El Caso Pandora, un alegrón de burro para unos pocos

Jaime Flores

Por: Jaime Flores

Con la genialidad y la profundidad intelectual que lo caracteriza, el escritor y analista político Víctor Meza explicó de una forma clara, sencilla, pero con la   rigurosidad que demanda un caso tan complejo, cómo se torció la ley y las investigaciones para favorecer a los implicados en el caso “Pandora”, que no son más que parte de la impune élite política, empresarial y social del país.

Esta élite inepta, altamente corrupta y degradada, es la que ha saqueado históricamente al Estado hondureño y de un Estado patrimonial lo han convertido en su hacienda personal de la que disponen a su sabor y antojo, por eso actúan con total impunidad y con una soberbia descomunal, el referente más cercano con esas características, “los Santos”.

Para este intelectual orgánico, que lo caracteriza una florida oratoria y un discurso lógicamente hilvanado, este caso es sumamente sencillo si se quisiera combatir la corrupción (pero como no es el caso), ya que es casi imposible no dejar rastro en estos tiempos de la informática.

El analista explica con claridad meridiana que sólo era recurrir Unidad de Registro y Seguimiento de Asociaciones Civiles (URSAC) dependencia de la   Secretaría de Gobernación y Descentralización para saber quiénes son las y los fundadores o directivos de esas fundaciones u ONGs, que se prestaron al saqueo de casi 300 millones de lempiras.

Con esa documentación en mano, que a su vez es de dominio público, y conocidos las y los fundadores o directivos, era muy fácil saber por órdenes de quién fueron transferidos esos recursos a los políticos. Huelga decir, que también tienen responsabilidad en este blanqueo de recursos.

“Hasta los mecapaleros de mi pueblo lo sabían” -refrán grosero-, que estos individuos iban a quedar en libertad, no sólo por la jueza, ella es una pobre víctima, el sistema está concebido para proteger a estos delincuentes, que dicho sea de paso es una de las élites más protervas y cínicas de la historia.

Llegar al fondo en este descomunal acto de corrupción es llegar a Juan Orlando y sus familiares, por ende y mientras él esté usurpando el poder, pueden dormir tranquilos los involucrados, pero tenemos la esperanza que tarde o temprano la justicia les tocará las puertas y no precisamente para hacer circo.

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