifican la corrupción orgánica que atacaba Zavala son el Sr. Anaya del PAN robado y el PRI de Peña. Y ya sea que se ausenten o que se canalicen en su dirección, especulo que, aunque pocos los votos renunciados de Zavala se verterán contra el sistema y a favor de AMLO. Ojalá, como dice el moro. ¿Se anuncia un Sexto Sol? ¿Una nueva época de esplendor?

Si el partido de López Obrador consigue prevalecer sobre los ardides que fácilmente se vislumbran, a mí al menos me luce que se definirá un nuevo balance regional. Que México se convertirá en el país líder de la región y aglutinador de un amplio espectro. Tendrá enemigos sin duda. Pero también ventajas que antes no ha tenido nadie. Aunque no sea más que porque, a diferencia de Venezuela a la cual los halcones han intentado repetidamente desestabilizar, los gringos no pueden, no querrán hacer eso en México. Y porque este, además de petróleo y gas, y una diversidad de materias primas e industrias para procesarlas, dispone de un mayor y mas sólido peso económico. Es uno de los Veinte y, a mediano plazo de los Diez, y aun con debilidades parecidas, su democracia se construye sobre una base más amplia.  

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La política en México, y no solo por cuestión de escala es mas compleja que la nuestra, y todos los poderes fácticos de ese país deben estar hoy desesperados por no haber consolidado una oposición conservadora eficiente contra el Peje. Quien pareciera ya haber condensado y catalizado una voluntad popular de cambio que -en ese caso- seria inmarcesible.  Ya es improbable o seria inconsecuente el retiro del candidato del PRI, J. A. Meade. Pero tienen muchos recursos y harán todo lo que este en sus manos todavía para redefinir el resultado. De ahí la duda. Tendrá que ser sabio López. Negociar una entente con su propio empresariado y capital. Y recurrir a la diplomacia frente a la Unión Americana la que, felizmente, bien conocida, permite el recurso inteligente a una diversidad de actores formales e informales. Europa, Asia y África serán cruciales. Pero la sobrevivencia y trascendencia de México bajo A.M.L.O. dependerá de su capacidad para concertar con otros variopintos países de Mesoamérica y América Latina, entre los cuales deberá volver a ser adelantado y par. Ha mostrado antes tener las destrezas políticas don Andrés, y tiene el mejor equipo político y una inteligencia con refinamiento y visión.

México volverá a ser una potencia en el Continente cuando entienda que necesita al Subcontinente para sobrevivir. Ahí -como consecuencia de la catástrofe – creada por la política sucia- se han asentado desde hace años, cientos de miles de latino y centroamericanos, que no pudieron llegar más allá. Migrantes integrados, con quienes fueron todos muy delicados en el Segundo Debate ayer. Muchos hondureños. Hay que desearle lo mejor a López Obrador. ¡Y avivar a un nuevo fuego mexicano!

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